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Con qué orgullo frotas tus mejillas
donde el rímel es un río negro que mana llanto.
Te han herido tantas veces que ya el dolor es tu patria.
No hay futuro en el abismo sin orden de un presente
que ahoga tu ser con la desgracia pura de una fatalidad
sin alma.
Lo sabes, como sabes que...
Hay rutas a las que no quiero volver.
Son pasos de fulgor y aliento de
un verano.
Quieto, en la hora vasta
en que se pronuncian los cristales
veo tu cicatriz perderse. Imagino
el mar en el azul de tu vestido, recurro
al tópico cuando tu cintura viene o va
pidiendo mareas. Después el vacío me...
Qué vetusto el artesonado, las vidrieras poseídas
por la claridad de la mañana, un acento de bocas
carmesí y un racimo de hombros como árboles
mustios en el bosque ancestral de la cultura.
Pilares de mármol en la sala y rastros de caoba en los pupitres,
filas como de vid en su bancal, un...
Aunque no sea su verdadero nombre
la voy a llamar Margarita.
Es por lo de los pétalos,
ya sabéis, sí, no, sí, no.
O bien a medias: sí pero no, no pero sí.
Lo imprevisible tiene su gracia y su desgracia.
La gracia(la de la risa) es suya,
la desgracia(la del llanto) mía.
No es fácil, en efecto, mantener un espíritu joven cuando los años acumulados y la dificultad para encontrar motivaciones de vida son una realidad. Se ve de cerca el final y ante ello es humano sentir temor, no solo ante la muerte sino ante los días que aún faltan por cumplir con la inevitable...
Arrastra los pies al caminar.
Se esfuerza en ir erguido
porque el orgullo es algo
que no envejece.
Ante el ventanal mira el jardín con ojos de ausencia.
Es como si aún pudiera ver el pasado vivo
entre las hojas caídas de los árboles.
Podría estar un día entero así.
Alguien le llama...
El poema es una ficción ya que no tengo Instagram, es obvio que no me gusta lo que allí se pone en general. No obstante vivimos en libertad, ¿no?, así que cada cuál exprese lo que es su vida de la forma que le parezca...:oops:. Gracias, Rosario, por leer y comentar. Un abrazo.
Veo muy mal de cerca.
Seis dioptrías en el ojo izquierdo
y diez en el derecho.
Mis gafas
-como se suele decir-
son de culo de vaso.
Si estoy contigo
y te muestras cariñosa
no me las pongo.
Tú también ves fatal de cerca.
Diez dioptrías en el ojo izquierdo
y seis en el derecho...
En lo sinuoso y en el atrevimiento se mide el temple
de la incertidumbre; nunca sabrás de la sílaba donde
crecen los istmos del frenesí, tampoco de la savia
que en el corazón del árbol fluye como sangre de abril;
de las horas únicamente podrás interpretar la sinergia
del eco, de mi piel en...
Te regalé muchos ramos de rosas rojas.
Y un vestido de Armani.
Y un fin de semana en Londres.
Y unos pendientes estilo art noveau
-de oro y piedra preciosas-.
Pero aunque los aceptabas
-quién no-
tú en el fondo no querías mis regalos.
Lo que tú querías era a alguien...
También hay que escribir sobre lo cotidiano, la poesía está en cualquier cosa hasta en las cosas rutinarias. Muchas gracias, Cecy, por leer y comentar. Un abrazo para ti.
Una fotografía en la playa de Benidorm
dónde se ve cómo resaltan
mis abdominales.
Otra fotografía en el monte
haciendo senderismo
con ropa de marca.
Mis vacaciones en Hololulu,
fijaros en la camisa floreada
y el lei hawaiano.
Aquí una despedida de soltero,
alcohol a tope
-y...
Creo que todos tenemos recuerdos, buenos y malos, de nuestros vecinos. Lo que ocurre es que a mí Adela, con lo excelente persona que era, casi me hizo odiar el piano. En venganza a veces poníamos el tocadiscos más alto de lo debido... Gracias, Luis, por tu paso. Un abrazo.
Uno le da de comer a los pájaros,
otro-y es un tópico-mira una obra
en construcción, otro más anda
sin rumbo absorto en sus recuerdos.
Y aunque no se han visto anteriormente
ni han hablado nunca entre ellos
se da la casualidad de que los tres
comparten a una misma mujer
de nombre...
Adela, tal vez setenta años,
toca el piano todos los días
de tres a siete.
Es mi vecina del tercero.
En el segundo a cada poco se escuchan gritos,
son familia numerosa, y ya se sabe
compiten a ver
quien habla
más alto.
A los del primero casi no se les siente.
Qué maravilla...
Me tatué en un brazo la bola del mundo.
Tú en cambio elegiste un nombre.
El mío.
Lo llevabas en el pecho.
Lo llevabas en el alma.
El tuyo fue un acto de amor.
Poco puedo decir de mi propio tatuaje.
Tan solo que no aparece en él
tu nombre.
No es de extrañar que hables de Cuba con orgullo. Bonito país y buena gente. Mi padre, ya fallecido, que fue hijo de emigrantes gallegos, había nacido en La Habana. Un abrazo.
