MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
Imagen web
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Alguna vez te miré tras el cerrojo roto
del destino, no estabas en mi camino,
aún así viví amándote en ese desatino
que vistió tu recuerdo en una fría foto.
Me encontré con un suspiro remoto
andando por las calles, bajo un pino.
La caricia inocente de un peregrino
se hizo pulsante en un cariño devoto.
Te quise bajo la corriente de este mar,
en el soplo del último aliento callado,
haciendo sombra, que supone amar;
en el intento de un amor desesperado,
no importa que pueda sentir tu mirar
pues en mi horizonte ya eres pasado.
Marianne*