Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
¿Quién sabe?
Quizás si consigo empujar la tarde como si fuera un mueble molesto, consigo que abril llegue pronto y, con él, las cigüeñas cálidas que amontonan objetos sobre las altas torres de las iglesias a las que ya casi nadie va.
Quizás el cura, o el alcalde decidan entonces derrumbar los...
El tiempo lo inventó un señor.
Nos quiso hacer esclavos del recuerdo y la ilusión.
Entonces, se convirtió en un niño travieso
que juega con mis ojos y borra mi corazón
Ahora camina por las calles de mi barrio,
sin pudor, desnudo, enloquecido y envejecido
cantando aquella canción.
supongo que es una errata y te la indico, con mi respeto, y quieres decir "pluma para escribir".
La vida es un milagro que desaprovechamos demasiado a menudo. Un abrazo
La vida es un viaje, tal vez a ninguna parte, pero en ningún momento es un destino, la vida, para un escritor, es su escritura literaria y cada vez que un escritor viaja, lo hace para encontrar tras la esquina más inesperada un poema.
Así te veo a ti como escritor, sentado en ese viejo banco
Un...
Tus manos son de agua
ondas iluminadas por estrellas de verano
navegando sobre las olas
intrépido el pirata
que busca una isla solitaria
para llorar el amor perdido
de la sirena seductora de plata
que con sus dedos hermosos
te arrancó el alma
en aguas lejanas.
Tiras de volantes verdes marinos, rosas, gatos escuálidos, olas altas como montañas, colgados de la pared de la casa. Huele siempre a sal Incluso las sábanas blancas.
El mar parece dormido, los barcos anclados, el viento no llega esta tarde. Lamidas todas las rocas por...
En la lejanía se oye la música que invade las entrañas
de las lagartijas en el jardín,
tan despeinado.
En la lejanía se oye la risa que deja ecos
en el vaso de leche,
abandonado.
Ya no queda nadie.
Todos en la lejanía
se visten de anciano.
En la habitación de los niños,
sólo vidrios rotos...
El dinosaurio de la esquina lleva una tienda con flores. No sé qué vende.
Su boca pintada de rosa se mueve rápidamente mientras engulle la tortilla
Y mira sospechosamente la taza donde derramo mi silencio.
Hay un hombre de boca hueca que fuma su cigarro tranquilamente, sin dejar de...
Nunca me olvidaré de tus ojos, fijos en el cielo estrellado. Dos pozos de silencio, dos planetas implorando: “Dime al menos que te gustan mis zapatos, mi pelo o mis manos.”
Solíamos sentarnos frente al televisor, con el teléfono en la mano o el ipad conectado, pendientes de internet pero...
Traes en las alas ecos
del tiempo, restos rotos
del viento con poemas de amor
perdidos.
Detrás de ti te sigue,
muy de cerca, la muerte,
vestida con una falda
de estrellas de mar y blusa
de arena.
Nunca la miraste a los ojos,
ni siquiera tuviste piedad
de su soledad cuando
alargó su mano
de agua...
Cuerpo de acantilado, de valle, monte erosionado.
Vencidos los árboles que le cobijaron,
noches malditas manchadas de un poco de amor.
Promesas desnudas visten este cuerpo
disfrazado de cordura.
Decapitado,
en el río de la muchedumbre...
muchedumbre sin ojos, sin boca.
Derramado por calles...
Gracias Fingal por tu visita. Respecto a tu pregunta del cuento, sé que leí en alguna parte que un hombre se transformaba en águila, pero no sé si es ese cuento. Y, ciertamente esa imagen está aquí retratada. Un saludo
Tienes en la boca sabor a cuento de hadas,
a brujas, princesas y ranas.
Si me cierra los ojos la mano de la noche
me cuentas cómo se convirtió el hombre en águila,
cómo recuperó el mudo la voz,
cómo robó el diablo el color de la princesa,
cómo se conquistaron.....
Parece que quiere amanecer.
El...
Jugar con el espejo y atravesarlo,
eso me gusta.
Atreverme a salir de mis pies rudimentarios,
que no me permiten andar sobre las olas.
Jugar con el espejo,
no es nada oscuro, no creas.
Tocar la superficie líquida de mis pupilas
y arrancarles el alma,
si es que tengo
y no ha muerto por el...
Entre pantallas de indiferencia,
cuerpos, dibujos animados,
se buscan.
Con la conversación indefinida,
el rostro camuflado.
porque el miedo existe,
le vemos ahí sentado,
con la boca abierta,
vacía,
con un metro entre las manos,
midiendo distancias
entre tú vida y la mía
La madrugada está fría.
Las farolas apagadas.
Luces de coches alumbran
el asfalto negro cerca del bar
de la esquina.
Entre jamones y madalenas,
sorbiendo un café negro,
leyendo con parsimonia
un periódico amarillento.
Con las gafas caladas
en la nariz aguileña,
los ojos glaucos indiferentes.
En...
Tiras de volantes verdes marinos, rosas, gatos escuálidos, olas altas como montañas, colgados de la pared de la casa. Huele siempre a sal Incluso las sábanas blancas.
El mar parece dormido, los barcos anclados, el viento no llega esta tarde. Lamidas todas las rocas por...
¿Qué eres tú sino esa sombra que me persigue todos los días?
¿Qué eres tú?
En el espejo vacío de otros ojos te veo,
siguiendo mi baile con tu risa,
luego llamas a mi puerta con osadía.
Tendré que acostumbrarme a tu compañía
de vieja inoportuna,
quejica y malhumorada.
¿Qué eres tú?
Sino esa...
Hoy me ha levantado el sol,
libre por un día
de los fantasmas que acosan
y dicen constantes su letanía:
“Debes..., calla,....no grites,...
no bailes,... no abraces,... no beses,...
no toques,... las manos,... no roces,...
los labios,... está prohibido,...”
Igual que está prohibido hablar
en...
Tengo en la cabeza un nido de cigüeñas que,
cada año, me traen arena de la playa y
conchas, estrellas de mar, trozos de barcos pirata,
monedas de reinos lejanos, huesos de hombres
ahogados, cadáveres del pasado.
Empieza a cambiar el tiempo y ellas se van,
pero me dejan sus sueños
enredados en...
Aquí las olas se peinan los cabellos en las rocas,
rendidas a la tormenta
y allí barcas con estrellas
iluminan a las sirenas que se ríen con la luna.
Aquí tus dedos nudosos
de árbol viejo canta a la luz de una hoguera
y allí tus brazos morenos
tiran de la red llena de sueños.
Aquí tus ojos son...
Ya nadie vende su alma al diablo
ser asesinado en primaveras multitudinarias.
Se quedó pegado al papel del cuadro centenario.
Cada día nuestros ojos se alejan más
de la montaña, del Cáucaso.
Celeste, sólo celeste importa
y el deseo loco de volar como pájaro sanguinario.
No hay límites para nuestras pupilas atónitas,
por la calle vuela un ángel ciego y los hombres
se besan, prohíben, espían, alargan sus bocas
hacia el azul.
Oigo voces
aún es de noche y mis ojos siguen asomados
a un horizonte arañado por el viento.
No hay límites, no.
Condenados a muerte lloran...