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La manera en que tu canto se confabula para atrapar cada momento, se vuelve un sublime andar para las miradas que se posan en tus versos. Siempre es un gusto, un gran abrazo.
Estremece el rubor de la mañana
trayendo melodía de gorriones
y en las sombras, resisten
primitivos deseos
que al ser emancipados por la noche
atemporales fueron
en brazos de posibles infinitos.
El espejo revela los escombros
del cuarto hecho cenizas
a la vez que el destello
le conjura...
Tu mirada estimula mis latidos
y envuelve lentamente al corazón,
con llamas de una cálida ilusión
enciende sentimientos reprimidos.
Mis resguardos de a poco son vencidos
a pesar de mi estricta discreción.
¿Acaso habré perdido la razón
al propagar tu amor por mis sentidos?
Tus besos en mi...
Las llamas arderán en los oscuros
días de mi mortal comparecencia
ante esta vida llena de apariencia
derribando así el dogma de mis muros.
Las voces de pretéritos futuros
silenciadas serán con vehemencia
por la ofrenda presente de mi esencia
dando fin al rumor de sus conjuros...
¿Cuál es el camino que habré de seguir
cuando la simiente encarne mi existencia?
¿La prístina luz hará la diferencia
o la imperturbable sombra ha de venir?
¿Serán amalgama queriéndose unir
a una fértil vida atada a la experiencia?
¿O ambas lucharán hasta ser la potencia
que domine el día...
Con emoción observas la ventana
es tu apariencia tierna y pequeñita,
fuera, la blanca nieve ahora invita
a disfrutar la gélida mañana.
A lo lejos se escucha una campana,
en su alegre canción febril se agita
y tu infantil espíritu palpita
el clima navideño que ya emana.
Te parece...
Bella metáfora la de esa barca errante que describe el abandono y la redención al surgir nuevamente su esplendor. Encantado, querido Salvador, un gran abrazo.
Precioso canto a ese todo del que somos parte y al que prontamente -espero- volveremos. Siempre es un placer regresar a tus versos, querida Isabel. Un gran abrazo.
Así es, en estos versos su figura se refleja, aunque este soneto es para, Víctor Jara. Quise tomar las palabras, de Salvador Allende, porque para mí son un mantra a la libertad de un pueblo. Lo mismo que la música, de Víctor. Un gran abrazo, querido Sergio.
Es hora de alejar toda tiniebla
que limita la fuerza de tus alas
y alcanzar el lucero que señalas
con tus ojos serenos ya sin niebla.
Es tiempo de apreciar la nueva luna,
poco a poco disipa el firmamento,
atesora su luz, es el momento
de cambiar el matiz de tu fortuna.
Ha llegado el...
Así nacen los versos. Cada uno va transformándose y cambiando su forma original al pulirlos. Diamantes en bruto adquiriendo brillo. Es una bella metáfora, estimada Luciana. Un gran abrazo.
Cuando leí el título pensé en encontrarme otro tipo de locura y me sorprendieron tus pasionales versos y aquel eco que les da frescura. Así da gusto rallar la papa, querido Sergio.
La muerte duele aunque no le temamos, por el vacío que deja al arrancarnos del corazón la luz de los que nos arrebata. Fue una grata lectura, un gran abrazo.
Como esa barquita tus versos navegan los mares de la melancolía y el mismo, refleja tu bella manera de expresar tu sentir. Hermosa décima, estimada Isabel. Un gran abrazo.
Cuando la melancolía nos alcanza incluso los días parecen sombríos y encierran nubarrones que precipitan en nuestra mente e inundan el corazón. Hermosos versos como acostumbras a regalarnos, querido Pepe. Un gran abrazo.
Que no acabe nunca tu don, querido Sergio. Y no me refiero al hecho de hacer reír a los demás -tal vez-, sino a tu don para escribir magníficos sonetos. ¡Salud!
Los sueños sin problemas serían vanales metas y es que todo va de la mano. Caer y levantarse, muchas veces cambia las bases de nuestra esencia física y espiritual. Así interpreto tus siempre interesantes versos, querido Sergio. Un gran abrazo. Por cierto, felices fiestas.
Para ella todo le pertenece incluso, tú, querido Salvador. No es de extrañar que se acomode junto a ti sin importarle nada más que su descanso. Me he divertido leyendo tu soneto gatuno, un gran abrazo.
Hermosura de lira que enaltece -si se puede- la belleza de la mágica Granada. Cada verso es una caricia difícil de olvidar, querido José. Fue un placer, un gran abrazo.
