ivoralgor
Poeta fiel al portal
Se desnuda lento, como agua apacible que recorre los lugares más recónditos.
Te amo como jamás creí amar – me dice a susurros.
Sus labios apaciguan el ardor del deseo, el dar por el dar, piel con piel, lágrimas, sudor, gemidos, más ardor.
Cielo, cielo – repito sin temor, con ganas de tatuarle mis gemidos en el alma.
Es de mañana, el frío de febrero, casi marzo, casi abril.
Toma mis caderas con ambas manos; me incita a ir más profundo, más rápido, más fuerte, partirla en dos.
Me muerde los labios y el pecho cuando se los entrego a bocajarro. Saliva tras saliva, jadeo, más saliva, más y más ardor. Orgasmo.
Apretuja mi cuerpo contra el suyo.
Ya no puedo vivir lejos de ti – me dice casi sin aliento.
Embisto, ella cabalga. Silencio, gemido, silencio, orgasmo sonoro.
Quieta en mis ganas, tibia como solsticio de primavera.
Si fuera tú, le digo sin pensar, me fundo en ti, en tu piel, en este ardor que nos quema el alma.
Te amo como jamás creí amar – me dice a susurros.
Sus labios apaciguan el ardor del deseo, el dar por el dar, piel con piel, lágrimas, sudor, gemidos, más ardor.
Cielo, cielo – repito sin temor, con ganas de tatuarle mis gemidos en el alma.
Es de mañana, el frío de febrero, casi marzo, casi abril.
Toma mis caderas con ambas manos; me incita a ir más profundo, más rápido, más fuerte, partirla en dos.
Me muerde los labios y el pecho cuando se los entrego a bocajarro. Saliva tras saliva, jadeo, más saliva, más y más ardor. Orgasmo.
Apretuja mi cuerpo contra el suyo.
Ya no puedo vivir lejos de ti – me dice casi sin aliento.
Embisto, ella cabalga. Silencio, gemido, silencio, orgasmo sonoro.
Quieta en mis ganas, tibia como solsticio de primavera.
Si fuera tú, le digo sin pensar, me fundo en ti, en tu piel, en este ardor que nos quema el alma.