126.Lujuria
Tan profundo respiraba,
tanto empeño le ponía,
que su pecho se movía
-lo que mucho me gustaba-
...y cuando al cielo apuntaba
me llenaba de alegría
y mi lujuria crecía
cuanto más alto alcanzaba.
Luego posé la mirada
en sus rotundas caderas.
¡Pero, Jesús, qué maneras!
(Y mi pasión desbocada)
Descendí sus pantorrillas
sin arnés y sin prudencia
y allí perdí la paciencia
ante tantas maravillas.
Me pregunté: ¿Estará sola?
... dispuesto para la acción,
y fracasé en la misión
porque embestí una farola.
xxx
Churrete
Tan profundo respiraba,
tanto empeño le ponía,
que su pecho se movía
-lo que mucho me gustaba-
...y cuando al cielo apuntaba
me llenaba de alegría
y mi lujuria crecía
cuanto más alto alcanzaba.
Luego posé la mirada
en sus rotundas caderas.
¡Pero, Jesús, qué maneras!
(Y mi pasión desbocada)
Descendí sus pantorrillas
sin arnés y sin prudencia
y allí perdí la paciencia
ante tantas maravillas.
Me pregunté: ¿Estará sola?
... dispuesto para la acción,
y fracasé en la misión
porque embestí una farola.
xxx
Churrete