Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Me gusta cuando dices groserías
y piensas en la voz de tu cabeza;
tus dramas, tus enojos, tu tristeza;
también tus estaciones y tus días.
A veces -te lo digo con franqueza-,
te pienso entre tu siesta vespertina,
y luego, ya despierta, me fascina
pensar que siempre hueles a cereza.
Yo soy el...
Anoche vi tus pupilas
y pude verte en el mar
con tu mística'e sirena
y su belleza inmortal.
La espuma estaba tan blanca
como tu piel tan real
-aquella del roce eterno,
la misma de nívea paz-.
Cuando subió la marea
sólo te quise abrazar
para entregarte mi alma
jugando a ser capitán.
Pegó más...
Gracias por la lectura y el interés.
Quevedo es mi escritor favorito es por eso lo del soneto desde la torre y referente a Castañeda pues viajemos a Ixtlán. Un abrazo.
¿Qué dibujas, Señor, sobre la arena,
acaso alguna letra, un instante,
un número, un secreto en tu semblante
para borrar condena?
«Que arroje la primera piedra alguno
que viva sin pecado.»
Lanzaste Tú sin pena
y con autoridad.
Y nunca se atrevió nadie, ninguno,
de señalar su enfado
transformado...
A ver si no te escribo de improviso
y a ver qué haces cuando leas mis versos,
puesto que al arrojar mis universos,
en todos estás tú, mi paraíso.
A ver, san corazón, qué haces después
de tanto reclamarte que te amo,
y, a ver si - de repente- en el reclamo
me observas con cadenas a tus pies...
'Para mi corazón basta tu pecho'
es un tremendo verso de Neruda;
no sé a quién lo escribió -tengo la duda-,
ni cómo lo trazó y con qué derecho.
Si existe algo para suponer
que un par de verdes ojos fue el motivo,
comprendo a Pablo de verdad, pues vivo
atado a unas pupilas de mujer.
Mas algo...