En mi memoria flota el bien perdido
que navega en las aguas del pasado,
¡Suerte de mi!, marino enamorado
que en tu bajel me siento protegido.
Tiene este mar un eco agradecido:
el beso aquel que nunca he olvidado,
la espuma de tus labios ha bastado
para sanar mi corazón herido.
Te entregaré mi amor a manos llenas
en este ocaso que colora apenas
al mar, y su horizonte en lejanía;
y al contemplar la luz serena y vaga
del faro que en mi puerto ya se apaga
con recordar tus besos bastaría.
PepeSori