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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

2.- La rima asonante (descripción)

He notado que algunos usuario/as al usar la rima asonante limitan mucho sus posibilidades, tan bien explotadas por nuestros poetas del siglo XIX (Bécquer, por ejemplo) y principios del XX (Juan Ramón Jiménez, por ejemplo). La descripción que proveo no es fácil de encontrar en forma completa, por eso creo que vale la pena brindarla a los usuarios. Que os aproveche.

La rima asonante:

Según nos comenta José Domínguez Caparrós en su obra [JDC1], le cupo a Andrés Bello en su obra [AB1] el mérito de determinar de manera precisa la naturaleza de la rima asonante, describiendo de manera exhaustiva sus veinte casos. Es curioso este hecho, dado que estos diversos casos se observan ya en la poesía del siglo XVII, y el trabajo de Bello es de mediados del XIX (hubo intentos anteriores a Bello, por ejemplo el de Luzán, pero incompletos).

La rima asonante clasifica a las palabras de nuestra lengua en 20 clases, de manera que las palabras riman entre sí si y solo si están en una misma clase. Estas 20 clases las designaremos con: «a», «e», «i», «o», «u», «aa», «ae», «ao», «ea», «ee», «eo», «oa», «oe», «oo», «ia», «ie», «io», «ua», «ue», «uo».

Las clases que se designan con una sola letra corresponden a las palabras agudas, y estas se clasifican según cuál sea la vocal que lleva el acento en su sílaba tónica. Por ejemplo en «reptar» la «a» lleva el acento, le corresponde la clase «a», en «camión» la «o» lleva el acento, le corresponde la clase «o», en «alud» la «u» lleva el acento, le corresponde la clase «u».

Las vocales se clasifican por su altura en: altas, «i,u», medias, «o,e», baja, «a».
Las restantes palabras irán a una de las clases que hemos designado con dos vocales. La primera vocal de la clase que le corresponde a una palabra es la que lleva el acento. La segunda la determina la vocal más baja de su última sílaba: si esta es «a», «o» o «e», es esa misma vocal; si es «i», será «e»; si es «u», será «o». Nótese que la penúltima sílaba de las palabras esdrújulas es totalmente ignorada por esta regla.

Por ejemplo en la palabra «tonsura» lleva el acento la «u», en la última sílaba hay solo «a», le corresponde la clase «ua». En la palabra «tauromaquia» el acento lo lleva la «a» de «ma», la última sílaba es «quia» cuya vocal más baja es «a», le corresponde la clase «aa». En «trémula» lleva el acento la «e», en la última sílaba está solo «a», le corresponde «ea». En «Venus» el acento está en la «e», en la última sílaba está «u», le corresponde «eo», en «débil» el acento está en «e», en la última sílaba está «i», le corresponde «ee».

Ponemos ejemplos en cada una de las 20 clases:

a: capataz, reptar, cazá, estáis, yarará.
e: iré, deber, pondréis.
i: anís, desliz, yaraví, sutil.
o: perdón, sacó, estoy.
u: arcabuz, luz, urutaú, tú.

aa: casa, acacia, pausa, ciática, crisálida.
ae: catre, frágil, suave, sánate, pusilánime, nácares.
ao: trato, piano, zaino, cambio, cauto, Cantábrico.

ea: treta, tiembla, tenia, recia, réplica.
ee: terrestre, débil, tiene, aprecie.
eo: dedo, deudo, cielo, recio, pérsico, Venus, trémulo.

oa: cosa, diosa, anomia, anómala,atónita.
oe: roce, empioje, rómpele.
oo: destrozo, piojo, tónico.

ia: pía, prístina, piscina, ruina, cuita.
ie: dije, cuide, sístole, simil.
io: río, vahído, crítico, pico, ruido.

ua: rusa, difusa, túnica, súmala, pústula.
ue: túnel, sitúe, cruje, fútil, enturbie, pubis,empújame.
uo: cruzo,lúcido.

Hay un aspecto histórico muy interesante en relación con la rima asonante. ¿De cuándo datan y quién introdujo los casos de rimas de esdrújulas con graves (como «níspolas» en «io») y las equivalencias en el caso de vocales débiles (como «Venus» en «eo»)? En [JDC2] se menciona que Cervantes ya usa varias veces el primer tipo de rima, aunque no el segundo; para el segundo, el mismo autor menciona a Lope de Vega y a Góngora. Aparentemente ninguno de estos dos casos se encuentra en los romances viejos.

