Armador de Sonetos
Poeta que considera el portal su segunda casa
233. No preguntes.
Es obvio y natural que me cuestiones
si el cielo y el amor es uno mismo
si emanas de tu boca paroxismo
que lleva a florecer mis ilusiones.
Prosigo removiendo los botones
del cándido camino del abismo
denotas voluntad y tu altruismo
me clava el aguijón de tentaciones.
Aquellos tersos labios los ansiaba
cosidos a mi boca con pespuntes
y prestos a la lucha los retaba.
Siguiendo firmemente los apuntes
del libro del amor, te confirmaba:
Te quiero. Dios lo sabe. ¡No preguntes!
El Armador de Sonetos.
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