Juan Jose Aceves
Poeta recién llegado
Pasé por esa puerta, paredes pintarrajeadas,
sabor a químicos quemados en la garganta;
olor a humedad y basura me asfixiaban,
tipos tirados por todas partes en el piso.
Lo encontré, lo miré a los ojos y me dijo:
"No soy adicto, solo vine por un pase",
sus brazos destrozados por las agujas,
su columna dislocada y sin fuerzas.
Me pregunté si soy diferente a él,
por qué creo que soy mejor.
Yo también soy adicto:
al trabajo, al porno, al alcohol,
a enajenarme de la realidad.
Realmente, ¿a qué somos adictos?
¿A las sustancias, o ciertamente
somos adictos a dejar de sentir?
¿Adictos a desprendernos de la vida?
sabor a químicos quemados en la garganta;
olor a humedad y basura me asfixiaban,
tipos tirados por todas partes en el piso.
Lo encontré, lo miré a los ojos y me dijo:
"No soy adicto, solo vine por un pase",
sus brazos destrozados por las agujas,
su columna dislocada y sin fuerzas.
Me pregunté si soy diferente a él,
por qué creo que soy mejor.
Yo también soy adicto:
al trabajo, al porno, al alcohol,
a enajenarme de la realidad.
Realmente, ¿a qué somos adictos?
¿A las sustancias, o ciertamente
somos adictos a dejar de sentir?
¿Adictos a desprendernos de la vida?