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Las miradas más reveladoras se cometen en tus ojos ámbar.
Encontré tesoros verdaderos entre brazos que amarran.
Simple suave giro de la piel, la marcha ininterrumpida de la ansiedad por verte.
Es hora de revivir y remontar lo que habíamos dejado abandono.
En honor a la devoción pasada...
Discurso natural no renovable
banquete de argumentos inéditos
atril símil o simiente
cicatriz herida sin fisura
la piel no se eriza por dentro
se presume el amor y
dispone atajos hacia el cómplice
que tatúa su huella en tu costado.
Incestuosa, la arena penetra los
pies
caricia fósil
de temperatura insondable
roca minada, exigida por el ojo del tiempo, por el trauma del aire.
Fácil, se pierde en playas de montaña
en bosques delicados guiando
los pies ya entregados a inefable lujuria
esparcida sobre el hueco de los dientes...
El viento desnuda su aroma cuando lo escuchas ulular bajo tu cama.
Es el favorito de la infancia, se cuando los peces te hacían el favor de dejarse enredar en tu anzuelo nuevo, o prestado por tu abuelo.
Entonces, al terminar la pesca, veía solo el aroma de la ramita recién encendida, en nuestra...
Nácar oscuro, denso, insolente
que ciñe cinturas etéreas agridulces
de ninfas gordas graves y perfectas
nenúfar de estanques verde cielo
como cuando está verde
un candor pestilente
un olvido presente, flaco mentor del parque atolondrado, indiferente.
En el marco del retrato verde agua que pinté sobre las dudas, porque las muestra todas, se acumulan restos de tensiones pasadas
hoy ya superadas por otras peores que nos observan y saludan desde allí.
De todos los márgenes que impone la existencia, añoro la ventana cerrada desprovista de cortina
encerrada en su propio devenir de agujero negro.
La última vez que me asomé al borde, una marea de tornillos, moralejas, patinetas hilos de cristal, arcoiris perdidos, esperanzas disueltas y
muy al...
En el hueco de tu boca añejan todos los besos del río dulce de las vides.
Si pudiera llenar mi copa, frágil y anhelante de tu aroma,
vertería la gota más breve,
la más sustanciosa
en el dorso de mis manos para contagiarlas de tu esencia irrrefrenable y
compartirla cada día con la palma de mi alma.
Las raíces flotando en el agua
algas que lloran destierro
inocentes testigos de musho
terciopelo orgánico enlazando
su continente con el mío.
Mi abuela es transatlántica flor del herido monstruo, Europa, ahorcado dragón rapaz quebrado en guerra.
Nunca prendo velas los viernes a las cinco...
Hay días silentes como estrellas
delirios sin consumo de amapola y
extáticas visiones de fortuna pesarosa, rumiando vendavales asidos sin las manos.
El viento, enhiesto bravucón,
es el azul quebrado del desenlace.
Hay un lugar ahumado, pasado, poblado por las hojas; por las pistas de hojas...
Han visto los trinos desvanecer
de hogueras y el pájaro
exultante en vuelos
regodearse; chispas talladas
en la intención difusa
en la inmaculada percepción
de aquello que inunda de velos
la frágil despedida.
Beberé del lomo de tus libros
extraños congéneres de mi carne
vertiendo ausencias por el borde de lo absurdo
del hermético sudor de mi pubis
sabiéndose sed en la lengua del otro
sacando heridas de maletines vacíos
sabiéndose eterna en el aire de tu noche y
dice
no beses los remedios antes de...
Anhelado y escaso
el ángulo anida una verdad
prepotente, poderosa.
En su esquina pretende esa curva del dibujo que en plena ingravidez,
repara los triángulos perdidos en las plazas y en los parques. Hexágonos de plástico para formar rompecabezas amarillos
de como cuando éramos niños.
La nueva...
Uno se pregunta qué pasa con la ausencia.
Creemos que repite sus mantras con clemencia.
Es preciso recordar cada instante porque ya se han ido en cada paso que intentamos ensayar.
Vertimos el amor indiferentes o
ansiosos al aire que regala la memoria.
Sudamos frío, tanto frío...
el resto de...
Renunciar a la muerte ardorosa
en furiosos imanes tornados
desde el gozo elevado
al extraño dolor de anhelarte.
Retornar al disfraz de jardín adorado
sin aromas, cansada la calma;
arrumbados dos trastos vacíos o faroles oscuros que tú cuerpo y el mío
son hermanos desde el gozo, que es el...
He visto surgir cielos imposibles de escalar desde el fango perenne del jardín lluvioso.
La pata de la araña, se posa y habita en mis pestañas hondas que otean la reja imponente del castillo abandonado.
