Silencios que vuelan
por el aire de todos,
pegados a nuestro ser,
fieles compañeros de viaje.
Unos salen del letargo,
otros, los más profundos,
permanecen como las deterioradas
maderas de un galeón hundido.
Dormirán en un baúl mudo
cerrado por la llave
perdida de un ciego.
Al partir, unos lo llevarán
medio vacío
y otros lo arrastrarán
como la avaricia
hace con el oro.
Son únicos, de un solo dueño
y su alma los posará
en el limbo de los recuerdos
exentos de la vida,
exentos de la muerte.
por el aire de todos,
pegados a nuestro ser,
fieles compañeros de viaje.
Unos salen del letargo,
otros, los más profundos,
permanecen como las deterioradas
maderas de un galeón hundido.
Dormirán en un baúl mudo
cerrado por la llave
perdida de un ciego.
Al partir, unos lo llevarán
medio vacío
y otros lo arrastrarán
como la avaricia
hace con el oro.
Son únicos, de un solo dueño
y su alma los posará
en el limbo de los recuerdos
exentos de la vida,
exentos de la muerte.