La casa de las arenas
Poeta recién llegado
Princesa de un cuartito de chapa,
ratón de biblioteca.
Musa,
de sonetos triunfantes
que adornaron mi frente,
cual laureles de jardín.
Yo, victoria desalada,
en caparazón de tortuga,
juro cosechar tus yerbajos
como a fresas maduras.
¡Ay, la terquedad del amor!
No éramos nadie:
abuelo y nieta,
jugando paleta,
explorando lugares comunes
entre dunas berretas.
Dos moléculas de alegría,
colisionando en láctea vía,
fracasos literarios,
tan marginales que,
vistos en la lejanía,
cualquiera diría
que éramos uno.
NATALIA DOÑATE
ratón de biblioteca.
Musa,
de sonetos triunfantes
que adornaron mi frente,
cual laureles de jardín.
Yo, victoria desalada,
en caparazón de tortuga,
juro cosechar tus yerbajos
como a fresas maduras.
¡Ay, la terquedad del amor!
No éramos nadie:
abuelo y nieta,
jugando paleta,
explorando lugares comunes
entre dunas berretas.
Dos moléculas de alegría,
colisionando en láctea vía,
fracasos literarios,
tan marginales que,
vistos en la lejanía,
cualquiera diría
que éramos uno.
NATALIA DOÑATE