abcd
Poeta adicto al portal
El ruido de tu vientre
al temblar mi lengua en tu ombligo
es una alteración instrumental
al idilio de imaginarme en tu sexo.
En la sombra de un pleamar
hemos de atravesar nuestras bocas
cuasi despiertos de estas sábanas.
Aún enfrentadas por el juicio
de las camas separadas.
En tus pies descalzos
percibo desnuda hasta la lengua de tu alma.
Como antigua poesía nunca tallada en piel,
te leo los labios
repetir mis nombres en furiosa sed.
La música es la miel de nuestro humor;
Y ya prende en un rayo lunar
que viene a sonar por tus deseos.
Cielo eterno.
¿Ha de servirnos aquella nube
como balcón de un coito nupcial?
Tu mi hembra de pan,
yo tu misa sin deidad.
Prepárame para morir en tu cintura,
que si tu almohada despierta
no tendremos alborada como souvenir.
Desde tus ojos
nunca estuve tan lejos de mi cuerpo.
Abrámonos de boca,
así nos entra todo ese ajeno sol.
Tu pelo de a poco se nubla sin fin
en alternativo escaparate
de mi clara oquedad.
Seguirán lloviéndonos cruces,
mientras no haya asunción concebida.
Hay luces que siempre titilan desde el sueño,
ojalá no se te ocurra apagarlas
cuando esté único ser
al despertar este partido en dos.
al temblar mi lengua en tu ombligo
es una alteración instrumental
al idilio de imaginarme en tu sexo.
En la sombra de un pleamar
hemos de atravesar nuestras bocas
cuasi despiertos de estas sábanas.
Aún enfrentadas por el juicio
de las camas separadas.
En tus pies descalzos
percibo desnuda hasta la lengua de tu alma.
Como antigua poesía nunca tallada en piel,
te leo los labios
repetir mis nombres en furiosa sed.
La música es la miel de nuestro humor;
Y ya prende en un rayo lunar
que viene a sonar por tus deseos.
Cielo eterno.
¿Ha de servirnos aquella nube
como balcón de un coito nupcial?
Tu mi hembra de pan,
yo tu misa sin deidad.
Prepárame para morir en tu cintura,
que si tu almohada despierta
no tendremos alborada como souvenir.
Desde tus ojos
nunca estuve tan lejos de mi cuerpo.
Abrámonos de boca,
así nos entra todo ese ajeno sol.
Tu pelo de a poco se nubla sin fin
en alternativo escaparate
de mi clara oquedad.
Seguirán lloviéndonos cruces,
mientras no haya asunción concebida.
Hay luces que siempre titilan desde el sueño,
ojalá no se te ocurra apagarlas
cuando esté único ser
al despertar este partido en dos.