crisantemo
Poeta fiel al portal
Exhalaban los labios de los sauces
un vaho de silencio que ascendía
por su roída toga hasta las fauces
de la luna y en luna se fundía.
Hablaban en la lengua de las manos,
el aire olía a almizcle y vez primera,
en las sienes bailaban los gitanos,
la noche era una espesa cabellera.
Los bucles engarzaban en sus dedos
pulseras y sortijas de oro y plata
que citaban al toro de los ruedos,
vi en sus ojos estoques de hojalata.
En los rostros de cal y de aceituna
se reflejaba el alba inoportuna.
un vaho de silencio que ascendía
por su roída toga hasta las fauces
de la luna y en luna se fundía.
Hablaban en la lengua de las manos,
el aire olía a almizcle y vez primera,
en las sienes bailaban los gitanos,
la noche era una espesa cabellera.
Los bucles engarzaban en sus dedos
pulseras y sortijas de oro y plata
que citaban al toro de los ruedos,
vi en sus ojos estoques de hojalata.
En los rostros de cal y de aceituna
se reflejaba el alba inoportuna.