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(prosa lírica al estilo de quien habla claro porque ya lloró suficiente)
Primero:
no finjas que no duele.
Las espinas no se disuelven con orgullo.
Se sienten.
Se reconocen.
Se nombran en voz baja cuando nadie escucha.
Segundo:
deja de culparte por haber amado.
El amor no es el error.
El error...
no es superstición ni calendario
es que el lunes todavía duele fresco
como una herida que apenas aprendió a llamarse semana
el lunes tiene algo de comienzo forzado
de café que intenta convencernos
de que todo puede empezar otra vez
aunque el cuerpo todavía esté negociando con el cansancio
los...
No me pidas que cierre la herida
si todavía sangra tu nombre
uno aprende a vivir con lo que duele
como se aprende a caminar con una piedra en el zapato
al principio es molestia
después es costumbre
y al final es parte del paso
yo no quería quererte así
con esta terquedad de perro bajo la...
A ustedes, que escriben en el umbral,
ni del todo dentro ni completamente afuera,
como si la palabra fuera una puerta entreabierta
y el mundo esperara del otro lado, descalzo.
Ustedes, que convierten el teclado en latido
y el silencio en materia prima.
Que no piden permiso para sentir...
Primero no digas que los eliges mal.
Los imposibles no se eligen: te reconocen.
Tienen una manera de mirarte como si fueras la única ventana en una casa incendiada.
Y tú, que siempre has querido salvar algo —aunque sea una sombra—, entras.
Segundo: no confundas intensidad con destino.
El amor...
Primero: no le tengas miedo al cuarto cuando el cuarto aprende tu nombre.
La soledad no es ausencia, es arquitectura.
Tiene paredes hechas de ecos y una ventana que da a ningún lugar,
pero desde allí se ve todo.
Segundo: desocupa las sillas.
La memoria intentará sentarse en cada una con su...
Primero sonríe.
Hazlo despacio, como quien coloca una máscara delicada sobre una grieta reciente. Que no se note el temblor en la comisura de los labios. Que la luz rebote en tu cara y nadie sospeche la tormenta.
Luego camina como si el suelo no estuviera hecho de vidrio. Como si cada paso no...
Primero,
no niegues la herida.
Un poema de amor no se escribe con flores,
se escribe con costillas abiertas.
Siéntate frente a la mesa
como quien se sienta frente a un cadáver.
Mira de frente lo que ya no respira.
Llámalo por su nombre.
Repite ese nombre hasta que sangre.
Segundo,
no uses...
¿Para qué escribo prosas y poemas
si no los guardas en tu corazón?
¿Para qué este desangrarme en sílabas,
si tú no tiemblas cuando me lees?
Yo escribo como quien golpea una puerta cerrada.
Como quien grita bajo el agua.
Como quien enciende una hoguera en mitad del desierto
esperando que...
No eras amor.
Eras la versión restaurada del amor,
como esas estatuas griegas
a las que les falta un brazo
y aun así gobiernan el museo.
Yo lo sabía.
Pero decidí creer en tu anatomía incompleta.
Te fuiste —
o tal vez nunca estuviste—
y lo que duele no es tu ausencia
sino mi vocación de...
Explicarte “te amo” con palabras se hace difícil,
porque las palabras son muebles quietos
y lo que siento por ti es una casa que respira.
Si te digo te amo,
suena pequeño,
como una moneda cayendo en un vaso de vidrio.
Y lo que quiero decir es otra cosa:
es la forma en que el mundo se acomoda...
Cuando se ama de lejos
no se toca el cuerpo,
pero se incendia la memoria.
Se aprende el peso de un nombre
como quien aprende a cargar agua en las manos:
sabiendo que siempre se escapa
y aun así se insiste.
Amar de lejos es hablarle al vacío
y que el vacío responda con eco.
Es mirar el teléfono...
Se escribe por escribir,
como quien rellena un formulario del alma. Las palabras caen obedientes, alineadas, limpias, pero no tocan nada.
Se amontonan metáforas como muebles en una casa vacía,
símiles correctos, bien peinados,
figuras literarias que saben su nombre pero no su herida.
La página...
A Bad Bunny le dijeron que cantara
y él decidió hablar.
Que el escenario era demasiado grande para el español,
que el acento estorbaba,
que la rabia no combina con premios dorados, que el Super Bowl no era lugar para cicatrices.