Mi columna ya está en ovillos, cerca de su negrura toda.
A la elíptica sazón del labio
me encadeno
a la sangre que era mía
agolpada en tu balsámico esqueleto, también.
Irrumpe tu mitad por las pupilas
descarga secreto y periferia,
cadena y promontorio.
El vértigo desnudo se inmola
en los zaguanes.
Te labio desatando el aire entre los huecos plásticos de nuestro colchón ya hediondo.
Discretas, acometen las latas de cerveza que hemos robado sin tanto esfuerzo y son alfombra de la cama al baño.
Tu aroma todo lo desborda
desde el rincón gutural del silencio.
El delirio de tenernos y estar...
Los cardos y las piedras ya de tarde
se levantan y
pertenecen al frío, claro, celeste breve
borde limpio de juventud animada en que se vieron;
Tanto se vieron...
Ya venían de par en par
con ojos polvorientos,
triunfantes en batallas luminosas al al viento y al camino truncado de pradera.
Primero fueron mis botas nuevas yal rato la pasión hizo volar alrededor las ropas suaves y agitadas.
Después de un beso largo y envolvente, rodó por el mantel mi anillo penitente.
Quizás no tenga más ropa que sacarme.
Si no te pido ayuda y muero hoy aqui, me muero iluminada.
La alfombra se ha...
Si somos dureza
lanza disuelta en brillantina, si el ritual esponjoso del adiós
promueve, arrullado, esquinas rumiadas en recuerdos
fórmula apacible;
si indescifrables torsos recién lavados calientan el tallo del adiós
si en la cama más escueta estiramos los pulmones dispuestos,
habremos...
Pensamos en tantos desatinos
desventuras que nos roen los talones
Quizás sea una licencia para vivir y
al menos tener la ilusión de eternidad en esta sabana se leones imaginarios.
Es el cosmos diverso en el cual ni siquiera tiene noticias nuestras,
donde deposito mis quejas vitales,
mi mínima...
Intrépidas fisuras del tiempo
yacen errantes por la espesa
flacura de la vida
a destiempo del cielo
acariciando la estampa del alba.
El friso de las horas se baña
en luz alada
una escalera fugaz que ampara
serena bruma
tan vulnerable
tan vuelta estrella en su espesor convocado de auroras,
en...
De jugar en tu risa de nube
se suspende la muerte al
instante
con fervor de nodriza
desnuda
se aferra la certeza a tu esencia
tu arbolada ternura
te excede
hechizando la espesa fisura
del hoy
tu espesura de clara pradera
hipnotiza el remanso donde reina el dolor
es tu terca duda tersa
el ancla...
Desde tu perfume en el recodo del pelo
deseo agitado deslumbrante
inequidad de las pasiones
alimenta la lisura del pudor
encandila la duda por instantes
aniquila el ego al resistido dolor
que es el sol quien guía
a los amantes
el deseo
de anhelar parasiempres agónicos.
Es un tesón de espejos...
Imagen no . ,16 el ser humano y sus avatares y obstáculos.
Imagen no. 17 encarna calma conexion profunda con la naturaleza. También ilustra el interés por cuidar el medio ambiente de las generaciones jóvenes.
Imagen no. 18: soledad, abandono y padecee que perfectamente poddriay evitarse. No...
Ese rincón en la persiana que
jamás duerme
duermevela atrevida del espía
visitando, invariable, restos de cordura que acompañan
el alto devenir
de la noche;
ella encontrando estrellas de nombre falso, miente y manipula porque es humana
como aquel que repelo
como aquel que atrae y arrulla
las...
Llegar a tu casa es más un embrujo que un camino.
Cuánto daño restae al peregrino aguardando el agua en el cuenco para saciar una muestra de su sed.
Si todos supieran la arritmia que provocan tus ojos ámbar solo con un desliz entre los míos, correrían por campos, praderas y montes
a...
El traje de látex se desangra en rincones sin cierres migajas de piel.
El traje de látex nunca trae malas noticias a la estancia.
Sus sabores se ejecutan contra los vuelos acerados que comparten viento y peso.
Agua infusionada, destilada, hervida, acaramelada, fétida, azorada. Todo lo veíamos desde el balcón que daba al patio trasero.
El fuego divierte su ego masculino mascullando edificios, fachadas, colchones, diademas y rostros de Polaroid que la familia guardaba.
Todos nos acostumbramos a cosas...
El reloj de abrojos corre atravesado
salta las cercas traviesas
renueva públicas vivencias
decide las mudanzas enramadas.
