MediaVeronica
Poeta recién llegado
Un abrazo mudo,
la despedida sin el adiós
que hacía temer a los dos
Aún envueltos en los brazos del otro
no terminaban de creer lo que la distancia les iba a privar.
Abre los ojos, se fué.
Los cierra y se ven.
Rien.
Empezaba a dudar de si misma,
¿Quién era? ¿Quien parecía ser?
Ya no le importaba, las opiniones estaban firmes y los prejuicios fuera del cuarto, lo tenía después de haberlo deseado tanto tiempo.
Desde que lo vió. Un día común. A los dos les gustaba pensar en la causalidades. Ella no aguantaba verlo sin sonrojarse en su interior. Por más que lo disimulase con su carisma, en el fondo podía llegar a ser a veces tímida. Así que, engañándose a si misma, decidió tratarlo como a un amigo más.
Pero ahora estaba encima de él, besándolo.
Sentía que no debía estar ahí.... capaz la cama era un lugar mejor.
Y eventualmente, al ritmo de alguna canción que no les importaba decidieron atravezar la cómoda incomodidad de la situación. Para terminar luego acurrucándose.
Una habitación que acontecía
el cuerpo de dos jóvenes hirviendo las sábanas
al ritmo, de dos cuerpos en uno.
Pero él era su amigo, nada más. Ella estrictamente se creía limitar.
Con el pasar de los días algunos "te quiero" empezaron a musitarse en los oidos de ella. Abrazados, en un café, por mensaje, entre risas, y lo que más le asustaba.. en la cama. Lugar en el que, en su cínico punto de vista, las palabras de adorno quedaban fuera del panorama.
Poco a poco se encariñaba.