14.43.- Criadero de desilusiones

MARIANNE

MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
Criadero de desilusiones


Me he apostado en el aguardiente
de mis sueños postrados, es ahí
donde la llama del silencio me aturde
frente a la imborrable sonrisa del egoísta.

He criado en mis horas libres pocas alegrías,
a veces creo que mis tristezas son inmortales,
pestañean en un preámbulo entumecido
en el tiempo y cuando despiertan me hastían:

como cuando cuesta arriba, nos cae un huracán,
abriendo heridas, extirpando el silencio fugaz
envuelto de miedo y un temple lleno de veneno
que ahogo en mis vacíos formado en alimento;

donde mi inseguridad me avista con lo mismo,
me remonto en mi exigua y libidinosa fuerza
para llenarme de desprecio y verdugos placeres
acabando el día en un mustio mar de decepciones.


MARIÁN GÓNZALES*
DERECHOS RESERVADOS
 
Sentido poema, va recorriendo obscuras sendas, que todos
creo yo, estamos obligados a pasar, porque al final del
túnel, está la claridad, revestida de felicidad.

Criadero de desilusiones


Me he apostado en el aguardiente
de mis sueños postrados, es ahí
donde la llama del silencio me aturde
frente a la imborrable sonrisa del egoísta.

He criado en mis horas libres pocas alegrías,
a veces creo que mis tristezas son inmortales,
pestañean en un preámbulo entumecido
en el tiempo y cuando despiertan me hastían:

como cuando cuesta arriba, nos cae un huracán,
abriendo heridas, extirpando el silencio fugaz
envuelto de miedo y un temple lleno de veneno
que ahogo en mis vacíos formado en alimento;

donde mi inseguridad me avista con lo mismo,
me remonto en mi exigua y libidinosa fuerza
para llenarme de desprecio y verdugos placeres
acabando el día en un mustio mar de decepciones.


MARIÁN GÓNZALES*
DERECHOS RESERVADOS
 
Última edición:
termino de leer el ultimo parrafo, y siento el vertigo del sufrimiento de tus versos, que hasta el pulso lo tengo inquieto. "He criado en mis horas libres pocas alegrías", tremenda frase.
saludos
 
Criadero de desilusiones


Me he apostado en el aguardiente
de mis sueños postrados, es ahí
donde la llama del silencio me aturde
frente a la imborrable sonrisa del egoísta.

He criado en mis horas libres pocas alegrías,
a veces creo que mis tristezas son inmortales,
pestañean en un preámbulo entumecido
en el tiempo y cuando despiertan me hastían:

como cuando cuesta arriba, nos cae un huracán,
abriendo heridas, extirpando el silencio fugaz
envuelto de miedo y un temple lleno de veneno
que ahogo en mis vacíos formado en alimento;

donde mi inseguridad me avista con lo mismo,
me remonto en mi exigua y libidinosa fuerza
para llenarme de desprecio y verdugos placeres
acabando el día en un mustio mar de decepciones.


MARIÁN GÓNZALES*
DERECHOS RESERVADOS
Se siente el poema pero deja un sabor muy amargo, igual te dejo mi cariño de siempre princesa Marian.
 
Última edición:
Criadero de desilusiones


Me he apostado en el aguardiente
de mis sueños postrados, es ahí
donde la llama del silencio me aturde
frente a la imborrable sonrisa del egoísta.

He criado en mis horas libres pocas alegrías,
a veces creo que mis tristezas son inmortales,
pestañean en un preámbulo entumecido
en el tiempo y cuando despiertan me hastían:

como cuando cuesta arriba, nos cae un huracán,
abriendo heridas, extirpando el silencio fugaz
envuelto de miedo y un temple lleno de veneno
que ahogo en mis vacíos formado en alimento;

donde mi inseguridad me avista con lo mismo,
me remonto en mi exigua y libidinosa fuerza
para llenarme de desprecio y verdugos placeres
acabando el día en un mustio mar de decepciones.


MARIÁN GÓNZALES*
DERECHOS RESERVADOS
Buen juego de palabras que plasmas con sensaciones que dibujan la profundidad de tu alma. Un agrado leerte, saludos desde Colombia.
 
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Criadero de desilusiones


Me he apostado en el aguardiente
de mis sueños postrados, es ahí
donde la llama del silencio me aturde
frente a la imborrable sonrisa del egoísta.

He criado en mis horas libres pocas alegrías,
a veces creo que mis tristezas son inmortales,
pestañean en un preámbulo entumecido
en el tiempo y cuando despiertan me hastían:

como cuando cuesta arriba, nos cae un huracán,
abriendo heridas, extirpando el silencio fugaz
envuelto de miedo y un temple lleno de veneno
que ahogo en mis vacíos formado en alimento;

donde mi inseguridad me avista con lo mismo,
me remonto en mi exigua y libidinosa fuerza
para llenarme de desprecio y verdugos placeres
acabando el día en un mustio mar de decepciones.


MARIÁN GÓNZALES*
DERECHOS RESERVADOS
A veces, la tristeza solo es la desesperante espera de alegría y ningún placer, querido o padecido puede dárnosla. Un placer leerte amiga
 

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