Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
161. Aquel beso dulce enamorado.
Mi beso, pertinaz enamorado,
extrajo de mis labios fantasía
buscando la mujer que flecharía
sin mácula tangible del pasado.
Vagó por la campiña redomado
por montes y poblados cruzaría
pensando culminar con la agonía
del noble proceder encomendado.
Mi beso languidece en estertor
el tiempo aletargado lo sofoca
denota con su rictus de dolor
la cruel melancolía que provoca.
Me duele comprobar con resquemor:
Murió por no encontrarse con tu boca.
El Armador de Sonetos.
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