102.Nieblas
Esperando un nuevo día
alcancé la madrugada,
de neblinas esmaltada
y rocíos de agua fría.
Intentaba el sol salir
calentando la neblina
pero el agua era tan fina,
tan difícil de diluir,
que por más que lo intentaba
la neblina se reía
y con pérfida alegría
del intento se burlaba.
Pero la tarde llegaba
con un viento de poniente,
que tras soplar insistente
a la niebla dispersaba.
Y la luz brilló radiante
mientras venía el ocaso,
que celebraba el fracaso
de esa niebla petulante.
Ya la noche está llegando
con su manto de negrura
y, carente de cordura,
a la niebla va animando.
Y el amanecer volvía
con los cielos nacarados
por las nieblas inundados,
con un sol que no lucía.
xxx
Churrete
Esperando un nuevo día
alcancé la madrugada,
de neblinas esmaltada
y rocíos de agua fría.
Intentaba el sol salir
calentando la neblina
pero el agua era tan fina,
tan difícil de diluir,
que por más que lo intentaba
la neblina se reía
y con pérfida alegría
del intento se burlaba.
Pero la tarde llegaba
con un viento de poniente,
que tras soplar insistente
a la niebla dispersaba.
Y la luz brilló radiante
mientras venía el ocaso,
que celebraba el fracaso
de esa niebla petulante.
Ya la noche está llegando
con su manto de negrura
y, carente de cordura,
a la niebla va animando.
Y el amanecer volvía
con los cielos nacarados
por las nieblas inundados,
con un sol que no lucía.
xxx
Churrete