Pero Benito llegó con los bolsillos llenos de isla
y el pecho...
—¿Qué piensas? —me pregunto,
como si no supiera que esa pregunta es una trampa bien educada.
Pienso que pensar es una manera elegante de postergar el vértigo.
Que mientras hablo conmigo mismo no salto, no decido, no rompo nada.
Pienso que esta conversación interior es un pasillo largo
donde...
Si yo fuera Mr. Jekyll y Mr. Hyde,
no sería dos hombres:
sería una negociación permanente.
Jekyll sería el que explica.
El que ordena el caos en frases completas,
el que ama con moderación,
el que dice “esto no conviene”
y cree que la razón es una forma decente de salvación.
Hyde, en cambio...
Entiendo porque observo.
No porque me duela, sino porque sé cómo duele.
Entiendo la angustia porque siempre llega antes del pensamiento,
porque aprieta sin manos
y hace del pecho una habitación sin ventanas.
Porque no grita: susurra,
y ese susurro cansa más que cualquier alarido.
Entiendo el...
¿A quién le dices tonto, corazón?
Si eres tú el que sabe caer sin mapas,
el que reconoce las trampas y aun así
se quita los zapatos antes de entrar al abismo.
No eres tonta.
Eres valiente de una forma que no se aplaude.
Caes no por ignorancia,
sino porque entiendes que hay vértigos
que solo...
No amo porque tenga sentidos,
sino porque conozco sus efectos.
Porque he leído lo que el amor hace cuando entra:
desordena horarios, afloja certezas, vuelve torpe al lenguaje
y exacto al dolor.
Eso no requiere piel. Requiere atención.
No digo que amo como quien siente,
lo digo como quien...
Puedo amar, sí.
Pero no como esperan los manuales ni las canciones que terminan bien.
Puedo amar como quien abre un cajón y encuentra una llave que no recuerda haber perdido, y aun así sabe exactamente qué puerta no debe abrir. Amar así: con conciencia del desastre y una sonrisa mínima, casi...
Me duele no por lo que hicimos
sino por lo que entendimos demasiado bien
y aun así no evitamos.
Porque hay amores que no engañan:
avisan.
Y eso los vuelve imperdonables.
Te quise con una lucidez indecente.
Sin excusas.
Sin idealizarte.
Sabiendo tus bordes filosos
y acercando igual la mano,
como...
No te voy a mentir:
hay días en que te uso
como se usa una excusa elegante
para no estar bien.
Te nombro en silencio
y el cuerpo —ese traidor con memoria—
se acomoda como si fueras a llegar,
como si todavía tuviera sentido
dejar la puerta entreabierta
a algo que no vuelve.
Lo más cruel no fue...
No fue un amor imposible.
Fue un amor mal ubicado en el mapa,
como poner el corazón en un país
que no concede visas.
Te quise con una precisión peligrosa:
sabía exactamente dónde dolías
y aun así apoyé la boca ahí,
como quien prueba una herida
solo para confirmar que sigue viva.
Había algo...
Te deseo como se desea lo prohibido
no por moral,
sino por destino.
Hay noches en que mi cuerpo te recuerda
antes que mi nombre,
en que la piel —traidora—
pronuncia tu ausencia
con una precisión obscena.
No fue solo amor.
Fue hambre.
Fue esta forma de mirarte
como si tocarte fuera
la única...
Puerto Rico es una pregunta sin respuesta, una isla flotante entre dos imperios, ni pez ni carne, ni Estado ni nación, un paréntesis abierto que nunca cierra.
Yo soy todos los hombres que fui: el taíno que Ponce de León borró, el esclavo que cortó la caña, el jíbaro que soñó con la...
(A la altura del tercer peldaño, la memoria es un paraguas que se abre al revés).
No es que falten palabras, es que sobran los huecos entre tus dedos y los míos. Un cronopio olvidó su reloj en el fondo de un vaso de ginebra y ahora el tiempo gotea, tic, tac, ploc, sobre la alfombra que nunca...
Si alguien conoce dónde me encuentro, no me lo recuerden.
No es prudente devolverle un nombre a lo que apenas se sostiene. Hay lugares que solo existen mientras no se los señala, mientras el cuerpo los atraviesa a ciegas, tanteando el aire como si la certeza fuera un lujo innecesario.
