abcd
Poeta adicto al portal
No, no sé amarte,
no puedo,
si deseo
el rostro más oscuro de tu carne
envuelto de membranas azules
y al labio violeta de tus alas hambrientas
como un cuchillo viscoso,
sediento de libidos, miserias y espejos/abrazos;
Si deseo deshuesarte
en busca de un arte que empiece y termine
encima del cielo, debajo del infierno.
No quiero amarte
en un mundo que no gira desde tu aguja esquimal.
No podría estarme quieto
dentro del ángel que olvidas en tus piernas,
ni sabría ser educado con tu ombligo
a la hora de la siesta y las golondrinas azucaradas.
No quiero, porque con solo mirarte
me vuelves al día mas crudo de la adolescencia,
donde sin manos, y sin pies,
me caminas, me trepas, me corres y seduces.
Eres un limbo abierto
desde cualquier concepción humana.
Una especie de final sin un inicio cierto,
quizás un abismo, quizás una serpiente de arena.
Quizás también sea que tu grandeza
es mas simple que un copo de nieve
y el astro que se enciende en mi interior
no sea mas que un adicto al germen de esa agua.
Te deseo tanto, que no puedo amarte
sin esa necesidad tosca por inmolarme en tu alma;
Y te imagino en cada rostro que consumo,
en cada cartel/falda de divina promiscuidad,
en cada paso/flor que llora una nube rosa,
en cada silencio donde tu nombre es una campana ciega.
Mis palabras son como resortes al vacío de tu nebulosa,
te aclaman, te piden a gritos,
sin poder expresar que la verdadera libertad la encontré atada
a tu mas dulce y tenue pestañar...
no puedo,
si deseo
el rostro más oscuro de tu carne
envuelto de membranas azules
y al labio violeta de tus alas hambrientas
como un cuchillo viscoso,
sediento de libidos, miserias y espejos/abrazos;
Si deseo deshuesarte
en busca de un arte que empiece y termine
encima del cielo, debajo del infierno.
No quiero amarte
en un mundo que no gira desde tu aguja esquimal.
No podría estarme quieto
dentro del ángel que olvidas en tus piernas,
ni sabría ser educado con tu ombligo
a la hora de la siesta y las golondrinas azucaradas.
No quiero, porque con solo mirarte
me vuelves al día mas crudo de la adolescencia,
donde sin manos, y sin pies,
me caminas, me trepas, me corres y seduces.
Eres un limbo abierto
desde cualquier concepción humana.
Una especie de final sin un inicio cierto,
quizás un abismo, quizás una serpiente de arena.
Quizás también sea que tu grandeza
es mas simple que un copo de nieve
y el astro que se enciende en mi interior
no sea mas que un adicto al germen de esa agua.
Te deseo tanto, que no puedo amarte
sin esa necesidad tosca por inmolarme en tu alma;
Y te imagino en cada rostro que consumo,
en cada cartel/falda de divina promiscuidad,
en cada paso/flor que llora una nube rosa,
en cada silencio donde tu nombre es una campana ciega.
Mis palabras son como resortes al vacío de tu nebulosa,
te aclaman, te piden a gritos,
sin poder expresar que la verdadera libertad la encontré atada
a tu mas dulce y tenue pestañar...
Última edición: