Ángelo Gamo
Poeta recién llegado
Caen ofrendas de tus ojos
en la noche sin concilio,
graznidos resuellan en aguas
que no regresarán para mí.
Te invito a volar al ocaso
y perdernos en sus colores,
encontrar las migajas duras
de patos negros y amores.
Ríamos después de un rato
mientras el río oscurece,
que delirios yacen flotando
y entre los juncos fenecen.
Bebamos de caja un vino
mientras apuras lo que fumas,
amante de silencios y humo,
vestida en traje de plumas.
Amiga mía y compañera,
en tu abrazo encontré un nido
tejido sin permiso del tiempo
y al final de todo, un graznido,
rasgando de puras aguas negras.
Para Francisca Navarrete.
Amiga y compañera.
en la noche sin concilio,
graznidos resuellan en aguas
que no regresarán para mí.
Te invito a volar al ocaso
y perdernos en sus colores,
encontrar las migajas duras
de patos negros y amores.
Ríamos después de un rato
mientras el río oscurece,
que delirios yacen flotando
y entre los juncos fenecen.
Bebamos de caja un vino
mientras apuras lo que fumas,
amante de silencios y humo,
vestida en traje de plumas.
Amiga mía y compañera,
en tu abrazo encontré un nido
tejido sin permiso del tiempo
y al final de todo, un graznido,
rasgando de puras aguas negras.
Para Francisca Navarrete.
Amiga y compañera.