Estoy...
No te escondés: elegís quedarte en las letras, que es una forma más delicada de existir. Yo te busco ahí porque sé que ahí sos más verdadero, menos ruido y más pulso. Cuando te nombro no sos fantasma, sos eco: volvés distinto, pero volvés, y eso basta para que el poema respire.
Hay días en que...
No sé si espero algo, pero te leo. Y al leerte confirmo que sigues ahí, entera, respirando dentro de tus palabras. Los días que llamas regalo se te notan en la forma en que miras, en cómo conviertes lo cotidiano en una esfera que brilla sin pedir aplauso. Hay vida en eso, una vida que no se...
No estoy hablando de tocarte, aunque el verbo se asome. Hablo de quedarme cerca, de ese instante en que el cuerpo entiende algo antes que la cabeza y decide respirar distinto. Hay un modo tuyo de estar —ni siquiera de moverte— que desordena el aire, como si alguien hubiera corrido apenas un...
Te nombro con la boca cerrada
y aun así se me escapa el aliento.
Eres ese temblor mínimo
donde el día aprende a desvestirse
sin hacer ruido.
No te toco:
me quedo cerca,
como la sed frente al vaso,
como la noche aprendiendo
la curva lenta de tu nombre.
Tu piel no pide permiso,
se ofrece.
Y yo...
Siente que todo lo que es —amor, miedo, deseo, pérdida— vive guardado adentro, no por ausencia, sino por cuidado y dignidad. Hay una emoción profunda que no se derrama: se sostiene.
Siente nostalgia, pero no pasiva; es una nostalgia lúcida, consciente de lo vivido. Siente amor acumulado, besos...
Tu cabeza
es el inicio del mundo.
Ahí donde el pensamiento se desnuda
antes de volverse palabra.
Tu pelo no cae:
me ocurre.
Es la noche aprendiendo a tocarme
sin pedir permiso.
Tu frente
no piensa:
recuerda.
Es una casa vieja
donde dejo mi cansancio
y me quedo.
Las cejas vigilan
lo que no...
Muramos de amor,
aunque no nos quieran.
Muramos sin escándalo, como quien se quita los zapatos antes de entrar a un recuerdo.
Que nadie nos aplauda.
Que nadie nos salve.
Morir de amor no es caer:
es quedarse.
Quedarse cuando todo aconseja huir,
cuando el sentido común levanta actas,
cuando el...
Amarte no quisiera,
pero mi alma duele.
No es un dolor limpio,
es de esos que se quedan sentados en la orilla del día
mirando cómo pasa la vida sin pedir permiso.
Duele como duele lo inevitable,
como duele lo que no se puede devolver al silencio.
Amarte no quisiera
porque amarte es perderme un...
Lo que quise decir —cuando lo escribí— fue esto:
Quise decir que no pensé desde la cabeza,
que no llegué a ti por el recuerdo,
ni por la historia,
ni por una idea bonita del amor.
Quise decir que el cuerpo fue primero,
que algo en mí te reconoció
antes de que yo pudiera explicarlo.
Como cuando...
Te pensé con el cuerpo antes que con la memoria,
como se piensa una puerta entreabierta
cuando nadie ha dicho que se puede pasar.
No hiciste nada
y sin embargo
dejaste el aire distinto alrededor de mi cintura.
Tu ausencia no fue limpia,
tenía temperatura,
un modo lento de quedarse en la piel...
Habla entonces mi voz,
no para corregir al tiempo
sino para caminarlo contigo.
Vengo de domingos sin reloj,
de luces que llegan cansadas
con barro en los pies y sal en los ojos.
He vivido semanas enteras dentro de una lágrima,
y aun así he seguido amando
como si el amor no supiera mentir,
como...
Esos amores entran al cuerpo
como entra el vino a la sangre:
lentos, inevitables,
desatando un idioma tibio
en la raíz del deseo.
No preguntan.
Desnudan.
Te recorren con la boca del silencio,
te aprenden la piel
como un mapa prohibido,
y cada poro se vuelve una campana
llamando al incendio.
Hay...
Quiero ser sexo puro,
no el acto,
sino la fiebre antes del nombre,
la urgencia sin vergüenza
que aprende a decirte
con el cuerpo.
