Ángel33
Poeta recién llegado
El ascensor no bajaba porque le daba la gana. Bajé andando. En el tercer piso, un cartel decía: "Prohibido leer esto". Lo leí.
En la calle, el sol me pidió permiso para abrasarme. Le dije que sí. Me abrasó.
Un hombre vendía frascos de felicidad vacíos. No compré ninguno. Me dijo que me arrepentiría. Puede.
Llegué al trabajo. La máquina de café echaba agua caliente. Me la bebí y le puse nombre para sentir que era algo.
Volví a casa. El ascensor seguía sin bajar. Subí andando. En la puerta, alguien había escrito: "Hoy es el día". No sabía qué día, pero entré, me puse el chubasquero y me senté en el taburete.
Esperé. El vacío llegó solo. No hizo falta pedirlo.
En la calle, el sol me pidió permiso para abrasarme. Le dije que sí. Me abrasó.
Un hombre vendía frascos de felicidad vacíos. No compré ninguno. Me dijo que me arrepentiría. Puede.
Llegué al trabajo. La máquina de café echaba agua caliente. Me la bebí y le puse nombre para sentir que era algo.
Volví a casa. El ascensor seguía sin bajar. Subí andando. En la puerta, alguien había escrito: "Hoy es el día". No sabía qué día, pero entré, me puse el chubasquero y me senté en el taburete.
Esperé. El vacío llegó solo. No hizo falta pedirlo.
y me gusto. Llegue solito