Évano
Libre, sin dioses.
Huele a noche el Seat Ibiza.
Las ventanillas abiertas,
tu cabeza en mi hombro.
Gasolina y mar
por las curvas de la costa.
Los ojos. Los cabellos.
No hay mapa. No hay destino.
Los retrovisores mienten,
tampoco hay pasado.
El Seat Ibiza corre a ritmo
para siempre.
El alba nos entra.
Sigues dormida
todavía en mi hombro.
Llegamos
hasta este ahora,
donde lees
este poema.

Imagen generada con mis versos por Nano Banana 2, Gemini, IA de Google.
Gracias por leer.
4/6/26
Las ventanillas abiertas,
tu cabeza en mi hombro.
Gasolina y mar
por las curvas de la costa.
Los ojos. Los cabellos.
No hay mapa. No hay destino.
Los retrovisores mienten,
tampoco hay pasado.
El Seat Ibiza corre a ritmo
para siempre.
El alba nos entra.
Sigues dormida
todavía en mi hombro.
Llegamos
hasta este ahora,
donde lees
este poema.

Imagen generada con mis versos por Nano Banana 2, Gemini, IA de Google.
Gracias por leer.
4/6/26
Última edición:
en ese sueño tiempo circular. Seguramente lo del Seat Ibiza no lo habría entendido, el olor de la noche eso sí. 
dice el gordi que le gusto. Le pareció circular como el agua que duerme en un aljibe con esa luna inmensa que mira desde el fondo. Algo en la piel lo sabe. Por eso la piel de gallina. Además, la noche es de verano. Cuidado con las curvas poeta. Qué puedes quedarte a vivir en el poema.