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Mientras tanto, en esta realidad mi pelo se enreda cada vez más sintiendo las
manos aéreas y saladas del sudor divino.
Diosa azarosa la casualidad
que ama con suave amor de Lesbos a su amiga de ocasión, que es tanto más peligrosa cuando no sabe lo que quiere
o peor, no sabe lo que quiere...
Alumbra un cuello
un animal atolondrado por la
huida
una entelequia
el suburbio de cerca blanca
el rapaz aroma de la codicia
destella en creaciones, vuela,
esquiva con luz propia el llanto y
el esquema mórbido que conocemos
esperando distraídos;
sometidos
con los brazos en paralelo
embravecidos...
Buenas. Agradezco mucho sus palabras de aliento. Siempre es agradable el intercambio.
La invitó a visitar mi rincón cuando guste.
Un abrazo desde Montevideo, Uruguay.
Por el vasto y rústico camino preludio
hogar de piedra y
leña, responde ausencia.
Faltan cosas en el abrupto paisaje de bosque.
No sé dónde están los sudorosos atados de leña o
los manzanos mensajes de azúcar.
El arado imponente fugó del rincón
y la azada y el hacha fugaron a un embrujo.
Ni...
De pensar sólo en dejarnos ir
se nos eriza el cuero
en cuanto aparece sombra
de desencuentro despilfarramos lágrimas tersas como burdeles gratuitos; fatuas como el sol si está lloviendo.
Si alguna vez el beso da paso a un fiel respingo de rencor, el sol deja de salir en Roma.
Vivimos llenos de...
Veo a diario los mismos vestigios de lo que comencé a ver cuando nací.
Frente a mi casa hay otra casa igual o
tan distinta a la que yo suelo habitar.
Casas/ ventanas/muebles con durmientes bellos o no tanto.
No creas todo lo que ves, ni desees todo lo que tocas y hueles en este mundo de...
Hay adagios en las ollas verdes que supieron ser de aluminio pero un buen día se quemaron.
El arroz empezaba por su sordera pastosa y su frescura con el aceite ciñendo grano a grano. El agua caliente sabe ocultar el aroma a pegadizo como melodía de Brahms.
El adagio al arroz con atún y...
La Villa Josefina
soleada redondez de los pasteles
ositos pardos endulzados al calor.
El viento paseando en la breve inicial cocina, abuela de tanta casa huérfana
alimenta por un instante heridas.
Resplandecientes, espolvoreados con canela y azúcar.
Amarillos festines, tus galletas que bate la...
He logrado atravesar las antiguas malezas, anteriores a la noche en que mi abuela decidió ya no salir de su porche.
No tomábamos té helado, porque ya nuestras miradas helaban la huerta al costado del estanque.
Sólo el parral la cuida del eterno diálogo con el olvido, que se presenta...
El jurado llegó al veredicto de ojos pardos. Disiente la mansa señora recién salida del salón de belleza intensa. Atenta en la primera fila, describe a su mano recién lavada lo que comenta el agua del grifo en el baño de damas con su compañera, ciudadana común de juicio con jurado.
El evento más...
De madera de palo de rosa
tallada la presencia de mis armas
todas extrañas, magnéticas
todas de aquí sin ser de ahora.
De madera de palo de rosa
tallada en la sierra oaxaqueña
aturde el sentimiento arrastrado
de aroma insobornable,
resulta incontrolable su epitelio.
Las marcas del aquí no son...
Una vez, conocí a un labriego.
Tan sólo sus migas de piel de pan, descubrieron un redentor fuego dormido, que callaban mis manos, escondidas en plástico.
Una noche cené alrededor de su fogón tradicional. Mastiqué su charque, me ensucié la camisa con su sopa y finalmente se acercó el motivo de...
Los recursos escasos presentes y molestos
son pequeños discursos frustrados que reparten acres sonrisas por un texto tierno que se va alzando en cualquier papel
en cualquier esquina inocente hasta entonces
que pierde, manchado, por la esclava tinta
inquilina alada de poderosa
vértebra lucidez...
Uniendo los papeles en el plano
compromete el trazo principal
con elegancia fugaz
No conoce de plazos
no importa el principio
se redime al final.
Sólo el vínculo metálico
quizás verde
sin ser hoja
ni pluma
ni estanque
sin ser parte de nada importante.
