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¿Qué nos queda en estas calles atestadas de ambiciones mundanas, de competencias ilógicas, de prisas y clamores mecánicos; si no es el arte?
Dos lunas inquisidoras
En estos días ávidos de noche,
en que lágrimas trémulas expiran:
Dos lunas fatigadas, lentas miran,
al desdichado que, sin un reproche,
vehemente abre sus brazos a la noche
y a las lunas de mármol que suspiran.
Espera su sentencia, mientras tiran
de su carne: cada...