Cuando pican los años y el otoño te aprieta,
y en la piel saturada se acrecientan los pliegues,
solo cabe el embuste; solo cabe que agregues
cirugías inútiles que no evitan la meta.
Porque el tiempo no para ni buscando la treta
de engañar su tic-tac con continuos despliegues
de mejunjes baratos o de caros refriegues,
que te calman la mente, pero tu adentro peta.
El tic-tac continúa resonando en tu interno
aunque pagues la plancha y la cruenta costura
de la dermis tensada que acaricia tu invierno.
El colgajo, desnudo, lo verás siempre tierno;
y, mirando, dirás, al no verlo en la altura,
ni la píldora mágica me libra de este infierno.
Gavase
y en la piel saturada se acrecientan los pliegues,
solo cabe el embuste; solo cabe que agregues
cirugías inútiles que no evitan la meta.
Porque el tiempo no para ni buscando la treta
de engañar su tic-tac con continuos despliegues
de mejunjes baratos o de caros refriegues,
que te calman la mente, pero tu adentro peta.
El tic-tac continúa resonando en tu interno
aunque pagues la plancha y la cruenta costura
de la dermis tensada que acaricia tu invierno.
El colgajo, desnudo, lo verás siempre tierno;
y, mirando, dirás, al no verlo en la altura,
ni la píldora mágica me libra de este infierno.
Gavase