13.73 - Limosna (3) / Un Grito

Lourdes C

POETISA DEL AMOR
13.73 - UN GRITO

Sus ojos llevan tristeza
mientras extiende la mano,
ya no es aquel hombre sano
que nunca tuvo pereza.

Se terminó la destreza
que utilizaba en el llano,
como el mejor hortelano
con infinita nobleza.

Hoy con el rostro marchito
una limosna lo hiere
y de su alma brota un grito.

La caridad no la quiere
pues le parece un delito
y poco a poco se muere.

Lourdes C
Marzo 16, 2016
 
Última edición:
13.73 - UN GRITO

Sus ojos llevan tristeza
mientras extiende la mano,
ya no es aquel hombre sano
que nunca tuvo pereza.

Se terminó la destreza
que utilizaba en el llano,
como el mejor hortelano
con infinita nobleza.

Hoy con el rostro marchito
una limosna requiere
y de su alma brota un grito.

La caridad ya no quiere
pues le parece un delito
y poco a poco se muere.

Lourdes C
Marzo 16, 2016


Cuando se marchita la flor, parece que toda su belleza se desvanece.
Quizás al igual con el corazón cuando su dueño perece.
Pero poco sabemos de donde venimos o vamos y cada cual contamos la feria según la disfrutamos.
Un gusto leerte Lourdes.
Alegre paz.
Vidal
 
13.73 - UN GRITO

Sus ojos llevan tristeza
mientras extiende la mano,
ya no es aquel hombre sano
que nunca tuvo pereza.

Se terminó la destreza
que utilizaba en el llano,
como el mejor hortelano
con infinita nobleza.

Hoy con el rostro marchito
una limosna requiere
y de su alma brota un grito.

La caridad ya no quiere
pues le parece un delito
y poco a poco se muere.

Lourdes C
Marzo 16, 2016




Querida Lourde, un perfecto sonetillo,creo que esa es la definición correcta de forma poética que con tan buen criterio has elegido y que nos habla de la enorme tristeza de un anciano que ya no tiene fuerzas para el trabajo, ni un salario del estado para sostener una vejez digna. Lo haces con la pulcritud, y la ternura que caracteriza tus poemas.
El hombre y la mujer de campo que yo he conocido jamás se rinde, ni en la vejez, siempre he admirado su fortaleza, cultivan su trocito de tierra hasta el final de sus día y comen de ello, es su gran ventaja sobre el hombre y la mujer de ciudad. Está a costumbrado a la rudeza, a los malos tiempos, a la sequía y a la tormenta que le destruye sus campos, por eso luchan hasta el final de sus días. Estan acostumbrado al trabajo y como bien dices pedir limosna no es lo suyo. Por eso la importancia de la lucha de cualquier trabajador o trabajadora a tener una vejez digna con un techo y comida y el derecho a ser asistido en caso de enfermedad.
Un tema duro Lourdes, este de la limosna, yo gritaría; ¡No me deis limosna dadme trabajo y un salario justo. y un un techo bajo el que descansar después de la dura jornada y en mi vejez, dejadme la esperanza de poder morir en paz! Porque la limosna es la mayor muestra de la injusticia social que sacude un país.
Un abrazo grande, poetisa.
Isabel
 
Última edición:
A veces la caridad pretende tapar agujeros que son, en el fondo, tremendas lacras sociales. El abandono en que nuestra sociedad deja muchas veces a personas desvalidas no puede ser, a mi criterio, compensado por la caridad, que se hace parte de ese sistema perverso.

La verdad es, estimada Lourdes, que la rima de «quiere» con «requiere», que ya has usado en tu poema anterior, me parece muy pobre: son palabras derivadas una de la otra y muy cercanas. Por lo demás, un buen sonetillo.

abrazo
Jorge
 
Cuando se marchita la flor, parece que toda su belleza se desvanece.
Quizás al igual con el corazón cuando su dueño perece.
Pero poco sabemos de donde venimos o vamos y cada cual contamos la feria según la disfrutamos.
Un gusto leerte Lourdes.
Alegre paz.
Vidal

Vidal, tiene usted razón. Cada quien cuenta la feria según cómo le haya ido o según lo que observa. Saludos.
 
Es dura la vida querida amiga
y es doloroso ver cómo se apagan las velas que tanto nos alumbraban.
Un beso y un abrazo, y mis deseo de que el cielo te llene de bendiciones a ti y a todos tus seres queridos.
 
13.73 - UN GRITO

Sus ojos llevan tristeza
mientras extiende la mano,
ya no es aquel hombre sano
que nunca tuvo pereza.

Se terminó la destreza
que utilizaba en el llano,
como el mejor hortelano
con infinita nobleza.

Hoy con el rostro marchito
una limosna lo hiere
y de su alma brota un grito.

La caridad no la quiere
pues le parece un delito
y poco a poco se muere.

Lourdes C
Marzo 16, 2016
Yo prefiero vivir de limosnas que morir de orgullo. Creo, sinceramente, que no hay limosna que hiera y que la dignidad no la pisotea una limosna: es algo que va más allá de la caridad y del propio sufrimiento. Respeto, sin embargo, el enfoque que le has dado al personaje. La verdad es que a los campesinos muchas veces se les maltrata y se les ignora. Lindo sonetillo, querida Lourdes, muy correcto desde el punto de vista formal y con un mensaje que invita a reflexionar. Gracias por tu permanente presencia en nuestro Foro.
Un abrazo.
 
13.73 - UN GRITO

Sus ojos llevan tristeza
mientras extiende la mano,
ya no es aquel hombre sano
que nunca tuvo pereza.

Se terminó la destreza
que utilizaba en el llano,
como el mejor hortelano
con infinita nobleza.

Hoy con el rostro marchito
una limosna lo hiere
y de su alma brota un grito.

La caridad no la quiere
pues le parece un delito
y poco a poco se muere.

Lourdes C
Marzo 16, 2016

Que gran riqueza lírica tiene tu poema bella Lou. Saludos amiga.
 
Lourdes...
Un grito entre el gentío ese que clama el alma desde los matices que brindan los pueblos. Yo no me siento bien de ninguna manera dando una limosna en mi adolescencia entendí que eso no ayudaba muy por el contrario agudiza el problema. Aunque eso cueste ir en contra de quienes piensen que ayuda. La verdad es otra o al menos se deja ver tras los cristales de las falsas enfermedades, dolencias e inmensas necesidades, existen falta de oportunidades creo yo. Hoy con la tecnología existe una limosna peor que es la compasión y la caridad en las redes, algo que se traduce como indiferencia total.
Un fuerte abrazo y gracias por proponer este tema que llama a tomar conciencia. Encantado de llegar Lou.
 
13.73 - UN GRITO

Sus ojos llevan tristeza
mientras extiende la mano,
ya no es aquel hombre sano
que nunca tuvo pereza.

Se terminó la destreza
que utilizaba en el llano,
como el mejor hortelano
con infinita nobleza.

Hoy con el rostro marchito
una limosna lo hiere
y de su alma brota un grito.

La caridad no la quiere
pues le parece un delito
y poco a poco se muere.

Lourdes C
Marzo 16, 2016
Triste historia enmarcada en versos, pero de a poco todo va cambiando y ya nada es como el principio. Me ha encantado Lourdes desde tu talentosa pluma. Un abrazo grande.
 

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