Soy gitana

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penabad57

Poeta veterano en el portal
Mis ojos no son azules, mi piel no es blanca.



No sé por qué se ríen de mí cuando hablo,

ni por qué me miran con desprecio.



No debería estar en este curso

pero me empeñé en seguir estudiando

-gracias abuelo por apoyarme-.



Desde los diez años tengo novio,

me casaré con él a los quince,

la familia ignora que mis planes son otros.



Los payos no son malos,

solo es que nos desconocen,

como nosotros a ellos.



Tengo una amiga que se llama Eva,

es la única que juega conmigo,

es la única que me habla.



A veces la profesora me grita y me dice estúpida

-aunque saque buenas notas-

o bien murmura:

esta niña estaría mejor con los suyos.



Como todos los días tendré que caminar cinco kilómetros,

el poblado está lejos, tan lejos como este mundo

que aún no me acoge.



Llegará un día en que yo consiga lo que está vedado para mi pueblo,

seré maestra y enseñaré a los niños a respetar a las personas,

sean quienes sean, vengan de dónde vengan.



Quiero poner mi granito de arena para que la humanidad sea mejor,

quiero ser un ejemplo para mi etnia, quiero ser feliz y libre

como un pájaro que atraviesa, valiente,

la más profunda de las tormentas.
 
Mis ojos no son azules, mi piel no es blanca.



No sé por qué se ríen de mí cuando hablo,

ni por qué me miran con desprecio.



No debería estar en este curso

pero me empeñé en seguir estudiando

-gracias abuelo por apoyarme-.



Desde los diez años tengo novio,

me casaré con él a los quince,

la familia ignora que mis planes son otros.



Los payos no son malos,

solo es que nos desconocen,

como nosotros a ellos.



Tengo una amiga que se llama Eva,

es la única que juega conmigo,

es la única que me habla.



A veces la profesora me grita y me dice estúpida

-aunque saque buenas notas-

o bien murmura:

esta niña estaría mejor con los suyos.



Como todos los días tendré que caminar cinco kilómetros,

el poblado está lejos, tan lejos como este mundo

que aún no me acoge.



Llegará un día en que yo consiga lo que está vedado para mi pueblo,

seré maestra y enseñaré a los niños a respetar a las personas,

sean quienes sean, vengan de dónde vengan.



Quiero poner mi granito de arena para que la humanidad sea mejor,

quiero ser un ejemplo para mi etnia, quiero ser feliz y libre

como un pájaro que atraviesa, valiente,

la más profunda de las tormentas.
Los únicos verdaderamente extranjeros son los seres de otros mundos. Qué invento más odioso es la discriminación.
Un abrazo, Ramón.
 
Mis ojos no son azules, mi piel no es blanca.



No sé por qué se ríen de mí cuando hablo,

ni por qué me miran con desprecio.



No debería estar en este curso

pero me empeñé en seguir estudiando

-gracias abuelo por apoyarme-.



Desde los diez años tengo novio,

me casaré con él a los quince,

la familia ignora que mis planes son otros.



Los payos no son malos,

solo es que nos desconocen,

como nosotros a ellos.



Tengo una amiga que se llama Eva,

es la única que juega conmigo,

es la única que me habla.



A veces la profesora me grita y me dice estúpida

-aunque saque buenas notas-

o bien murmura:

esta niña estaría mejor con los suyos.



Como todos los días tendré que caminar cinco kilómetros,

el poblado está lejos, tan lejos como este mundo

que aún no me acoge.



Llegará un día en que yo consiga lo que está vedado para mi pueblo,

seré maestra y enseñaré a los niños a respetar a las personas,

sean quienes sean, vengan de dónde vengan.



Quiero poner mi granito de arena para que la humanidad sea mejor,

quiero ser un ejemplo para mi etnia, quiero ser feliz y libre

como un pájaro que atraviesa, valiente,

la más profunda de las tormentas.
Aún son pocas, muy pocas, pero alguna que otra
ha roto la barrera absurda de ambos lados del muro
y si no volvemos para atrás (el presente es muy confuso)
serán muchas más.Buen poema, Ramón, un abrazo.
 
Mis ojos no son azules, mi piel no es blanca.



No sé por qué se ríen de mí cuando hablo,

ni por qué me miran con desprecio.



No debería estar en este curso

pero me empeñé en seguir estudiando

-gracias abuelo por apoyarme-.



Desde los diez años tengo novio,

me casaré con él a los quince,

la familia ignora que mis planes son otros.



Los payos no son malos,

solo es que nos desconocen,

como nosotros a ellos.



Tengo una amiga que se llama Eva,

es la única que juega conmigo,

es la única que me habla.



A veces la profesora me grita y me dice estúpida

-aunque saque buenas notas-

o bien murmura:

esta niña estaría mejor con los suyos.



Como todos los días tendré que caminar cinco kilómetros,

el poblado está lejos, tan lejos como este mundo

que aún no me acoge.



Llegará un día en que yo consiga lo que está vedado para mi pueblo,

seré maestra y enseñaré a los niños a respetar a las personas,

sean quienes sean, vengan de dónde vengan.



Quiero poner mi granito de arena para que la humanidad sea mejor,

quiero ser un ejemplo para mi etnia, quiero ser feliz y libre

como un pájaro que atraviesa, valiente,

la más profunda de las tormentas.
Cruda experiencia de una estudiante indígena que enfrenta discriminación, exclusión social y prejuicios académicos a pesar de su buen rendimiento escolar.
Cuánta maldad hay en este mundo.

Saludos
 
Felicitaciones, querido Ramón. El poema es suave y delicado para tratar un tema tan sensible y que causa enojos como lo es la discriminación, no sé por qué razón se discrimina a una persona por cualquier motivo, y son tratados como parias. Te mando un abrazo. Bendiciones a ese pueblo que nos deja una música maravillosa.
 
Mis ojos no son azules, mi piel no es blanca.



No sé por qué se ríen de mí cuando hablo,

ni por qué me miran con desprecio.



No debería estar en este curso

pero me empeñé en seguir estudiando

-gracias abuelo por apoyarme-.



Desde los diez años tengo novio,

me casaré con él a los quince,

la familia ignora que mis planes son otros.



Los payos no son malos,

solo es que nos desconocen,

como nosotros a ellos.



Tengo una amiga que se llama Eva,

es la única que juega conmigo,

es la única que me habla.



A veces la profesora me grita y me dice estúpida

-aunque saque buenas notas-

o bien murmura:

esta niña estaría mejor con los suyos.



Como todos los días tendré que caminar cinco kilómetros,

el poblado está lejos, tan lejos como este mundo

que aún no me acoge.



Llegará un día en que yo consiga lo que está vedado para mi pueblo,

seré maestra y enseñaré a los niños a respetar a las personas,

sean quienes sean, vengan de dónde vengan.



Quiero poner mi granito de arena para que la humanidad sea mejor,

quiero ser un ejemplo para mi etnia, quiero ser feliz y libre

como un pájaro que atraviesa, valiente,

la más profunda de las tormentas.
Conmueve tu poema. Podría ser una India en México o en Guatemala o Argentina. O una chicana en Estados Unidos. Un gusto leerte.
 

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