León_es
...no soy poeta, solo escribo...
Pies descalzos sobre el borde del mundo,
donde la tierra se rinde ante el vaivén,
en un pulso ciego, antiguo y profundo,
buscando el roce de la piel con la piel.
Nuestros cuerpos húmedos, salobres,
la luz sobre la espuma en su vaivén,
con ese pulso urgente de dos amantes,
ese incendio que encuentran y no prevén.
Manos entrelazadas, un nudo de hierro,
el abrazo que desafiaba al temporal,
el deseo a flor de piel, sin encierro,
en el contacto eléctrico y carnal.
Y en medio del fragor, susurros,
secretos que la marea no podrá borrar,
palabras que fluyen como los muros
de agua que el viento se atreve a peinar.
Más el amor, como la ola, tiene su centro
en el abismo de lo breve, en lo que se va,
un estallido sagrado que ocurre adentro
y que la espuma, al morir, se llevará.
Queda el sabor a sal, la marca en la arena,
y el eco de un acto que fue eternidad,
la dulce condena de la breve noche plena
que se ha desvanecido en la inmensidad.
¡Hoy, frente al mar sublime, el abismo de una ola me devuelve a la vida!