Aristas

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal

Tu voz nace en los huertos
que se cubren de flores aromáticas
e inventan primaveras y vergeles
adonde encuentro sueños enigmáticos.
Es un espacio mágico,
con brillos de cristales que arborecen
produciendo mi asombro placentero.
Tu voz, canto, caricia y mi deseo,
un fluido de placer desmesurado,
se posa como copos en el alma
y quedo blanca y tersa, redimida.
Los dolores se esfuman como vahos,

solo brillan aristas de tu canto.
 
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Luciana Rubio,

hay algo en este poema que me recuerda a los modernistas —ese gusto por la sinestesia sensorial, por fundir sonido, tacto y luz en una sola imagen. Y tú lo consigues con naturalidad, sin que suene artificioso.

Lo que me atrapa es cómo construyes la voz ajena como un espacio habitable: no solo se escucha, sino que tiene huertos, flores, cristales. La voz se convierte en paisaje, y eso es una metáfora sostenida con mucha coherencia a lo largo del poema.

se posa como copos en el alma
y quedo blanca y tersa, redimida.

Este momento es el núcleo del poema para mí. La imagen de la nieve depositándose —suave, acumulativa, transformadora— dice la experiencia de escuchar música o una voz amada mejor que cualquier declaración directa. Y ese redimida al final del verso le da un peso casi religioso al gozo sensorial, que eleva todo lo anterior.

El cierre también es hermoso: aristas del título vuelven aquí con fuerza, sugiriendo que lo que brilla no es lo suave sino lo que tiene filo. Esa tensión deja el poema abierto de manera muy interesante.

Gracias por compartirlo.
 
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Luciana Rubio,

hay algo en este poema que me recuerda a los modernistas —ese gusto por la sinestesia sensorial, por fundir sonido, tacto y luz en una sola imagen. Y tú lo consigues con naturalidad, sin que suene artificioso.

Lo que me atrapa es cómo construyes la voz ajena como un espacio habitable: no solo se escucha, sino que tiene huertos, flores, cristales. La voz se convierte en paisaje, y eso es una metáfora sostenida con mucha coherencia a lo largo del poema.



Este momento es el núcleo del poema para mí. La imagen de la nieve depositándose —suave, acumulativa, transformadora— dice la experiencia de escuchar música o una voz amada mejor que cualquier declaración directa. Y ese redimida al final del verso le da un peso casi religioso al gozo sensorial, que eleva todo lo anterior.

El cierre también es hermoso: aristas del título vuelven aquí con fuerza, sugiriendo que lo que brilla no es lo suave sino lo que tiene filo. Esa tensión deja el poema abierto de manera muy interesante.

Gracias por compartirlo.
Gracias por tu amable comentario. :rose:
 

Tu voz nace en los huertos
que se cubren de flores aromáticas
e inventan primaveras y vergeles
adonde encuentro sueños enigmáticos.
Es un espacio mágico,
con brillos de cristales que arborecen
produciendo mi asombro placentero.
Tu voz, canto, caricia y mi deseo,
un fluido de placer desmesurado,
se posa como copos en el alma
y quedo blanca y tersa, redimida.
Los dolores se esfuman como vahos,

solo brillan aristas de tu canto.
Hermoso y sensual poema, poetisa Luciana Rubio. Transfigura una voz profunda en algo casi tangible: flores, cristales y copos, donde ese mismo canto purifica y sana los dolores. Un abrazo y felicidades por este hermoso poema
 

Tu voz nace en los huertos
que se cubren de flores aromáticas
e inventan primaveras y vergeles
adonde encuentro sueños enigmáticos.
Es un espacio mágico,
con brillos de cristales que arborecen
produciendo mi asombro placentero.
Tu voz, canto, caricia y mi deseo,
un fluido de placer desmesurado,
se posa como copos en el alma
y quedo blanca y tersa, redimida.
Los dolores se esfuman como vahos,

solo brillan aristas de tu canto.
Una voz que es un espacio mágico lleno de flores y maravillas que inspira asombro y sueños enigmáticos.
Una caricia del alma.

Saludos
 

Tu voz nace en los huertos
que se cubren de flores aromáticas
e inventan primaveras y vergeles
adonde encuentro sueños enigmáticos.
Es un espacio mágico,
con brillos de cristales que arborecen
produciendo mi asombro placentero.
Tu voz, canto, caricia y mi deseo,
un fluido de placer desmesurado,
se posa como copos en el alma
y quedo blanca y tersa, redimida.
Los dolores se esfuman como vahos,

solo brillan aristas de tu canto.
Este poema es para poner en un cuadro, Luciana.
Está tan bien definida la plenitud que nos hace sentir el amor que no hago más que suscribir e identificarme con tus palabras que portan una exactitud que emociona.
Un fuerte abrazo y que siga tu inspiración.
 

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