Bibliografía consultada.
[AB1] Andrés Bello, Principios de ortolojía i métrica de la lengua castellana.
En Obras completas, volumen 5, Pedro Ramirez, Santiago de Chile, 1884.

[JDC1] José Domínguez Caparrós, Contribución a la historia de las teorías métricas en los siglos XVIII y XIX, C.S.I.C., Madrid, 1975.
[JDC2] José Domínguez Caparrós, Métrica de Cervantes, Biblioteca de Estudios Cervantinos, Alcalá de Henares, 2002

Agrego acá un romance que escribí hace ya tiempo ejemplificando el uso en el caso «ae»:

Que tiene su sutileza
lo de la rima asonante
de novedad tiene nada:
no basta mirar vocales.

En el caso más sencillo
es así como se hace
pero hay varios otros casos
para estudiar en detalle.

Cuando algún diptongo tiene
un verso por su desagüe
la débil se desperdicia
como el sexo de ese fraile.

Hay más casos por supuesto
sin que este asunto se acabe
y en todos hay que pensar
para escribir con donaire.

Puede también una esdrújula
rimar con palabra grave
como se puede apreciar
en este muy breve acápite.

Esa penúltima sílaba
no la mires. Solo párate
a mirar las que la envuelven,
y que con eso te baste.

Y también con dos esdrújulas
aunque es difícil el trámite,
perdona las desinencias:
no es tampoco grave, acállote.

Con agudas sin meterme,
que es un asunto más fácil,
mira que cosa tan rara
es esta rima asonante.

El asunto es que la débil
de última sílaba vale
como su más fuerte hermana:
casi termino, sin casi...

Y dos párrafos de «El burlador de Sevilla», atribuido a Tirso de Molina (1630?), que muestran la rima con esdrújulas en «ea» de «Bética» el primero, y en «ae» de «áspid» el segundo.

Tiene desde allí a Lisboa, (v.784)
en distancia muy pequeña,
mil y ciento y treinta quintas,
que en nuestra provincia Bética
llaman cortijos, y todas
con sus huertos y alamedas.
-------------------------------------
-¿Es bueno el vino, señor? (v.2794)
-Pruébale.
-...............¡Hiel y vinagre
es este vino!
-....................Este vino
exprimen nuestros lagares
-¿No comes tú?
-.......................Comeré
si me dieses áspid a áspid
cuanto el infierno tiene.
-También quiero que te canten.
Gracias a Oncina he podido llegar a este interesantísimo trabajo que escribiste hace ya varios años.
Esta es una de las joyas que voy encontrando en el portal y no me cansaré de admirarla, Musador.
Tampoco tienen desperdicio todos los comentarios aportados y los bellísimos poemas que se exhiben como ejemplo.
Muchas gracias por compartir tus extensos conocimientos.
Un abrazo cordial.
Jazmín
 
Recientemente he encontrado otro caso de rima asonante extraña. Ésta vez en el romancero viejo, en el romance de Abenámar y el rey don Juan, el que comienza "¡Abenámar, Abenámar / moro de la morería!". Es un romance en -ía donde encontramos esta rima:

- Si tú quisieras, Granada,
contigo me casaría;
daréte en arras y dote
a Córdoba y a Sevilla.
- Casada soy, rey don Juan,
casada que no viuda;
el moro que amí me tiene
muy grande bien me quería.

Vemos que riman los grupos "-ía" con "úa". Podría ser un error, claro, pero me parece que hay algo que se nos escapa...
Te pido disculpas, Pablo, pero recién hoy veo este tu interesante comentario. En primer lugar cuestiono tus fuentes, algo raro hay en tu versión. En la acreditada versión de Ginés Pérez de Hita, reza:

Casada soy, rey Don Juan,
casada soy que no viuda


donde verás que el «soy» del segundo verso citado repara la métrica (suponiendo «viuda» bisílaba, que no lo era en esa época: parece que en italiano vulgar se decía «viduva», en latín «vidua»[sin diptongo]). Resulta extremadamente interesante este ejemplo que traes en relación con mi tema, porque la rima tiene una explicación sencilla y consistente con la costumbre de la época de considerar a «viuda» palabra trisílaba y, para este caso, esdrújula: «ví-u-da». Sabido es que en los diptongos se acentúa la segunda vocal, lo que hace natural pensar que para romper el diptongo en «viuda» se acentuara en la «i». De ser mi análisis correcto, pasaría a ser este un antecedente de la rima de esdrújulas con graves en el romancero viejo...

