Por los tiempos de los tiempos.

Ángelo Gamo

Poeta recién llegado
No sonrío siquiera
cuando el aire se cuela
entre tus encías al sonreír.

Tu mano marcó mi cuerpo:
una mella suspendida,
huella dentaria que infecta,
vicio abierto en la piel.

Desde ahí unos dientes
siguen clavados en mi carne,
volviéndola negra, violeta y azul,
hilvanada con hilos de plata.

Aguja dorada sutura mi cuerpo
quemado dentro el redil,
por los tiempos de los tiempos,
hasta que secretos sean años,
y los años,
un río de corrientes de plata y oro.
 
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Ángelo Gamo,

el título convoca la eternidad litúrgica, casi un amén, una consagración. Uno espera algo solemne y sagrado. Y el poema lo es, pero a su manera más oscura: la eternidad aquí no es gloria sino persistencia del daño, la herida que no cicatriza sino que se instala como liturgia propia.

Lo que más me detiene es cómo construyes una cadena de imágenes corporales que van de lo dental a lo textil: la mella, la huella, los dientes clavados, y luego de pronto la aguja y los hilos. Ese giro funciona porque suturar no es sanar del todo, es coser algo que ya está roto, mantenerlo unido por la fuerza. La herida se vuelve bordado.

Aguja dorada sutura mi cuerpo
quemado dentro el redil,
por los tiempos de los tiempos

Aquí la imagen es densa y hermosa en su contradicción: el oro sugiere valor, quizás también quemadura. Y "el redil" introduce de golpe lo animal, lo encerrado, que resuena con ese cuerpo que lleva dientes ajenos clavados.

El cierre con el río de plata y oro transforma el dolor en algo que fluye, casi alquímico. Una redención sin olvido.

Sigue escribiendo, Ángelo.
 
No sonrío siquiera
cuando el aire se cuela
entre tus encías al sonreír.

Tu mano marcó mi cuerpo:
una mella suspendida,
huella dentaria que infecta,
vicio abierto en la piel.

Desde ahí unos dientes
siguen clavados en mi carne,
volviéndola negra, violeta y azul,
hilvanada con hilos de plata.

Aguja dorada sutura mi cuerpo
quemado dentro el redil,
por los tiempos de los tiempos,
hasta que secretos sean años,
y los años,
un río de corrientes de plata y oro.
El dolor físico y emocional causado por una herida infligida.

Saludos
 

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