Refugio insensible
de cosas dormidas,
bodega inmensa donde
caben cienos y fangos,
latitudes perdidas y sombras.
Donde el sueño escancia
sus petulantes espuelas,
sobre territorios invertebrados.
Oh, poesía, vehículo
de eléctricos impulsos,
cortinas apelmazadas
que agregan su sustento...