PS. Indagando más sobre el tema, he comprobado que mi conjetura es válida; no solo eso, sino que el caso está comentado por Tomás Navarro Tomás en su «Manual de pronunciación española». Parece ser que «viuda» se acentuó en la «i» en un tiempo. Navarro Tomás comenta que todavía Tirso rimó «viuda» en asonante con «rica» y con «pisan» (Nota al pie en la página 169 de la edición de la CSIC de la obra).
gracias por tu interés
abrazo
Jorge
 
Última edición:
Te pido disculpas, Pablo, pero recién hoy veo este tu interesante comentario. En primer lugar cuestiono tus fuentes, algo raro hay en tu versión. En la acreditada versión de Ginés Pérez de Hita, reza:

Casada soy, rey Don Juan,
casada soy que no viuda


donde verás que el «soy» del segundo verso citado repara la métrica (suponiendo «viuda» bisílaba, que no lo era en esa época: parece que en italiano vulgar se decía «viduva», en latín «vidua»[sin diptongo]). Resulta extremadamente interesante este ejemplo que traes en relación con mi tema, porque la rima tiene una explicación sencilla y consistente con la costumbre de la época de considerar a «viuda» palabra trisílaba y, para este caso, esdrújula: «ví-u-da». Sabido es que en los diptongos se acentúa la segunda vocal, lo que hace natural pensar que para romper el diptongo en «viuda» se acentuara en la «i». De ser mi análisis correcto, pasaría a ser este un antecedente de la rima de esdrújulas con graves en el romancero viejo...

PS. Indagando más sobre el tema, he comprobado que mi conjetura es válida; no solo eso, sino que el caso está comentado por Tomás Navarro Tomás en su «Manual de pronunciación española». Parece ser que «viuda» se acentuó en la «i» en un tiempo. Navarro Tomás comenta que todavía Tirso rimó «viuda» en asonante con «rica» y con «pisan» (Nota al pie en la página 169 de la edición de la CSIC de la obra).
gracias por tu interés
abrazo
Jorge

Saludos de nuevo, Jorge. Miles de gracias por tu interés en el tema. Por fin he podido consultar la fuente, el libro "Flor nueva de romances viejos" de D. Ramón Menéndez Pidal. Y tengo que decirte que tienes toda la razón: en la página 222 de la edición que manejo (Espasa Calpe, Madrid 1992 [1ª ed. 1938]) leemos

-Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;

Es decir: en mi anterior aportación cometí un error de transcripción debido, sin duda, a una mala memorización del romance. Muchas gracias por hacérmelo notar.
 
Musador, mundopoeta:

Muy interesante tu trabajo sobre la rima asonante -de paso, es la que más me gusta-, y por ende la voy a guardar y leer seguido.
También es interesante lo puesto sobre esa rima lorquiana: cintura-antigua.
Al respecto he hallado esta página en RHYTHMICA, Año III-IV. Núms. 3-4 (2006), la que transcribo
textualmente:
"En la poesía española, finalmente, hay casos muy curiosos de rimas que, voluntariamente o no,
se apartan de las reglas. Se trata de casos que, en otra ocasión, hemos agrupado bajo el nombre
de rimas extrasistemáticas. Puede tratarse de la propuesta de una nueva técnica en que la rima
cuenta toda la sílaba fónica, considera como equivalencia también la de las consonantes solas,
las vocales solas o la última sílaba nada más, como quiere Daniel Castañeda. Puede ser la llamada
por Luis Ángel Casas rima en potencia o potencial, una especie de rima de aliteración en que
cabe toda suerte de parecidos fónicos y es independiente del acento. O puede ser la rima en caída
(Antonio Carvajal), en que la rima se desvincula del acento (Domínguez Caparrós, 1999:
160-163, 173-179). En las listas de estas clases de rima entrarían las rimas sefardíes sin problemas.
Veamos algunos ejemplos:
piaDoSA, meDuSA; rosaLES, sutiLES; hoJAS, migaJAS (Daniel Castañeda);
nOCHE, derrOCHÉ; espíriTU, TÚ; niÑO, soÑÓ; REVÓLVER, REVOLVER (Luis Ángel Casas);
ópALOS, sándALOS, hALOS; rIMA, óptIMA, últIMA (Antonio Carvajal).
A la vista de los datos anteriores, y en el plano de la teoría métrica general, podríamos hablar de
la posibilidad latente de desvinculación de rima y acento –en contra de la norma-, que se da
en algunos tipos de versificación y que también se manifiesta en la métrica española
(por ejemplo, Federico García Lorca, en su romance Arbolé, arbolé, asuena antigua en ua,
cuando lo normativo es que asuene en ia). Y esto lo hace en dos ocasiones más, como comenta
Daniel Devoto en su trabajo sobre viuda asonante en ia. Se trata de casos de rima equívoca
(lluvia, música, furia aparecen como asonantes en ia en distintos autores, por ejemplo)
(Domínguez Caparrós, 1999: 160)."
No sé si esto da cabal respuesta a ese intríngulis, pero a mi parecer, no creo que pasen
(dichas rimas) más allá de la experimentación poética.
Abrazos.
 
