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Se desnuda lento, como agua apacible que recorre los lugares más recónditos.
Te amo como jamás creí amar – me dice a susurros.
Sus labios apaciguan el ardor del deseo, el dar por el dar, piel con piel, lágrimas, sudor, gemidos, más ardor.
Cielo, cielo – repito sin temor, con ganas de tatuarle...
Hola, mi nombre es Juan N. Sí, como esos nombres de cualquier víctima o victimario que exponen en las noticias. No te rías, que para eso están las anécdotas que tenías cuando eras un niño inocente y todo era nuevo, divertido e hilarante en toda su expresión.
Por muchos años estuve buscando el...
Espera, espera un tanto,
deja que el alcohol me lleve
de nuevo a esos mares de pasión.
Entiéndelo, eres como esa hoguera
que jamás encendió del todo,
el calor que se tornó frío.
¿Escuchas el dolor?
Creo que es tan ruidoso
que no alcanzas a sentirlo.
Piso las arenas del amar
que baña mis pies...
Es el último deseo
antes de morir en los ojos del olvido,
jamás escucharé de nuevo
el latido de tu ser.
Arrancarme la vida
es un sacrificio incomprendido,
un amor desmesurado por ti,
certero puñal en mis recónditas entrañas.
No dejaré que mueras así nada más;
lucha por ser feliz,
encuentra a...
Tan fácil sería olvidarte. Sí, fácil como el respirar. Pensé esa mañana que vislumbraba un calor infernal. Un cuerpo desnudo yacía en la cama. La espalda bronceada y unas nalgas deliciosas. El sudor surcaba mi pecho. Me estaba cocinando en mis jugos. Eran de esos amores que se te tatúan en el...
No, no y no, le dije a esa perra maricona de la Yuri. Para que te andas metiendo en pedos que no son tuyos. Además, ni dinero tienes para esas mamadas de Miss Diversidad. Ya metidas en eso, pos a darle con todo a la costura del vestido de noche. Está monísimo, gritó exaltada. Una que es...
La conmoción de la pérdida no me dejaba ver claramente. Esa risa estúpida que despedían sus labios me cagaba el alma. No quiero que sientan lástima por mí; otra mujer que escribe por despecho y desamor. Ni madre. Lo disfruté a mi anchas, cogimos como locos todo el verano pasado; un bombón de...
La botella de tequila luce vacía. El canto de los grillos se hizo silencio. Te viví una vez, como esos amores que versan en la canción “Qué Agonía” de Yuridia Gaxiola y Ángela Aguilar.
Ahora recuerdo cada poro de tu piel cuando mis caricias la inundaban de a poco. ¿Recuerdas el sudor? ¡Já! Se...
Mi respiración estaba agitada, algo normal después de tener sexo, cuando Azucena me dijo: tranquilo, respira. Me recosté a su lado y, de pronto, mis pensamientos estaban en plena disertación: la memoria.
La vida del ser humano se basa en recuerdos que se guardan en la memoria a corto y largo...
Cabe aclarar que no creo en las adivinaciones futuras, ni nada que se le parezca. Soy un escéptico incorregible.
Así de la nada, me llegó un correo electrónico al buzó de la empresa en donde laboraba en esos días. Lo extraño del correo era que provenía de una de mis tres cuentas personales. Al...
Espero que las entrañas de tu piel
suden ese olvidado amor,
que la melancolía llene tus ojos
de fugaces gotas de pasión.
Empezar desde el olvido
y renacer de nuevo en mi boca,
en la necesidad hecha gemido
y saciada por la noche.
No obstante la amnesia,
tu piel volverá a recordar,
a hacerse...
Eres mi sueño. Sí, a ti te hablo. No me vengas con lisonjas. Permíteme abrazarte, acariciar tu desnudez. Podrías dejar de fingir que jamás tuvimos algo. ¿Patricio? ¿Qué tiene que ver con todo esto? No me cambies la conversación. Carajo. No puedo resistir que ese pendejo te quiera. ¡Coño! Y tú le...
Siento envolver mi cuerpo con tus caricias, así, lentamente.
No digas más, deja que la distancia nos lleve a ese amor tan vago,
pero reconfortante.
Desperté esa mañana con un aire cansino. Llevaba más de un par de años sin escribir; la musa se había fugado, elevado el vuelo a la libertad...
Siento el agua traspasar mi cuerpo,
desembocar en un mar de llanto.
Podría, podría, pero ahora no puedo.