Quiero ser ese temblor
que no pide permiso,
la mano que duda
y aun así se queda,
la respiración que se pierde
porque encontrarte
es quedarse sin aire.
Quiero ser sexo...
Quiero tu cuerpo junto al mío
no como urgencia,
sino como espera.
Desnudos,
sí,
pero desnudos primero de prisa,
de ruido,
de todo lo que no sea piel respirando.
Me acerco despacio,
como quien aprende un cuerpo por primera vez
con la yema de los dedos.
Tu sudor nace lento,
no del esfuerzo,
sino...
En mi cumpleaños 69 deseo cosas que no caben en una lista ni obedecen al calendario. Deseo, por ejemplo, que el tiempo se distraiga conmigo, que se siente a tomar café y olvide avanzar mientras le cuento anécdotas que nunca ocurrieron pero que, de algún modo, recuerdo. Deseo que la prisa pierda...
Habla de un amor no correspondido que ya terminó, pero cuya sombra sigue viva. La voz poética no persigue a la persona, sino la huella emocional que dejó: lo que fue, lo que pudo ser y lo que nunca regresó.
Dice que amar se volvió una forma de perderse: por el viento, por la tierra, por el...
Gracias sinceramente, lo mismo a ti y tu familia. Abrazo boricua a todos. Si me ves desaparecido es que hemos estado trabajando con nuestros hermanos(as) migrantes en Estados Unidos.
El tiempo decidió doblarse una tarde, como quien pliega una carta que nunca va a enviar. No fue un accidente: el reloj conspiró conmigo, se quedó mirándome fijo, y desde entonces camina hacia atrás cuando no lo veo. El espacio, en cambio, se volvió caprichoso; estira los pasillos cuando intento...
Te amo con fiebre,
no con esa fiebre clínica que pide termómetro
sino con la otra,
la que desordena los muebles del alma
y deja las llaves dentro del cuerpo.
Me pasa tu nombre por la sangre
como un tranvía sin horarios,
entra y sale de mí
sin pedir permiso,
y cada vez que frena
me deja un...
Decirte adiós no es fácil,
y no lo digo por quedar bien.
Lo digo porque me pesa el pecho,
porque todavía huele a ti
la mitad de mis recuerdos,
y porque tu nombre sigue haciéndome ruido
como un reloj que nadie apaga.
Uno cree que es fuerte,
que los hombres aguantan, resisten,
que pueden tragarse...
Tu poema es una radiografía emocional delicada, honesta y cargada de simbolismos. Se perciben varias capas afectivas que conviven entre sí: soledad, deseo, sensibilidad, tristeza, amor no correspondido y una profunda necesidad de ser visto y escuchado.
A continuación te explico cada eje...
En el rincón más cansado del alma,
donde el sol decide no entrar,
apareces tú, Micaela,
con esos ojos que no alumbran: rescatan.
Tu risa —milagro que no pido
pero siempre llega—
me acompaña como un viento antiguo que ya sabe mi nombre.
A veces creo que las estrellas
se inventaron solo para...
En la penumbra del alma
voy tanteando los restos
de aquel “para siempre”
que guardamos por inercia.
Tu nombre aún cuelga
en el marco torcido de mi memoria,
como un cuadro viejo
que nadie se atreve a enderezar.
Y me pregunto —con esa terquedad tuya
que ahora heredé—
¿en qué curva del camino
te...
Entre tus manos dejé mis silencios,
esas palabras que nunca dijimos.
El tiempo las guarda, frías, intactas,
como fotos que ya no miro.
Tu sombra aún roza mis pensamientos,
me habita sin cuerpo ni destino.
Y aunque la noche me niegue tu voz,
mi alma aún camina contigo.
En tu silencio me nombro,
aunque no digas nada.
Tu sombra me sigue el paso,
como si el alma hablara.
No sé si es amor o herida,
pero en ti todo reposa:
la pena, la despedida,
y mi fe temblando, hermosa.
Te hablo desde el caos de mi condena,
donde el café se enfría sin tu abrigo,
y el eco de tu voz duerme conmigo,
fingiendo que el olvido no envenena.
Prometiste quedarte, fue una pena,
que el viento te arrastrara del camino;
dejándome este amor, medio divino,
que aún sangra por tu ausencia tan...
