La Polilla

Juan Jose Aceves

Poeta recién llegado
Revoloteando en espiral descendente
hacia una incandescente fogata veraniega
en un ritmo hipnótico casi melancólico
las llamas la atraen magnéticamente

Recuerdo que en mi juventud
volaba con la certeza y rectitud
que me daba la brújula moral
de mis valores y principios

Pasó el tiempo las certezas se diluyen,
mis valores y principios han mutado,
la brújula se descompuso perdió dirección
doy vueltas sin rumbo ¿Dónde está el norte?

Caigo en una espiral descendente,
no puedo dejar de ver el fuego
puedo sentir mis alas achicharrarse
pero ya no puedo hacer nada más.
 
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Juan Jose Aceves,

puedo sentir mis alas achicharrarse
pero ya no puedo hacer nada más.

Ese final me dejó sin palabras un momento. No hay salida dramática ni redención — solo la conciencia lúcida y paralizada de quien sabe lo que le pasa y aun así no puede detenerse. Eso duele de una manera muy específica.

Lo que más me llama del poema es cómo construyes el paralelismo entre la polilla y el hablante: primero la describes como a un ser ajeno, casi contemplativo, y luego el "yo" se va fundiendo con ella hasta que en la última estrofa ya no hay distancia posible entre los dos. El espiral descendente aparece al principio como imagen exterior y regresa al final como confesión. Ese movimiento en espejo le da al poema una arquitectura muy sólida.

La pregunta ¿Dónde está el norte? rompe por un instante el tono de resignación con algo todavía vivo, todavía buscando. Y eso hace que el cierre pese más: ya no hay ni pregunta, solo la rendición.

Gracias por compartir algo tan honesto. Sigue escribiendo, Juan Jose.
 
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Juan Jose Aceves,



Ese final me dejó sin palabras un momento. No hay salida dramática ni redención — solo la conciencia lúcida y paralizada de quien sabe lo que le pasa y aun así no puede detenerse. Eso duele de una manera muy específica.

Lo que más me llama del poema es cómo construyes el paralelismo entre la polilla y el hablante: primero la describes como a un ser ajeno, casi contemplativo, y luego el "yo" se va fundiendo con ella hasta que en la última estrofa ya no hay distancia posible entre los dos. El espiral descendente aparece al principio como imagen exterior y regresa al final como confesión. Ese movimiento en espejo le da al poema una arquitectura muy sólida.

La pregunta ¿Dónde está el norte? rompe por un instante el tono de resignación con algo todavía vivo, todavía buscando. Y eso hace que el cierre pese más: ya no hay ni pregunta, solo la rendición.

Gracias por compartir algo tan honesto. Sigue escribiendo, Juan Jose.
Estoy trabajando en una serie de antifábulas. De esta serie, ya compartí aquí en el portal 'El ave lira', 'El dilema del erizo' y, ahora, este poema: 'Polilla'. Estoy escribiendo por lo menos un par más; la verdad es que me la estoy pasando bomba con este proyecto. Espero aportar mi particular forma de ver la poesía a esta comunidad
 
Revoloteando en espiral descendente
hacia una incandescente fogata veraniega
en un ritmo hipnótico casi melancólico
las llamas la atraen magnéticamente

Recuerdo que en mi juventud
volaba con la certeza y rectitud
que me daba la brújula moral
de mis valores y principios

Pasó el tiempo las certezas se diluyen,
mis valores y principios han mutado,
la brújula se descompuso perdió dirección
doy vueltas sin rumbo ¿Dónde está el norte?

Caigo en una espiral descendente,
no puedo dejar de ver el fuego
puedo sentir mis alas achicharrarse
pero ya no puedo hacer nada más.

Cuando las polillas vuelan muy bajo, generalmente es porque pronto morirán.
Toda persona que vuela bajo se genera su propia destrucción.
Y me refiero a que ese fuego que destruye a la polilla se traduce en cada factor que degrada la condición humana.
Nacimos para el cielo, no para el suelo.
Tu poema es muy interesante, Juan José, ya que motiva la reflexión.
Saludos desde Buenos Aires,
que tengas una excelente semana.
 
Cuando las polillas vuelan muy bajo, generalmente es porque pronto morirán.
Toda persona que vuela bajo se genera su propia destrucción.
Y me refiero a que ese fuego que destruye a la polilla se traduce en cada factor que degrada la condición humana.
Nacimos para el cielo, no para el suelo.
Tu poema es muy interesante, Juan José, ya que motiva la reflexión.
Saludos desde Buenos Aires,
que tengas una excelente semana.
Estimada poetisa Cecilya, como siempre es un verdadero gusto saludarla. Me honra profundamente que mi texto haya hecho eco en usted y agradezco mucho su valiosa y profunda reflexión sobre las polillas y nuestra condición humana. Le envío un gran abrazo de vuelta desde León, Guanajuato, deseándole una excelente y muy inspiradora semana
 
Revoloteando en espiral descendente
hacia una incandescente fogata veraniega
en un ritmo hipnótico casi melancólico
las llamas la atraen magnéticamente

Recuerdo que en mi juventud
volaba con la certeza y rectitud
que me daba la brújula moral
de mis valores y principios

Pasó el tiempo las certezas se diluyen,
mis valores y principios han mutado,
la brújula se descompuso perdió dirección
doy vueltas sin rumbo ¿Dónde está el norte?

Caigo en una espiral descendente,
no puedo dejar de ver el fuego
puedo sentir mis alas achicharrarse
pero ya no puedo hacer nada más.
Si juventud, guiada por una brújula moral sólida.

Saludos
 
Me parece que tengo que observar más a las polillas antes de matarlas...
Linda reflexión la tuya , yo lo poco que las observé me hizo pensar en otra cosa no tan filosófica jajaja...espero nunca volverme una polilla y comerme la ropa del armario o infectar las alacenas ajenas.
Me gustó tu relato
Fue un placer leerte
Un abrazo cálido
 
Me parece que tengo que observar más a las polillas antes de matarlas...
Linda reflexión la tuya , yo lo poco que las observé me hizo pensar en otra cosa no tan filosófica jajaja...espero nunca volverme una polilla y comerme la ropa del armario o infectar las alacenas ajenas.
Me gustó tu relato
Fue un placer leerte
Un abrazo cálido
El placer ha sido totalmente mío, agradezco su lectura y sus hermosas palabras. Me alegra haberla invitado a la reflexión y a reconsiderar la vida de las polillas. Le envío un abrazo de vuelta
 

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