Nadie, ni tus besos y caricias
podrán evaporizar este mar.
Era un miércoles, seis de noviembre para ser exactos. El destino se empecinaba en hacerme la vida más miserable. Juro que en la...
Acto primero
Fabián
Son tantas cosas que me pasan amiga, dije sorbiendo un poco de café. Qué te puedo decir Klarisa, lo soportas porque quieres. Deja a ese mal agradecido. No sé, lo estoy pensando. Era un martes y por fin, liberándome de varios pendientes de la casa, puede charlar...
No tenía caso maldecir mi suerte, ya estaba escrito en algún sitio, con letras límpidas y aseadas. Te lo dije, Jorgito, ese hijueputa me tenía entre ceja y ceja. La música en “El Subis” estaba retumbando en mis oídos. Dolores O’Riordan se mezclaba con el Vodka que tomada a sorbos largos. And in...
Es igual, dije iracundo, soy el único culpable si eso es lo que estás buscando. ¡Carajo! La voz se volvía más ronca. Los gritos y reproches inundaban la habitación. Suspiré derrotado. Ella quería una hija, pero sólo tuvimos tres varones. Ya tenía el buche lleno de piedritas con todas esas...
Dianely, una chica de Cuentas por Pagar, fingía que todo iba de maravilla. Llegaba temprano y se ponía a trabajar arduamente en un proceso repetitivo y monótono. Tenía calculados los tiempos de los procesos y los días fuertes. Ideó un mecanismo para facilitarse la vida, el amado Microsoft Excel...
Era un mañana de Junio, eso lo recuerdo bien, cuando estaba hasta la madre de todo. El país, con su nuevo gobierno y su cuarta transformación, se estaba yendo directo a la chingada con las ineficiencias del Presidente y su poco conocimiento del que hacer financiero, ya no digamos el político. A...
No sé cómo decirlo. Me enamoré como una estúpida y él como si nada. El amor no es recíproco, ni en la misma medida y siempre existen los daños colaterales. Muy en el fondo sabía que los nuestro un día iba a acabar, pero no imaginé amarlo de esa manera. Creo que jamás entendió que, haciendo a un...
Se suponía que mi ascenso ya estaba acordado con mi jefe, o eso creía. No bastó con lamerle las bolas durante un eterno año de chingas y jodas en la oficina. Siempre solícito cuando me marcaba a mi extensión o al teléfono móvil. Sí, no se preocupe, no me interrumpe. Yo su perro fiel. La vida da...
Mi nombre es lo de menos, al igual que mis sueños. En breve entenderán de qué les hablo. Desde niño tuve el gran sueño de trabajar en una empresa, ganar toneladas de dinero y, por ende, salir de pobre. Cosa más alejada de la realidad, sueño al fin y al cabo. Crecí sin grandes lujos y sí muchas...
Su mirada era otra, como una leona que acecha a su presa. Una vez más sentí los huevos en la garganta. Esto va a acabar mal, pensé cuando entré a su casa. Creo que le tenía más miedo a ella que a los chancletazos de mi madre cuando me portaba mal, cuando era un niño, y vaya que los huevos casi...
¡Hola! Gracias por pasar ;)
La asociación me resulta graciosa, ya que sí sabía cómo se llamaba la protagonista. Realmente con la canción Shape of my heart nació Anónima. Iba conduciendo hacia la casa, escuchando la radio, y de repente empieza la canción de Sting y me enganché. Desde luego que...
En tus manos mustias se concentra el olor a muerte,
el fuego atraviesa la solana inquietud de la verdad,
no dejes que mi lengua exude el temor que tengo a la soledad.
En mis ojos muere tu recuerdo tatuado en el alma,
la caricia ciega de tu boca no aloja esperanza,
discierne entre lo malo y lo...
Fue como mitigar un tanto el dolor. Eso pensé después de sentir el temblor de mis brazos cansados por el exceso de ejercicio. La ansiedad inundaba mi cuerpo con más fuerza que en días anteriores. Algunos expertos, leí en varios artículos deportivos, decían que el ejercicio, hacerlo por las...
El sol caía a plomo en sus pies descalzos. Esa sensación de amor discurría lentamente. No pude evitar cerrar los ojos para guardar aquella imagen. Sara, dije sin voz. Se alejó. El mar en calma la cubrió entera. El matiz cristalino de sus ojos se fundió con el mar. Cerré los ojos nuevamente. Su...