Al cielo volverás sutil paloma
cuando se abran las grandes alamedas
y en las calles resuene el nuevo idioma
del hombre libre sobre sus veredas.
El valor al espanto siempre doma
y el viento aclara oscuras polvaredas.
Tras la infamia ferviente el sol asoma,
un sueño postergado nos heredas...
¿Es Judas un traidor como nos han dicho
o todo lo escribió Yahvé de su mano?
¿Fue humana voluntad vender a su hermano
o este divino ser lo usó por capricho?
¿Consideran reñir al dios susodicho
por tachar como infiel a un simple fulano
o el pueblo seguirá fingiendo ser cristiano
al tener a...
Me dispongo trazar en tu interior
el brillo de una lumbre aventurera,
despertar lo sagrado, la quimera
posible a la que tú no das valor.
De tu temple deseo ser mentor
para aliviar el miedo y la ceguera.
Para romper tu estática frontera
aspiro que abandones el dolor.
Esta vida no...
Hermosa reflexión que rematas de manera magistral. He tenido la oportunidad de leer tus ovillejos y me parecen buenísimos. Un gran abrazo, estimada Elba.
Danilo.
Muchos recuerdos me trae tu bucólico soneto, querido Pepe. En mi infancia tuve la dicha de comer ese fruto de la forma en que tus versos describen. Encantado.
Muchas gracias por tan gratas palabras y por tu siempre dedicada compañía. La estructura es un ovillejo. Acá comparto un link donde puedes encontrar una amplia explicación sobre su composición y la mejor manera de llevarlos a cabo. Un gran abrazo, estimado Manuel...
Un romance que llega con mucha claridad y que estruja al corazón. En su conjunto es un hermoso poema, pero los versos finales me parecen los mejores. Encantado, estado Manuel.
Danilo.
Vaya vuelo «agarró» tu soneto, querido Pepe. En clásica la ironía me parece de los temas más «sabrosos» y para mí -que soy un principiante- enriquecen la experiencia poética gracias a todos los comentarios que van dejando. Comparto con uno de ellos que hacer de jurado es difícil. Por alguna...
I
Son sutiles y diversos
en versos
los detalles a saber.
Tu ser
soñador de un viejo rubro,
descubro.
Los matices que elucubro
alimentan mi atención,
con gentil concentración
en versos tu ser descubro.
II
Albos versos como el nardo
yo guardo
en mi mente a contraluz,
su luz...
Así es, hechiceras las mujeres que nos embrujan con sus encantos. La ternura y la salvaje disposición, son perfecta amalgama que enaltece aún más su bella presencia. Encantado, querida Ana.
Muchas gracias, Manuel. El erotismo en los sonetos atrapa mis versos. Dedicarle un poco de mi tiempo a esa corriente me gusta mucho. Un gran abrazo.
Danilo.
El verso libre dicta poesía:
escribir un soneto es delirante,
su camisa de fuerza es asfixiante,
su garganta no sabe de eufonía.
¿Sus falaces palabras? Herejía.
No me trago su rima consonante.
Su perpetuo «tonillo» es insultante,
manifiesto de pobre melodía.
Antaño fuiste el rey...
Como ha pasado bastante, dudaba en responder a los mensajes que dejaron para este soneto. Me decidí porque es mi primera distinción en clásica y por ello me siento muy agradecido con todos los poetas que he podido conocer en este lugar. Ustedes -a los que intento leer siempre- me ayudaron a...
Es una hermosa metáfora que nos permite evidenciar el paso del tiempo y el cambio constante en la vida. El final es precioso ya que deja constancia de un noble propósito. Encantado, querido Pepe.
Mucha felicidades por alcanzar este reconocimiento. El soneto que presentas es genial y llamativo también por esos versos terminados en esdrújulas. Un gusto.
Cuando advertimos la templanza, nuestras vidas adquieren otro matiz. Felicito tu bella manera de describir este aspecto. Un gran abrazo, estimada Isabel
Gracias por acompañar estos versos y dejarme este grato parecer. Comparto a plenitud tu visión y pienso en un viejo refrán: «quien siembra vientos, cosecha tempestades». Un gran abrazo, estimado Manuel.
La bella descripción de aquel lugar con estos soberbios versos nos transportan y nos dejan entrever la comunión que logras con el mismo. Un gusto, estimado Manuel.
Bellas las miradas que atrapan todo nuestro ser, así como tus versos nos deleitan y nos dejan prendados de su hermosa esencia. Un gusto, querida Isabel.