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200 años de gitano

Kabuki

Poeta recién llegado
200 años de gitano


Mi madre con sus mantos
en el tándem de los bastiones de
sus fémures arropaba mi cabeza desollada;
y mi padre pagaba a la nodriza
de la Máquina para que me eduquen
militares, obispos y legisladores.
Éstos a mi sopa le echaban terrones de lejía
y a mi carrito lo etiquetaban de Mercedes Benz.


En plenilunio danzaba con los espíritus
bajo los carrizos del verdín
con astuto miedo y plebe rebelión.
Un grito de caficho y
una comparación de molde de plastilina,
hacia que multipliquen los calzoncillos
y la lluvia llegue antes al pantalón.


De estío, con ortigas a lo ecce homo,
mi cuarto era la sala, una puerta sin llaves
para no regresar.
Aparecieron unos señores de barba
greca y hombros de Arístocles
que me decían, lascivos,
cobíjate en mi, yo te mostraré
un lugar de champagne rosa
y niños del gigante egoísta del gran Wilde.


Conducía, y en una avenida
aumente de 40 a 150, pues me vi pasar,
con la mirada puesta al sol de agua
y con una mano que cargaba una
latita que decía Prozak,
que moda absurda, le grité, y lo arrollé.
Aparecí, luego de dos horas, en bruces
en un pool de vermú,
donde en los techos se imprimían
mil partidas de nacimiento
y ciento más. 1976, año de Nixon,
plan Cóndor, mundial de fútbol.
Qué sorpresa al saber
quién me pario y
cuanto pagaron por el moisés.


Un pelotón de huestes con rostros
de papel maché, me señalaron
y usaron las piedras de la Magdalena
para arrojármelas. En ese
momento no había ningún Jesús.


Paso años, envejecieron diablos
en celda; mi alimento es magro aún,
¿Por qué? si tengo a mi diestra a un
Sommelier y a la rayana un chef.
¿Por qué? si ellos comen las sobras
como buitres a corazón abierto
y yo el buffet del viejo y el pescador
como si supiese a reja.


Únete, una cartita de sello francmasón
me tomó con sus dedos abiertos
en la rodilla. Preferí a Jethro Tull,
donde su novia dijó,
-nunca saldrás de aquí-
le dije, esta bien y me bautizó,
hagamos el amor, y lo hicimos
en un patíbulo donde habían posters
de Rousseau.
 
200 años de gitano



Mi madre con sus mantos
en el tándem de los bastiones de
sus fémures arropaba mi cabeza desollada;
y mi padre pagaba a la nodriza
de la Máquina para que me eduquen
militares, obispos y legisladores.
Éstos a mi sopa le echaban terrones de lejía
y a mi carrito lo etiquetaban de Mercedes Benz.


En plenilunio danzaba con los espíritus
bajo los carrizos del verdín
con astuto miedo y plebe rebelión.
Un grito de caficho y
una comparación de molde de plastilina,
hacia que multipliquen los calzoncillos
y la lluvia llegue antes al pantalón.


De estío, con ortigas a lo ecce homo,
mi cuarto era la sala, una puerta sin llaves
para no regresar.
Aparecieron unos señores de barba
greca y hombros de Arístocles
que me decían, lascivos,
cobíjate en mi, yo te mostraré
un lugar de champagne rosa
y niños del gigante egoísta del gran Wilde.


Conducía, y en una avenida
aumente de 40 a 150, pues me vi pasar,
con la mirada puesta al sol de agua
y con una mano que cargaba una
latita que decía Prozak,
que moda absurda, le grité, y lo arrollé.
Aparecí, luego de dos horas, en bruces
en un pool de vermú,
donde en los techos se imprimían
mil partidas de nacimiento
y ciento más. 1976, año de Nixon,
plan Cóndor, mundial de fútbol.
Qué sorpresa al saber
quién me pario y
cuanto pagaron por el moisés.


Un pelotón de huestes con rostros
de papel maché, me señalaron
y usaron las piedras de la Magdalena
para arrojármelas. En ese
momento no había ningún Jesús.


Paso años, envejecieron diablos
en celda; mi alimento es magro aún,
¿Por qué? si tengo a mi diestra a un
Sommelier y a la rayana un chef.
¿Por qué? si ellos comen las sobras
como buitres a corazón abierto
y yo el buffet del viejo y el pescador
como si supiese a reja.


Únete, una cartita de sello francmasón
me tomó con sus dedos abiertos
en la rodilla. Preferí a Jethro Tull,
donde su novia dijó,
-nunca saldrás de aquí-
le dije, esta bien y me bautizó,
hagamos el amor, y lo hicimos
en un patíbulo donde habían posters

de Rousseau.



Mis respetos a tu obra y un gusto conocerte poeta, tus letras me llegan profundo por amar a un Poeta Gitano de aquí, y por medio de el conocer tanto y todo, te dejo mis humildes felicitaciones y aplaudo esta forma magistral de expresar que tienes.
Un saludito cordial y cariños.
 
200 años de gitano



Mi madre con sus mantos
en el tándem de los bastiones de
sus fémures arropaba mi cabeza desollada;
y mi padre pagaba a la nodriza
de la Máquina para que me eduquen
militares, obispos y legisladores.
Éstos a mi sopa le echaban terrones de lejía
y a mi carrito lo etiquetaban de Mercedes Benz.


