Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
¿Os atrevéis, bellaco, a cuestionar
la inmaculada honra de un poeta
con tan absurda, vil y vulgar treta
que sólo de un malandra es de esperar?
Hora mismo os convido a claudicar
antes de abrir en vos aun otra grieta
y quede ya por siempre sangre quieta
sin que os arribe el tiempo a confesar...