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Tarde sombría donde el viento corre
por las calles desiertas del olvido...
Y late un corazón de sangre seca
en un cuerpo de pálida envoltura...
Despierta revivido por el hambre.
Despierta con la noche que comienza.
Oh, gótico señor, de oscuro atuendo
que sabes descubrir los pensamientos
y...
Escribe tristes baladas,
en la noche, su lamento,
y atraviesa los umbrales
por ser la lengua del viento.
Una rama contra el vidrio
como implorando piedad
con seco tallo golpea
y araña en vano al cristal.
En una calle, a oscuras,
un mendicante reclama
a su destino, bondad.
Y en aguardiente...
La luna toca los ríos
con delicado fulgor.
Y el agua encuentra en la luna
inusitada pasión.
La luna moja su cuerpo
y el agua refleja un sol,
el agua, entonces, sin luna
no tiene luz ni esplendor.
Noche de luna redonda.
Noche incipiente, ya unió
a dos seres que se besan
en un romance sin voz.
Presencia errante, sin muerte,
entre tumbas antiguas,
ya rendidas a olvido,
vas dejando una huella.
La noche, maternal, te envuelve.
Acaricia tu cuerpo sin cuerpo.
Y con su sangre tiñe
tus alas negras.
Breve llovizna humedece,
prados, rosales, jardines
Secreta nostalgia enciende
el corazón sin palabras.
Afuera sigue lloviendo
con monótona agonía.
Adentro, vive el hartazgo
de una llovizna que moja
con cieno oscuro de penas.
Alma desnuda, la lluvia,
hará contigo un poema.
Estela Graziano