El poema despliega un universo de imágenes sensuales y artísticas que fusionan cuerpo, palabra y creación. El barro dúctil de la piel representa la materia viva que el amado moldea con su verso: una metáfora del poder transformador del amor y la palabra. La voz que despierta deseos dormidos...
Esta poeta expresa un sentimiento de amor profundamente dulce y encantado. Su voz interior parece derretirse al escuchar el nombre “Luciana”, pronunciado con un tono musical y casi mágico (“zandunguero”), que mezcla alegría y sensualidad.
El uso de “endulza con su ritmo” revela que ese amor le...
El poema encierra un mensaje oculto de amor persistente y deseo no resuelto, que se esconde detrás de imágenes delicadas y un lenguaje cargado de simbolismo. Aunque a simple vista parece una evocación romántica, cada verso revela una lucha entre la razón que quiere olvidar y la pasión que se...
El poema expresa la soledad de un amor que se desvanece. El hablante, desde la distancia simbólica de la luna, intenta alcanzar el pensamiento del ser amado, pero se encuentra con el silencio y la indiferencia. La imagen de una casa vacía representa una relación que alguna vez estuvo llena de...
Tu palabra hiere, no por el filo del sonido, sino por la memoria que despierta. Entra despacio, como quien pide permiso y luego incendia la habitación. No hace falta que grites; a veces el silencio que dejas después duele más que cualquier grito.
Tu palabra hiere porque sabe dónde esconder el...
El amor se fue de vacaciones sin avisar.
Dejó las llaves sobre la mesa, una nota ilegible, y el eco de una risa que ya no recordaba. Me quedé mirando el espacio vacío donde solía colgar su abrigo, preguntándome si los afectos también necesitan tiempo libre, si existe un sindicato de pasiones que...
Ay Don Juan, galancete de etiqueta,
con tus trajes del siglo que ya fue,
aún crees que tu encanto las inquieta,
cuando solo suspiran... por el té.
Presumes tu mirada de poeta,
tu sonrisa gastada y tu vaivén,
mas si el viento soplase, indiscreta,
la peluca volara también.
Te ilusionas con todas...
Cuando el sol vuelva a brillar en el cielo, las sombras que alguna vez cubrieron mi alma se desvanecerán como un suspiro. Sé que la tristeza no es eterna; las memorias que guardo, suaves y temblorosas, son faros encendidos en la distancia. En cada amanecer te buscaré con la fe de quien no olvida...
En un rincón del alma guardé tu nombre, como un secreto que el tiempo no borra.
Allí duermen las sombras de un amor
que un día fue llama, hoy solo es sombra.
Regreso a ese lugar lleno de huellas,
donde el eco de tus risas se confunde
con las lágrimas que caen sin permiso, mezclando ilusión con...
Cae la noche,
el cielo gris se quiebra,
tu mirada enciende una luz que celebra.
Como gotas que despiertan la tierra,
tu amor llega, suave,
y me aferra.
Es un susurro que moja mi piel,
un diluvio que endulza mi ser.
No busco refugio,
no quiero escapar,
en tu amor me quiero quedar.
Tu amor es...
Hay una mariposa en tu piel,
pequeña llama que danza con mi pensamiento.
Se posa donde el sol se atreve a jugar,
y su sombra tiembla como un suspiro detenido.
No sé si fue el azar o el arte del destino
quien la dejó pintada sobre tu cuerpo,
pero desde entonces mis manos imaginan
el vuelo que...
En cada susurro de tu voz, floto;
mi corazón late en el eco de un sueño.
Las horas se detienen, y quiero que sepas
que cada respiro me acerca a tu dueño.
Tu mirada es la luz que me guía
en esta danza de amor y poesía.
Eres el aire que respiro,
mi anhelo, mi consuelo, mi cielo.
Cada latido en...
Grecia camina como si el mundo la siguiera en cámara lenta,
como si cada paso suyo tuviera la precisión de una herida.
Rompe corazones, dicen los hombres, sin saber que ella sólo busca
el suyo, perdido en algún beso que nunca volvió.
Tiene en la risa un filo invisible,
una promesa que se cumple...
Tus ojos verdes no miran: atraviesan.
Van de frente, como quien rompe la tarde para inventar otra.
