Évano
Libre, sin dioses.
El frío de la oscura noche
era cortina de ventana abierta.
Los susurros inciertos
de animalitos cobijados
penetraban como quejidos fantasmales:
ruidos verdinegros del letargo
cubriendo el insomnio de la aldea,
sombras de oníricos espectros
viajando con lo gélido que invade
conmigo los cajones que custodian
diccionarios y libros de poesías.
Rebuscaba lo sublime, lo bello
oculto en el adentro del olvido.
Con las estrellas moribundas,
despedidas con cánticos de alba,
emergía la aldea de lo inerte.
El día era llama del averno.
Comprendí lo valiente de lo vivo,
lo débil y minúsculo que soy
ante un mundo mastodóntico.
Alabé la belleza de ese leve
corazón que palpita los caminos
con la punta de las yemas temblorosas
y unos pies danzando al son
de tan gigante leviatán del universo.
Como espadas de ilusiones de lo vivo
acuchillaban el cielo diminutas golondrinas.
La muerte vestía la armadura de los rayos:
llamas del infierno abatiendo
cada golondrina diminuta.
¡Cómo no amar a lo indefenso!


Imágenes generadas con mis versos por Nano Banana 2, Gemini flash 3.5, IA de Google.
Imágenes generadas con mis versos por Nano Banana 2, Gemini-pro, de Google.
Gracias por leer.
era cortina de ventana abierta.
Los susurros inciertos
de animalitos cobijados
penetraban como quejidos fantasmales:
ruidos verdinegros del letargo
cubriendo el insomnio de la aldea,
sombras de oníricos espectros
viajando con lo gélido que invade
conmigo los cajones que custodian
diccionarios y libros de poesías.
Rebuscaba lo sublime, lo bello
oculto en el adentro del olvido.
Con las estrellas moribundas,
despedidas con cánticos de alba,
emergía la aldea de lo inerte.
El día era llama del averno.
Comprendí lo valiente de lo vivo,
lo débil y minúsculo que soy
ante un mundo mastodóntico.
Alabé la belleza de ese leve
corazón que palpita los caminos
con la punta de las yemas temblorosas
y unos pies danzando al son
de tan gigante leviatán del universo.
Como espadas de ilusiones de lo vivo
acuchillaban el cielo diminutas golondrinas.
La muerte vestía la armadura de los rayos:
llamas del infierno abatiendo
cada golondrina diminuta.
¡Cómo no amar a lo indefenso!


Imágenes generadas con mis versos por Nano Banana 2, Gemini flash 3.5, IA de Google.
Imágenes generadas con mis versos por Nano Banana 2, Gemini-pro, de Google.
Gracias por leer.
Última edición: