Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
206. Al borde
La senda del amor, la que transito
señala por destino lo profundo
del bosque del olvido, moribundo
ni brújula ni mapa necesito.
Su beso marchitado y el detrito
del cielo en su mirar es gemebundo
irradia desamor y me confundo
sufriendo su inefable finiquito.
Maldigo su camino nebuloso
no fue ni luna llena ni solsticio
tan sólo un espejismo delicioso
que añade brasa viva a mi suplicio.
Queriendo ser con ella cariñoso
al borde me dejó del precipicio.
El Armador de Sonetos.