guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Y escribo hoy sin nada,
con plumas rotas,
el tintero por ti vacío,
las estrellas tintinean
tu recuerdo en mi espacio,
un firmamento sin alma.
Te pido un beso,
nada de versos,
complejos acordes,
sinfonías de lamento,
amores blasfemos,
no pido lo que sé dar.
Pero el momento pasa,
tan lento, potente,
omnipresente,
pasa sin dos, con tres,
con los sueños de la verdad.
Te desmiembro suavemente,
tan apacible tu dolor,
estas penas que se incineran,
el olor a piel que arde sin calor,
los colores de las lápidas de tu amor.
Suave muerdes mi manzana.
Te bañas en sangre.
Te ves deseable,
lo eres sin duda alguna
o puede que seas una
de las vampirezas que sobre la luna
Lloran,
Una de las que los lobos sueñan
con tomar, penetrar y matar.
Dos por tres, son más que el sol,
constelación, enigmas.
Amiga Afrodita.
Víctima Atenas.
Amiga sirena
escucha mi poema.
Es de placer, lo sabes,
ellos, los que leen, lo saben,
juegan como espectadores,
artistas mudos,
desnudos,
sonrisas, lenguas humectadas
con el silencio del humo,
un cigarrillo sin suerte, solo anécdotas.
Diván, aplaca tu paso,
cuarto del fondo, yo,
apura tu cuerpo que seco quedó,
Tú, dame sexo
que luego del orgasmo
nos espera la muerte y su jilguero.
con plumas rotas,
el tintero por ti vacío,
las estrellas tintinean
tu recuerdo en mi espacio,
un firmamento sin alma.
Te pido un beso,
nada de versos,
complejos acordes,
sinfonías de lamento,
amores blasfemos,
no pido lo que sé dar.
Pero el momento pasa,
tan lento, potente,
omnipresente,
pasa sin dos, con tres,
con los sueños de la verdad.
Te desmiembro suavemente,
tan apacible tu dolor,
estas penas que se incineran,
el olor a piel que arde sin calor,
los colores de las lápidas de tu amor.
Suave muerdes mi manzana.
Te bañas en sangre.
Te ves deseable,
lo eres sin duda alguna
o puede que seas una
de las vampirezas que sobre la luna
Lloran,
Una de las que los lobos sueñan
con tomar, penetrar y matar.
Dos por tres, son más que el sol,
constelación, enigmas.
Amiga Afrodita.
Víctima Atenas.
Amiga sirena
escucha mi poema.
Es de placer, lo sabes,
ellos, los que leen, lo saben,
juegan como espectadores,
artistas mudos,
desnudos,
sonrisas, lenguas humectadas
con el silencio del humo,
un cigarrillo sin suerte, solo anécdotas.
Diván, aplaca tu paso,
cuarto del fondo, yo,
apura tu cuerpo que seco quedó,
Tú, dame sexo
que luego del orgasmo
nos espera la muerte y su jilguero.
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