MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
Criadero de desilusiones
Me he apostado en el aguardiente
de mis sueños postrados, es ahí
donde la llama del silencio me aturde
frente a la imborrable sonrisa del egoísta.
He criado en mis horas libres pocas alegrías,
a veces creo que mis tristezas son inmortales,
pestañean en un preámbulo entumecido
en el tiempo y cuando despiertan me hastían:
como cuando cuesta arriba, nos cae un huracán,
abriendo heridas, extirpando el silencio fugaz
envuelto de miedo y un temple lleno de veneno
que ahogo en mis vacíos formado en alimento;
donde mi inseguridad me avista con lo mismo,
me remonto en mi exigua y libidinosa fuerza
para llenarme de desprecio y verdugos placeres
acabando el día en un mustio mar de decepciones.
MARIÁN GÓNZALES*
DERECHOS RESERVADOS
Me he apostado en el aguardiente
de mis sueños postrados, es ahí
donde la llama del silencio me aturde
frente a la imborrable sonrisa del egoísta.
He criado en mis horas libres pocas alegrías,
a veces creo que mis tristezas son inmortales,
pestañean en un preámbulo entumecido
en el tiempo y cuando despiertan me hastían:
como cuando cuesta arriba, nos cae un huracán,
abriendo heridas, extirpando el silencio fugaz
envuelto de miedo y un temple lleno de veneno
que ahogo en mis vacíos formado en alimento;
donde mi inseguridad me avista con lo mismo,
me remonto en mi exigua y libidinosa fuerza
para llenarme de desprecio y verdugos placeres
acabando el día en un mustio mar de decepciones.
MARIÁN GÓNZALES*
DERECHOS RESERVADOS