Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
2007
Dos mil siete
¡aquí vamos
los pequeños traviesos
detrás de los regalos!
con nuevas esperanzas
y esfuerzos renovados.
De antemano bendigo
todo lo que me ofrezcas
alegrías o tristezas
cantos risas o llantos.
Tus corpiños son blancos como aliños de ropa de infanta, como velas en manos de niños; con olores de cera, con miradas de santos; comuniones sentidas de benditas llegadas o de blancos sudarios.
Si me otorgas carencias
o me das abundancias
solo pido que sean
acorde a mis acciones:
que no sean absolutas
ni tampoco pesadas.
Porque antes tenía
las fuerzas inmediatas
para salir avante
hoy me aferro a la vida
usando por guarida
las fuerzas de mi mente.
Pendiente de subida, agobiante,
¿serás también un día
tobogán de salida, deslizante?
¡Niñas, niños, varonas y varones
afianzense a mis manos!
Dos mil siete, ¡aquí vamos!
Dos mil siete
¡aquí vamos
los pequeños traviesos
detrás de los regalos!
con nuevas esperanzas
y esfuerzos renovados.
De antemano bendigo
todo lo que me ofrezcas
alegrías o tristezas
cantos risas o llantos.
Tus corpiños son blancos como aliños de ropa de infanta, como velas en manos de niños; con olores de cera, con miradas de santos; comuniones sentidas de benditas llegadas o de blancos sudarios.
Si me otorgas carencias
o me das abundancias
solo pido que sean
acorde a mis acciones:
que no sean absolutas
ni tampoco pesadas.
Porque antes tenía
las fuerzas inmediatas
para salir avante
hoy me aferro a la vida
usando por guarida
las fuerzas de mi mente.
Pendiente de subida, agobiante,
¿serás también un día
tobogán de salida, deslizante?
¡Niñas, niños, varonas y varones
afianzense a mis manos!
Dos mil siete, ¡aquí vamos!
Última edición: