MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
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Extraño aquel fulminante veneno
que tus palabras sobrias hilvanaban
con elegancia, mientras renegaban
sentires ajenos, con desenfreno.
Eras diamante en bruto, siempre ajeno.
Morabas en mí mientras te añoraban
las flores que a ciegas te aprisionaban
en mis versos como un viento sereno.
El perfume no es el mismo, el destiempo
se volvió endeble en tus manos de roca,
yo solo me endeudé en el contratiempo
cuando aún podía añorar tu boca.
Fue cosa de placer, roces del tiempo
que la soledad fríamente toca.
María