Mira, te voy a ser sincero. No me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida. Todo tiene su razón de ser; además, como diría mi abuela Leonor, todo pasa por algo, ya sea para bien o para mal. Sólo te pido un favor, no me interrumpas cuando te lo esté contando, puedo perder el hilo y...
Qué difícil es olvidarla, dije aquella tarde. El viento, con rachas fuertes, mecía los árboles. Una finísima lluvia mojaba el pavimento. Recordé sus ojos llenos de rencor. Se me estrujó el alma. Tuve que distraer mi mente en un video que encontré en Facebook: Mike Dawes tocaba One, un cover de...
Una llamada del Doctor Alcántara me sacó de la cama, ese día: Hay otro deceso, Sebastián, debes ir al sitio de los hechos y levantar el cuerpo. Me dio la dirección y colgó. El auto estaba aparcado en la ladera de la carretera Progreso-Mérida. Eran las diez de la mañana y ya estaba caluroso el...
Pero los años no nomás se llevan lo bonito de una;
también las ganas, y nos dejan la pura nostalgia.
Nadie los vio salir – Eduardo Antonio Parra
Este antro de mala muerte apesta a orines, sudor agrio, botana apunto de podrirse y sexo pegajoso; una pocilga en pocas palabras. Bien dicen que la...
Quise escribirte de nuevo, como solía hacerlo. Descubrí tu mirada serena al despertar entre mis brazos. Humedeciste los labios antes de articular un “te amo” tenue. ¿Dónde quedaron las anécdotas, los recuerdos entre tu carne y la mía? Me es difícil recordarlo a detalle, salvo por los cuentos que...
La poca luz del día se coló por la ventana. Era un día de diciembre, pálido y gris. En la casa del político, venido a menos, Adrián Ordaz, se oyó un gemido lastimero. Los ojos de Esmeralda se anegaron sin remedio. Por favor, dijo entre sollozos, no tan fuerte, que me duele. Una mueca de fastidio...
Todo parecía un sueño, algo etéreo; así lo recuerdo. Ninette me atraía mucho: piel morena, labios carnosos, piernas torneadas, ojos miel, cabellos largos. Vino a la ciudad a estudiar la carrera de Arquitectura, proveniente de Cancún, Quintana Roo. Su papá había adquirido una casa en la Colonia...
I
Era el mismo sudor, los ojos miel que se nublaban, - más por la costumbre que por el placer-, los gemidos y los jadeos estridentes que ya me sacaban de mis casillas. Lo miré directamente a los ojos; estaba exhausto, con los brazos temblando y la respiración entrecortada. ¡Se acabó!, dije con...
Fue como un sueño, algo etéreo. Gracielle llegó, esa tarde, ataviada con un short casual, una blusa floreada y unas sandalias. Era nuestro último semestre de la carrera de Antropología. Sus cabellos, largos y ondulados, revoloteaban con la brisa tenue. Teníamos, para ese entonces, un par de años...
Se me cayó el velo de la incredulidad cuando la vi, frente a mí, desnudarse lentamente. Despojándose de cada una de sus prendas. En silencio le dije: - No es que no me excite tu desnudez, que se pasea descarada cuando te bañas, pero me excita verte cuando el vestido se te ciñe al cuerpo...
Antonella estiraba su desnudez en la cama. Sus pequeños dientes mordisquearon mis tetillas una y otra vez. Gemí levemente. La libertad se goza de a poco, le dije. Así como la libertad de amarte con la intensidad que el viento me dicte, replicó dulcemente. Recordé que, por la mañana, estaba...
Ella me pidió mis pensamientos; no podía negárselos. Desde el amanecer pienso en su desnudez, en los besos que dormitan en sus labios. Ella jura que no lo hago, que estoy ensimismado en mis tantas locuras, pero tengo tiempo para pensar, más de un instante, en su mirada que me desnuda el alma...
Dejé morir lo nuestro, así nada más; como un algo que pasa sin dejar huella, que no reverdece por las mañanas y muere lentamente bajo el cobijo de una noche cálida. Esa, y otras cosas, son las que me detienen ahora para dejarte ir, aunque ya no estés en mi vida; más bien, que me hayas sacado de...
Me despojé de toda inquietud, dijo Astrid cuando se acurrucaba a mi costado. Suspiré largamente, pensado en sus ojos miel. Era difícil amarla: se resistía a explorar ese sentimiento <<banal>>, como ella lo llamaba. Así nadie me lastimará, decía a menudo. Su respiración empezó a ser pausada. Le...