Enciéndeme
un detalle disperso en tanto...
Termina el enjambre azulado desde los bríos del temporal acerado.
Comienzo en la fresca cascada abriendo los ojos de los que siempre me observan desde la otra orilla.
El aire se guarda misteriosa en los pulmones y
ya de tarde, al salir Venus de paseo, lentamente exhala la esencia franca del...
Había un surtidor de bomberos
que repetía el color de tu barata barra de labios y disperso en tu vestido.
Me preguntó si era un kimono o un vestido para el vals. En cierta forma, yo vestía igual, Porque el surtidor carmín atestiguaba la lucha incapaz de serenarse en esa esquina, sin plazas, sin...
Voy deshojando el tuétano luctuoso al
borde del olvido.
Ya mastico callada la mansedumbre estéril meciéndose en la almohada.
No hay silencio de Muerta,
solo silencio errante y
me lo enredé en las mantas; es ahora
impredecible augurio.
No hay ruina fértil en esto del olvido.
Sinuosa y vulnerable va ella misma
mostrando la silueta de la esencia
que reclama
la ruta del manifiesto verdor del fuego.
Un asombro encumbrado por chispas, agónicas huellas de primaria presencia.
Candente y rebelde se resume
en un tiempo estancado de estertores
retomando su importancia para...
El método del silencio es exhumar las culpas que están marcadas con números y sellos como legajos que se humedecen en el ático despojado de razón.
El método del silencio es uno de tantos que apisonan el cemento del encanto, mas nos deja vía libre para huir o para quedarnos.
Eso sí; quién calle...
Había que cazar un alce,
a solo cuatro semanas de otro invierno
con su falda de encaje y su muerte atiborrada.
Se aproxima, tan próxima como la carne del venado que se vuelve carga en mi carne que ha logrado tumbarlo con un dedo.
El rifle llevaba mis pasos en su mira,
ahondaba la llaga de mi...
Del espacio entre el paso perdido
el silente crujir de un augurio,
el encuentro de la sombra y el ruido
se encadenan al sueño encendido.
Del arrullo aromado con tibios
clamores es preciso retornar.
Del deseo que agobia el reclamo presente, una sola densidad por el peso del otro, escondida...
Uno se encuentra en el camino inefable, surcando kilómetros de eucaliptos, avanzando estrechamente por un sendero que se parece más a un hechizo que a una ruta.
La suavidad eterna del aire envuelve los pulmones y entibia los huesos, cómo estando junto a una fogata nerviosa y de calor elocuente...
Extremo agudo del aire vas limpiando las calles, cada surco de los campos plantados por las hojas de las nietas que ya no están.
De miedo sueles colmarnos, de terror y muerte llegas a sembrar tu poder.
No dejas de moverte agitando molestas banderas, alzando cometas y haciendo travesuras con las...
Las cortinas en harapos me sorprenden ahora como el señor que usaba polainas en pleno año ochenta.
Los restos de melancolía que yo siempre traía envuelta en papeles marrones, a punto de ser reciclados, con aroma a jazmín. Las traía desde el jardín luminoso frecuentado por empáticos muchachos que...
La mesa de juego se maquilla
en cartas empastadas
el guión de oporto rebasa el verbo,
el grito de reencuentro
las señales de tránsito y
el perro lento que asegura
silbando cauteloso: han dejado un recodo para el dominó,
para el truco azorado que agudiza el cotidiano.
Ahora la mañana dispara sus...
La pupila del ahora enfurecido chubasco
remanso que respira terquedad de parral,
En la estela del porche, verdad de la presencia.
Sus ramas ensayan luz desprendida en botellas.
Pátina aérea, extravagante la vereda
prendida al horizonte apenas con alambre
embellece los rumores de la plaza
pasos...
Los violines son almas herejes que se cuelan por los poros del colchón.
El colchonero hace con su alma complaciente y lustrosas de melodías descartadas, rescatadas.
Él mismo se ve en su libertad de armonía cada mañana cuando se afeita.
El lustre del violín envuelve las naranjas infusionada de...
No cuento el polen esparcido en la sala
almohadas inundadas de aire de montaña o las croquetas que secretamente
quemaban la garganta.
El hinojo maldecía la estancia
lo poco que compartes tus miradas
lo innecesario del polvo atravesando
el retrete.
La casa escucha
cuela sus vientos en mis nubes...