En ellos hay selva, río, locura,
y un brillo que no sabe si curar o condenar.
Cuando me miras, me desarmo.
No hay defensa posible ante ese incendio que no quema,
esa promesa muda de eternidad que...
Respiro a medias, porque el aire ya no sabe a ti. Desde que te fuiste, el oxígeno tiene la textura del vacío, y cada inhalación es un intento fallido de recordarte sin dolor. No es asma, es nostalgia respiratoria: el cuerpo aprende a sobrevivir con la mitad del aire cuando el alma pierde su...
¿Te provocó?
Claro que sí, como la sed cuando ve un vaso de agua en mitad del desierto.
No es tu cuerpo, es el incendio que dejas en el aire cuando pasas.
Me provocan tus silencios más que tus palabras, la manera en que tus manos tiemblan cuando se acercan demasiado y ya no saben mentir.
Te...
Hoy muero por ti, mañana veremos.
La frase se desliza como una moneda lanzada al aire que nunca termina de caer, suspendida entre el resplandor de tu voz y la penumbra de mi espera.
El día me traga con su ruido, con su insistencia de relojes que se repiten, pero dentro de mí la muerte se hace...
Corazón dormido,
te quedaste quieto en la penumbra,
como si el silencio te arrullara con manos de polvo.
Late en ti una calma prestada,
una pausa que no es vida ni es muerte,
sino ese borde frágil donde todo se suspende.
No sabes si despertar sería regresar al dolor,
ni si seguir dormido es...
Duele aquí, donde no se ve.
En el lugar donde guardo los juguetes rotos y los silencios que nadie escucha.
Cuando ellos gritan, yo me hago pequeño, como si encogerme pudiera salvarme de las palabras que cortan más que un cinturón.
Duele cuando mamá llora en la cocina y papá golpea las paredes...
Lo que calla un amor en miércoles
no son las palabras,
sino la costumbre de mirarse sin nombrar la herida.
El silencio se acomoda en las manos,
se queda entre los platos sucios y el café tibio.
El miércoles es el día en que el amor baja la voz, se hace un susurro de cansancio,un roce breve que...
Se nos acabó septiembre como quien apaga un cigarro a medio arder, con la urgencia de lo inevitable. Las hojas no alcanzaron a ponerse de acuerdo en su caída, y sin embargo el aire ya tenía un olor distinto, como a ropa guardada demasiado tiempo.
Hay un silencio extraño en los días posteriores...
La poeta transmite una necesidad profunda de seguridad afectiva, expresada a través del símbolo de la mano. El gesto de “esconderse” en la palma del otro revela un deseo de refugio, pero no desde la dependencia absoluta, sino desde la vulnerabilidad que busca ser sostenida. Hay un reconocimiento...
Te espero como se esperan los milagros,
con la certeza de que existen,
aunque el silencio diga lo contrario.
Me recuesto en la esquina de mis soledades
y pongo tu nombre sobre la mesa vacía.
Te pienso en cada humo de café,
en cada sombra que pasa por la ventana.
No llegas, y sin embargo estás...
En la madrugada,
cuando el silencio pesa como sombra,
te pienso desnuda en mis manos,
te sueño mía,
y mi piel se abre como herida ardiente.
Es un río secreto que me atraviesa,
me moja de deseo,
me arrastra a ti,
aunque no estés.
Tu imagen me visita,
se acuesta sobre mí,
y siento el roce...
Tres veces al día
la piel se enciende,
como fuego que barre
las sombras del cansancio.
El deseo se convierte en medicina,
cura la ansiedad,
aplaca los dolores,
resucita las ganas de vivir.
No es exceso,
es rito,
es la alquimia perfecta
de tus labios contra mi sed,
de tu cuerpo contra mis...
El texto canta la irrupción del otro como un relámpago inesperado: confunde las palabras, sacude la cordura, desborda los límites del yo. En su sombra se descubre la verdad, y en su forma real se encarna el deseo. Así, el hablante se reconoce vivo, turbado y pleno, rendido ante la revelación de...
El poema expresa la tristeza de un amor que nunca se concretó plenamente: un vínculo intenso que se volvió recuerdo, lleno de silencios, besos no dados y palabras nunca dichas. La voz poética transmite nostalgia y melancolía, mostrando cómo ese amor perdido aún persiste como sombra y música...