En plenilunio danzaba con los espíritus
bajo los carrizos del verdín
con astuto miedo y plebe rebelión.
Un grito de caficho y
una comparación de molde de plastilina,
hacia que multipliquen los calzoncillos
y la lluvia llegue antes al pantalón.


De estío, con ortigas a lo ecce homo,
mi cuarto era la sala, una puerta sin llaves
para no regresar.
Aparecieron unos señores de barba
greca y hombros de Arístocles
que me decían, lascivos,
cobíjate en mi, yo te mostraré
un lugar de champagne rosa
y niños del gigante egoísta del gran Wilde.


Conducía, y en una avenida
aumente de 40 a 150, pues me vi pasar,
con la mirada puesta al sol de agua
y con una mano que cargaba una
latita que decía Prozak,
que moda absurda, le grité, y lo arrollé.
Aparecí, luego de dos horas, en bruces
en un pool de vermú,
donde en los techos se imprimían
mil partidas de nacimiento
y ciento más. 1976, año de Nixon,
plan Cóndor, mundial de fútbol.
Qué sorpresa al saber
quién me pario y
cuanto pagaron por el moisés.


Un pelotón de huestes con rostros
de papel maché, me señalaron
y usaron las piedras de la Magdalena
para arrojármelas. En ese
momento no había ningún Jesús.


Paso años, envejecieron diablos
en celda; mi alimento es magro aún,
¿Por qué? si tengo a mi diestra a un
Sommelier y a la rayana un chef.
¿Por qué? si ellos comen las sobras
como buitres a corazón abierto
y yo el buffet del viejo y el pescador
como si supiese a reja.


Únete, una cartita de sello francmasón
me tomó con sus dedos abiertos
en la rodilla. Preferí a Jethro Tull,
donde su novia dijó,
-nunca saldrás de aquí-
le dije, esta bien y me bautizó,
hagamos el amor, y lo hicimos
en un patíbulo donde habían posters

de Rousseau.




Amigo…que maravilla de poema este que nos presentas, es la primera vez que te leo pero espero que no sea la ultima…Te lo dice un Gitano que también paso lo suyo…
Me identifico con algunos de los paisajes de tu poema.
Hermoso sin duda a la vez que desgarrador y doloroso, pero con la furia de toda una raza plasmada en tu pluma.
Un fortísimo abrazo bajo la Luna gitana, nuestra madre…
 
200 años de gitano


Mi madre con sus mantos
en el tándem de los bastiones de
sus fémures arropaba mi cabeza desollada;
y mi padre pagaba a la nodriza
de la Máquina para que me eduquen
militares, obispos y legisladores.
Éstos a mi sopa le echaban terrones de lejía
y a mi carrito lo etiquetaban de Mercedes Benz.


En plenilunio danzaba con los espíritus
bajo los carrizos del verdín
con astuto miedo y plebe rebelión.
Un grito de caficho y
una comparación de molde de plastilina,
hacia que multipliquen los calzoncillos
y la lluvia llegue antes al pantalón.


De estío, con ortigas a lo ecce homo,
mi cuarto era la sala, una puerta sin llaves
para no regresar.
Aparecieron unos señores de barba
greca y hombros de Arístocles
que me decían, lascivos,
cobíjate en mi, yo te mostraré
un lugar de champagne rosa
y niños del gigante egoísta del gran Wilde.


Conducía, y en una avenida
aumente de 40 a 150, pues me vi pasar,
con la mirada puesta al sol de agua
y con una mano que cargaba una
latita que decía Prozak,
que moda absurda, le grité, y lo arrollé.
Aparecí, luego de dos horas, en bruces
en un pool de vermú,
donde en los techos se imprimían
mil partidas de nacimiento
y ciento más. 1976, año de Nixon,
plan Cóndor, mundial de fútbol.
Qué sorpresa al saber
quién me pario y
cuanto pagaron por el moisés.


Un pelotón de huestes con rostros
de papel maché, me señalaron
y usaron las piedras de la Magdalena
para arrojármelas. En ese
momento no había ningún Jesús.


Paso años, envejecieron diablos
en celda; mi alimento es magro aún,
¿Por qué? si tengo a mi diestra a un
Sommelier y a la rayana un chef.
¿Por qué? si ellos comen las sobras
como buitres a corazón abierto
y yo el buffet del viejo y el pescador
como si supiese a reja.


Únete, una cartita de sello francmasón
me tomó con sus dedos abiertos
en la rodilla. Preferí a Jethro Tull,
donde su novia dijó,
-nunca saldrás de aquí-
le dije, esta bien y me bautizó,
hagamos el amor, y lo hicimos
en un patíbulo donde habían posters
de Rousseau.




[FONT=&quot]Como siempre, sus escritos, estimulan. Un placer inmenso caballero.
[FONT=&quot]Tengo dudas de un “mi” y “esta”, que le puse el rojo, me da la impresión que deberían llevar acentos, me disculpa si no es así.
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Abrazos [FONT=&quot]
[FONT=&quot]Chepeleón
[FONT=&quot]Moderador Foro Gótico[FONT=&quot]
 

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