El reloj corre un sueño perpetuo
clamando renovar las ruinas empáticas,
los bancos ateridos que lame la lluvia
mostrando las agujas sinuosas y
precisas.
El tiempo ruge en...
El sismo muere y se acongoja
su luz de gas aturde la barrera
fallecida,
la carne relativa
el pequeño nicho donde llora el silencio.
El sismo es la esperanza
la templanza que aguarda
recostada en en portal.
Un sol colgando entre sus lianas
una esquina estrenando almacén
la línea negra que abre en dos
las pantorrillas entrecruzadas de nuestro baile.
Una manzana fragante expulsada
del cajón, alimenta nuestros besos.
Una verdad crujiendo en el sofá.
El misterio resumido en la ventana
deja la longitud...
Redes abiertas como muesca en
el cincel del escultor condenado al encierro, al calabozo, Está marcado para ocultar su identidad.
Postes levitando en geografía subterránea de la pena, desbordando fúnebre arcoiris sin ventanas.
Noches desprovistas de horizontales en la mansión semiderruida...
Aire estático que arrulla la mañana
desvela lo elevado del silencio
irrumpe, desvalida, en un destello todo herido
de hoy
todo surco.
Aire, impronta del alivio
aromático tesón en bocanadas
confunde un desafío con un ruego
resbala por las ramas tan hastiadas;
errante alumbra un llanto y
un...
El agua de rosas crepitaba con el cavilar de los pasos
de mi abuela.
Sus mohínes elegantes todo lo ordenaban a su modo.
El universo era fluido entonces, nadaba mi angustia
hilvanada con la suya;
desde el pasto miraba su falda presuntuosa
de pérdidas y escarnios.
En mi baño están pasando cosas de belleza imperdonable.
Hace días que las manos de otras manos, que jamás rocé, me bañan mansamente, sirvíendome el terso Bourbon que derramo.
En mi baño termal están bañando cosas de mítica presencia.
Enjabonan cristales de Murano, depilan la rígida platería de...
Anhelado y escaso el ángulo de las estrellas anidan la verdad,
prepotente y poderosa.
En una esquina de la duda, pretendemos seguir un plan que en plena ingravidez, nos transmita, mejorando nuestras estructuras y elecciones
en nuevas geometrías
en excesos y traídas.
Cortinas de acero o ladrillo
sin estrellas en el cielo o en banderas.
Late densa la tristeza, intangible y poderosa.
Desde el ojo de agua del faro lavamos nuestros pies y por momentos, nos aliviamos, soñando con playas que ya no veremos.
Entonces se aglutinan las esquelas de trinchera.
Esquirlas derramadas en el vendaval
o playa agobiada de minas
suturada de frío, de pies en cuclillas.
Entonces, se acopla la foto borrosa
estampa hogareña
en viaje hacia la culpa de los otros.
Herrumbre en barrotes
se descascaran solventes
añejan pretensiones.
La vida los licúa y arrulla los encierros
esquivar el polvo de los desplomados.
Herrumbre en los barrotes donde cruje paciente la victoria de los materiales, que ya desgranados
se entregan silenciosos.
Era una calle sin ser
iluminada
del verde terco de tus ojos
y yo camino y avanzo
en esta vida de tu mano
tanto agrado.
Por la vetusta calle, deslumbrada de mercados, no vendían sin embargo un amor de ojitos verdes como el que hoy me quiebra el día.
En el mercado de las pulgas y no hubo precio...
Nos preguntamos a diario cómo es que se las arregla para encontrar siempre el camino hasta nuestros músculos y huesos, macetas o luciérnagas en el dolor.
Viaja siempre con el mismo equipaje pero cambio sus vestiduras falaces al comenzar un nuevo trabajo.
En ocasiones, llega a caballo...
Comedor.
Son cuatro pesadas necesidades: mal gusto, mantel de pegajosa nimiedad y todos sentados perpendiculares al abandono.
En casa, la que llevo y me contiene, las risas se desinflan o se detienen haciendo caso omiso al camisón que luzco por mantel.
Voltaire ha defendido nuestros dislates de...
Se embarca arrogante la vida
en vuelos anclados, sintiendo su muerte.
Zarpa arrogante con aspavientos sin viento
a sabiendas del fracaso anunciado.
En huracanes zigzagueantes cambia su pobre mercancía por un rastro siquiera, de leve compañía.
Veo como me desgranas en tus ojos de alfombra mágica.
Aterrizamos juntos en la líquida sonrisa del recreo
paladeando besos de jacarandá en jalea que son los más untuosos.
En el pasado te especiaba de sabores lujosos.
Hoy te guardo en absenta en el árbol de la vieja escuela de trébol.