Jorge Antonio Lastra
Poeta recién llegado
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Formador de nubes, herrero de silencios.
Creador de la guadaña de los aires.
Surtidor de los vientos.
Obrero del instante detenido de mi mente
y camino suave donde el desierto
despierta a la vida luego de la tormenta.
¿Quién hiere la arena donde pasa la brisa de la tarde,
dejando el arrullo de los cuerpos llagados,
por andar, en el surgir del tiempo,
dormidos en el mal que llevan escondido,
disimulado en el oscuro recinto del verbo?.
Pensador de mil signos,
fruto de cien encuentros.
Instrumento de dudas,
Ser Eterno.
Alivia mi canto. Se mi alegría.
Preña mi acento con cantos de delicias
y suspiros de albas que renacen
después de la noche del alma
y del misterio del sentimiento muerto.
Formador de nubes, herrero de silencios.
Creador de la guadaña de los aires.
Surtidor de los vientos.
Obrero del instante detenido de mi mente
y camino suave donde el desierto
despierta a la vida luego de la tormenta.
¿Quién hiere la arena donde pasa la brisa de la tarde,
dejando el arrullo de los cuerpos llagados,
por andar, en el surgir del tiempo,
dormidos en el mal que llevan escondido,
disimulado en el oscuro recinto del verbo?.
Pensador de mil signos,
fruto de cien encuentros.
Instrumento de dudas,
Ser Eterno.
Alivia mi canto. Se mi alegría.
Preña mi acento con cantos de delicias
y suspiros de albas que renacen
después de la noche del alma
y del misterio del sentimiento muerto.