Allí están, como todos los días,
a media mañana
ocupando su sitio
junto a la cristalera
del bar de la esquina.
Hoy son diez- ayer once-
van muy arregladas
con sus coloretes en las mejillas,
los labios rojos,
las perlas y collares
y esa ropa de otro tiempo.
Las oigo hablar, reír...
Un poema que veo ya tiene años pero que no ha perdido nada de su valor. El otoño, la estación melancólica, es ideal para reflejar tanto lo ido como lo que está por venir. No leí este poema en su momento y me alegro de haberlo hecho ahora. Un abrazo.
Yo creo que se asemeja mucho a una vida feliz-o por lo menos placentera- lo que en este poema describes. Cosas sencillas y buena gente alrededor. Qué más se puede pedir. Muy bueno, Alonso este poema. Un abrazo.
El café con leche bien negro-como mi alma-.
Y sin azúcar-lo dulce eras tú-.
Unas gotas de aceite virgen en el pan de ayer.
Tampoco hay zumo porque me olvidé de comprar naranjas.
Y encima llueve.
Lo curioso es que contigo no tomaba el café tan negro,
el azúcar- ya lo dije- lo ponías...
Tú eres mi Islandia.
Te percibo dura e inhóspita,
un géiser que se alza salvaje,
el viento ártico que asola mi mundo.
Tu piel blanca, casi albina,
tus ojos de un celeste polar,
el invierno tuyo que no cesa...
Y yo que buscaba tu calor
poco a poco
me voy muriendo
de frío.
Poco sé de tus átomos,
no sé si son grises, si
se confunden con metales
o se parecen a los ocres
de las fachadas góticas
en invierno. No lo sé.
No quiero contarlos, o si
quiero, si tú me enseñas
la ruta para navegar por
sus extremos, de un cabello
al oasis legendario de tus senos,
desde el...
Y lloverá el álbum de la luz en tus tobillos
donde la sombra escribe nubes que viajan
por los rieles de la lentitud.
Ahora que el viento sabe nombrar las esquinas
que dibujan la corpórea sed de tu devenir
yo busco la geometría de los portales,
el excelso armazón de los arcos
donde la lluvia...
Claro que sí, la ausencia también se manifiesta en lo más cotidiano y lo menos hermoso. Hasta el mal olor que desprenden unas zapatillas puede evocar al amor y cariño. Siempre excelentes tus versos. Un abrazo.
Corriendo o andando la vida nos obliga a seguir adelante. Me alegra leerte con nuevos poemas. Este me gustó, lleva tu sello, en particular ese final tan irónico. Un abrazo.
Recorrí los espacios clandestinos de este bar de mala muerte,
para inventarte me hice lámpara,
desde la altura de un techo bajo
se ve la abrupta senda de la caricia,
no hay más que volar con las pupilas sedientas
y dejarse caer entre los pómulos
para llegar al tobogán vertiginoso
del deseo.
Y de...
De alguna manera todos somos apátridas sin nos consideramos "ciudadanos del mundo". La palabra patria tiene connotaciones positivas y negativas, según como se quiera ver e interpretar. El poema va en el sentido que mencionas y también en el de la búsqueda existencial de una identidad y un...
Otra vez el aprendizaje, la mímesis para no ser diferente.
Sin familia,
ni perro
ni gato
El idioma que asumo con mi acento que canta,
los hoteles de tránsito, un trabajo temporal,
y después irse.
Hacia otro lugar.
Y de allí de nuevo partir
quién sabe en busca
de qué.
Con la edad he perdido
la nostalgia del extranjero,
la sensación de urgencia
de las habitaciones furtivas,
el olor a comida rancia de las pensiones,
los ascensores extrañamente extraños,
el tránsito inútil de las calles sin nombre.
Con los años hice mío lo pasajero
-me apropié de estaciones...
No sonaron címbalos al amanecer ni buscó un ángel
mi áspera mejilla, ningún coro ni algarabía acompañó
la cadencia de los relojes, la luz no brilló más para
que mi sombra bailara alegre; sentí paz en mi interior,
flui como el caudal de un río en abril entre arbustos
en flor, sin esperarlo llegó...
Nunca vi los pasillos como túneles,
había luz de antorchas
y el olor puro de la carne tierna.
Logré salir al mar, la noche clara,
el corazón virgen.
Y navegué a la deriva
pero una luz me condujo
de vuelta a la isla.
En el laberinto estabas tú, esperando.
Por fin comprendí que lo único real...
Ondula su eje, gira, enhebra el aire y es armonía
que en elipse traza círculos de ansiedad.
Cubre la piel alba una blonda y un canesú de orlas
que caen como hilos dorados de carnaval.
El torso se anuda para que los pechos brillen en lo alto
con el haz de un sol amante.
En la zancada dos alas...
Aquí viene el aire que especula con la fría latitud del cristal.
Afuera no puedo oír a los pájaros de abril,
en sus nidos de alares rotos hay telarañas que tejen
la red del tedio con la húmeda constancia y el tesón
de los insectos atrapados en su cárcel de afán.
Me topo en la esquina con la...