Una noche, tuve una conversación con Salomé, de esas pláticas que acaban mal. Le insinué que la mitad de su cuerpo,- la izquierda para ser exactos,- me excitaba más que la derecha. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Sentí en el rostro un ardor tremendo después de recibir un puñetazo. Se lo dije...
Ese día, me inventé a una mujer. No de mis costillas, ni con una aplicación computacional sofisticada; no, fue con tan sólo lápiz, papel y algo de imaginación. Tampoco sería como las otras mujeres. Solía hablar poco, retraído, tímido; introvertido en pocas palabras. En la clase de biología, la...
El calor era agobiante. El mes de mayo más caluroso, según reportes climáticos de la región. Un todo el calentamiento global, se resignaba Vanesa mientras sorbía té helado sentada frente al televisor. Eran las siete de la tarde, de un viernes, y Erick llegó de su trabajo, Consultor Financiero...
Juro que no lo quería hacer, lo juro. Esas palabras salían entrecortadas de mi boca. Mis ojos estaban desorbitados. La maestra Clara veía a un gordo Juancho quieto, y, bajo su cabeza un charco de sangre. Todo mi cuerpo parecía gelatina por el temblor. Sentía que mi corazón se iba salir por la...
A Wendy, Karina y Alejandra.
La cotidianidad rompe el amor,
pero la oportunidad de amar
se encuentra en cualquier rincón.
Siendo éste, nuestro paraíso terrenal.
1
El sol anaranjado iba desapareciendo en el horizonte cuando Gustavo miraba el reloj de pulsera que llevaba puesto. Eran las...
Tenía dieciséis años cuando conocí a Laura, mi maestra de Cello. Odiaba las clases, aunque mi madre se empecinara en creer que iba a tocar en una orquesta filarmónica o en un cuarteto de cuerdas o en un ensamble. Mis otros maestros fueron hombres de más de cincuenta años, con rostro ajado...
Cometí un solo error, y eso me costaría un gran sufrimiento. Qué puede hacer una chica de dieciséis años cuando la razón supera a la <<calentura>>. Lo supe meses después, cuando Leopoldo dejó de hablarme y me veía con rabia, como queriéndome asesinar a dentelladas feroces, como lo hicieran los...
No eres escritor, no vives de ello, me dijo Melanie, como quitándose un peso de encima. Por fin lo había dicho. Se desencajó mi rostro y me tragué el dolor.
Llegué a la casa con una sonrisa en los labios, creí que había logrado el propósito de mi vida: ser realmente un escritor. Cierto es que...
Ella se tuvo la culpa, ella y sólo ella. No sé por qué demonios me hablaba mucho de Flavio, ese Adonis de ojos verdes, cabellera rubia y cuerpo atlético. Conocía a Emmy desde que éramos niños. Mi casa estaba a dos casas de la suya. Estudiamos juntos, hasta la secundaria, en las mismas escuelas...
Leer me aliviaba el alma. Esas veces que me sentía solo, o con un gran pesar, agarraba una novela de ciencia ficción o de esas que llaman contemporáneas. Pero asimilaba mejor los cuentos, se leían en un dos por tres y te transportaban hasta donde el autor quería que fueses. Un día, por de más...
Eran las seis de la tarde, de un viernes de Julio, y estaba listo para salir de la oficina. Apagué la laptop y guardé los papeles en el escritorio. Tomé la mochila SwissGear y me la colgué al hombro. Me despedí de Lola, mi compañera de proyecto. Hasta luego, se despidió de mí con una sonrisa...
Ella me envió una carta en un sobre blanco. El papel de arroz despedía un aroma floral y una pizca de madera recién cortada. La misiva rezaba:
Apreciado, no por ello jamás amado,
Deja de buscar en los recuerdos mi nombre, déjame vivir libre de tus pesadas ataduras, del lápiz que insiste en...
Había algo en Lucrecia Portes-Gil que siempre me llamó la atención; y no era su cuerpo voluptuoso, labios carnosos, cabello ondulado y esos ojos verdes,- como de gato-, sino ese sexapil que guardaba bajo la ropa y un lazo invisible, muy fuerte, que me ataba a ella. Noches atrás, había leído un...
Corría el primer día del año dos mil, ese día apocalíptico del que todos hablaban: se iba a acabar el mundo. Planeamos, mis hijos y yo, irnos a ver el mar por si los vaticinios resultaban ciertos; así nos quedaría el consuelo de cumplir nuestro último deseo: morir en el puerto.
Eran las cinco...