Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
201. Aquella vieja banca.
Aquella vieja banca, tan discreta
encubre mis secretos, es testigo
de citas clandestinas y a su abrigo
concluye juventud y jugarreta.
Al fin el matrimonio me sujeta
rompiendo paradigmas y bendigo
las horas del ocaso aquí contigo
buscando por las nubes tu silueta.
La sombra de los años se ha esfumado
y barre la esperanza de un soplido
las hojas en el piso marchitado.
Sin hálito del último latido
sentado en esta banca, desgraciado
mi lágrima brotó. ¿Por qué te has ido?
El Armador de Sonetos.
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