Muchas gracias, estimado Tulio. Resulta a veces muy difícil de hacer lo que has hecho, encontrar en la bibliografía las referencias adecuadas para un problema específico, en este caso el de la rima de Lorca. Esto, sumado a cierta ingenuidad, puede llevarnos a descubrir una y otra vez la pólvora, por desgracia. No conocía esas referencias, que me han resultado interesantes. Personalmente, creo que las coincidencias a fin de verso que se desentienden del acento deberían recibir otro nombre, no el de «rima». Con este criterio, la rima mínima sería la coincidencia de la última vocal acentuada del verso, idea que hace rato tengo ganas de llevar a la práctica a ver que resulta.

abrazo
Jorge


Musador, mundopoeta:

Muy interesante tu trabajo sobre la rima asonante -de paso, es la que más me gusta-, y por ende la voy a guardar y leer seguido.
También es interesante lo puesto sobre esa rima lorquiana: cintura-antigua.
Al respecto he hallado esta página en RHYTHMICA, Año III-IV. Núms. 3-4 (2006), la que transcribo
textualmente:
"En la poesía española, finalmente, hay casos muy curiosos de rimas que, voluntariamente o no,
se apartan de las reglas. Se trata de casos que, en otra ocasión, hemos agrupado bajo el nombre
de rimas extrasistemáticas. Puede tratarse de la propuesta de una nueva técnica en que la rima
cuenta toda la sílaba fónica, considera como equivalencia también la de las consonantes solas,
las vocales solas o la última sílaba nada más, como quiere Daniel Castañeda. Puede ser la llamada
por Luis Ángel Casas rima en potencia o potencial, una especie de rima de aliteración en que
cabe toda suerte de parecidos fónicos y es independiente del acento. O puede ser la rima en caída
(Antonio Carvajal), en que la rima se desvincula del acento (Domínguez Caparrós, 1999:
160-163, 173-179). En las listas de estas clases de rima entrarían las rimas sefardíes sin problemas.
Veamos algunos ejemplos:
piaDoSA, meDuSA; rosaLES, sutiLES; hoJAS, migaJAS (Daniel Castañeda);
nOCHE, derrOCHÉ; espíriTU, TÚ; niÑO, soÑÓ; REVÓLVER, REVOLVER (Luis Ángel Casas);
ópALOS, sándALOS, hALOS; rIMA, óptIMA, últIMA (Antonio Carvajal).
A la vista de los datos anteriores, y en el plano de la teoría métrica general, podríamos hablar de
la posibilidad latente de desvinculación de rima y acento –en contra de la norma-, que se da
en algunos tipos de versificación y que también se manifiesta en la métrica española
(por ejemplo, Federico García Lorca, en su romance Arbolé, arbolé, asuena antigua en ua,
cuando lo normativo es que asuene en ia). Y esto lo hace en dos ocasiones más, como comenta
Daniel Devoto en su trabajo sobre viuda asonante en ia. Se trata de casos de rima equívoca
(lluvia, música, furia aparecen como asonantes en ia en distintos autores, por ejemplo)
(Domínguez Caparrós, 1999: 160)."
No sé si esto da cabal respuesta a ese intríngulis, pero a mi parecer, no creo que pasen
(dichas rimas) más allá de la experimentación poética.
Abrazos.
 
Musador, Mundopoeta:
En verdad me preguntaba si otros ya no habían reparado en esa rima lorquiana,
y, como ves, mi búsqueda dio su fruto.
Al fin y al cabo, y como reza el dicho, nada nuevo hay bajo el sol.
Con respecto a llamar "rima" a cualquiera de esas semi-equivalencias
es como llamar "soneto" a todo poema que conste de 14 versos.
Cuando lleves a la práctica tu idea, pégame el tubazo... jeje.
Abrazos de mi parte.
 
Sí, creo que la rima asonante es bastante natural, sobre todo para nuestros oídos cultivados en la tierra del romance.
saludos
J.


jajajajaja no lo dirás por la madre patria?

tengo que decirte que eres de lo mejor que me he encontrado por aquí, y eso que andas a regañadientes contigo mismo.

Un fuerte abrazo, Jorge.

Carlos
 

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