Lourdes C
POETISA DEL AMOR
1 - Duermen en la banqueta (prosa)
Cada mañana cuando voy en el tren, paso por una calle donde viven personas sin casa. Se puede decir que viven en la banqueta. Unos están acostados sobre una cobija o un cobertor. Mientras duermen, tienen las manos debajo de la cabeza. Me pregunto si es para que la cabeza no sienta lo duro del piso. Otros ya se han levantado a esa hora en que paso pues ya son como las 6:50 de la mañana. Están sacudiendo sus cobijas para quitarles el polvo. Y después de sacudirlas las doblan y las ponen dentro de un carrito de la tienda. Algunos de ellos solo cuentan con una carriola de bebe y ahí guardan sus pertenencias. He observado que amarran sus carritos al cerco de alambre que tienen cerca. Y ahí dejan sus pertenencias, quizá para ir a trabajar o para ir a la escuela. Me imagino que de algo han de vivir y no solo de la caridad publica.
Escuche a un ex-indigente hablar de eso en una clase hace tiempo. Fue en una clase de salud en el colegio. Nos dijo que él había vivido en la calle por muchos años y que apenas tenía un año desde que dejo de vivir ahi. Nos explico que a muchas personas les gusta vivir en la calle; y aunque trabajan; prefieren vivir así para no atarse a nada.
Yo veo a esas personas y las veo felices. Hay ocasiones en que escuchan música y bailan entre ellos y cantan. Se sientan en círculo con sus vecinos de banqueta y comparten una piza que ponen en el centro. Fuman cigarrillos y conversan. Se ve que aunque no tienen un techo sobre de ellos son felices. Quizá todos a su alrededor se convierten en su familia. Creo que así ha de ser pues tienen la confianza de dejar sus pertenencias ahí en un carrito, o en una carriola atada al cerco. De seguro que ellos se respetan entre si. Yo los observo al pasar en el tren y trato de imaginar que pensaran, que sentirán, y cual fue el motivo que los llevo a vivir en la calle. Cada uno de ellos ha de tener una gran historia que contar. Me gustaría bajarme del tren para platicar con ellos. Me encantaría escuchar sus historias; pero no me puedo bajar, debo llegar a mi trabajo.
Es tan extraña la vida; pues mientras la mayoría tenemos casa donde vivir, comida caliente todos los días, agua caliente para bañarnos, un trabajo, una familia, y muchas cosas más; no somos felices A pesar de todo lo que podemos tener no nos conformamos y quisiéramos más. No somos capaces de compartir lo que tenemos pues nos hemos endurecido. Solo pensamos en nosotros mismos.
Y esas personas que viven en la calle y duermen a la intemperie en la banqueta, se ven más felices. Se ven felices al compartir una piza que ponen en el suelo para que todos en el círculo puedan comer. Platicando unos con otros. Escuchando música, y bailando .Al pasar el tren frente a ellos, algunos levantan la mano para saludar a los pasajeros con una sonrisa dibujada en el rostro.
Quizá, pienso entonces, no son dignas de lastima las personas que viven en la calle sino aquellas que teniéndolo todo no somos felices.
Escrito por Lou C
Junio 25, 2012
Cada mañana cuando voy en el tren, paso por una calle donde viven personas sin casa. Se puede decir que viven en la banqueta. Unos están acostados sobre una cobija o un cobertor. Mientras duermen, tienen las manos debajo de la cabeza. Me pregunto si es para que la cabeza no sienta lo duro del piso. Otros ya se han levantado a esa hora en que paso pues ya son como las 6:50 de la mañana. Están sacudiendo sus cobijas para quitarles el polvo. Y después de sacudirlas las doblan y las ponen dentro de un carrito de la tienda. Algunos de ellos solo cuentan con una carriola de bebe y ahí guardan sus pertenencias. He observado que amarran sus carritos al cerco de alambre que tienen cerca. Y ahí dejan sus pertenencias, quizá para ir a trabajar o para ir a la escuela. Me imagino que de algo han de vivir y no solo de la caridad publica.
Escuche a un ex-indigente hablar de eso en una clase hace tiempo. Fue en una clase de salud en el colegio. Nos dijo que él había vivido en la calle por muchos años y que apenas tenía un año desde que dejo de vivir ahi. Nos explico que a muchas personas les gusta vivir en la calle; y aunque trabajan; prefieren vivir así para no atarse a nada.
Yo veo a esas personas y las veo felices. Hay ocasiones en que escuchan música y bailan entre ellos y cantan. Se sientan en círculo con sus vecinos de banqueta y comparten una piza que ponen en el centro. Fuman cigarrillos y conversan. Se ve que aunque no tienen un techo sobre de ellos son felices. Quizá todos a su alrededor se convierten en su familia. Creo que así ha de ser pues tienen la confianza de dejar sus pertenencias ahí en un carrito, o en una carriola atada al cerco. De seguro que ellos se respetan entre si. Yo los observo al pasar en el tren y trato de imaginar que pensaran, que sentirán, y cual fue el motivo que los llevo a vivir en la calle. Cada uno de ellos ha de tener una gran historia que contar. Me gustaría bajarme del tren para platicar con ellos. Me encantaría escuchar sus historias; pero no me puedo bajar, debo llegar a mi trabajo.
Es tan extraña la vida; pues mientras la mayoría tenemos casa donde vivir, comida caliente todos los días, agua caliente para bañarnos, un trabajo, una familia, y muchas cosas más; no somos felices A pesar de todo lo que podemos tener no nos conformamos y quisiéramos más. No somos capaces de compartir lo que tenemos pues nos hemos endurecido. Solo pensamos en nosotros mismos.
Y esas personas que viven en la calle y duermen a la intemperie en la banqueta, se ven más felices. Se ven felices al compartir una piza que ponen en el suelo para que todos en el círculo puedan comer. Platicando unos con otros. Escuchando música, y bailando .Al pasar el tren frente a ellos, algunos levantan la mano para saludar a los pasajeros con una sonrisa dibujada en el rostro.
Quizá, pienso entonces, no son dignas de lastima las personas que viven en la calle sino aquellas que teniéndolo todo no somos felices.
Escrito por Lou C
Junio 25, 2012
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