215. Despreciable
Y confunde el infeliz
lo veraz con lo grosero:
no escatima los insultos
a los que tiene derecho.
En la villa lo detestan
por su parar altanero
escapando de su lado
para evitar su desprecio.
No es galante ni atildado
sino rufián indispuesto,
sin sonrisas en la cara
porque la viste de negro.
Sin amigos ni compadres
que le cumplan sus deseos,
su vida parece un cofre
que está vacío por dentro.
No percibe soledad,
ni siquiera aburrimiento
¿será quizás la razón
que su interior está muerto?
Así fue su juventud,
pero fue pasando el tiempo
y el corazón se ablandaba
y se hacía más ligero.
Mas su fama merecida
anticipaba el infierno
que las gentes del lugar
le reservan por obsceno.
Las arrugas de su rostro
y sus legañas de ciego
decoraban su semblante
cuando murió como un perro.
xxx
Churrete
Y confunde el infeliz
lo veraz con lo grosero:
no escatima los insultos
a los que tiene derecho.
En la villa lo detestan
por su parar altanero
escapando de su lado
para evitar su desprecio.
No es galante ni atildado
sino rufián indispuesto,
sin sonrisas en la cara
porque la viste de negro.
Sin amigos ni compadres
que le cumplan sus deseos,
su vida parece un cofre
que está vacío por dentro.
No percibe soledad,
ni siquiera aburrimiento
¿será quizás la razón
que su interior está muerto?
Así fue su juventud,
pero fue pasando el tiempo
y el corazón se ablandaba
y se hacía más ligero.
Mas su fama merecida
anticipaba el infierno
que las gentes del lugar
le reservan por obsceno.
Las arrugas de su rostro
y sus legañas de ciego
decoraban su semblante
cuando murió como un perro.
xxx
Churrete