Seba de la Estación
Poeta recién llegado
Hace ya tiempo que no escuchas mis silencios,
que no buscas y abrazas mi sombra,
que no arrullas en mi pecho moreno y peludo.
Me miras, y no me reflejo en tus pupilas.
No alcanzas a ver el todo.
Sólo ves ya un cuerpo, una mente, y un alma que,
embriagada de rutina, ha echado a caminar, y se
sumerge, se confunde, se pierde entre el aire, la luz de luna
y el desesperado tronar de los grillos.
Mi alma es ligera e inquieta como la brisa estival
Blanca y brillante como el faro de las estrellas,
Y saudadosa como el clamor de los animales con frac.
que no buscas y abrazas mi sombra,
que no arrullas en mi pecho moreno y peludo.
Me miras, y no me reflejo en tus pupilas.
No alcanzas a ver el todo.
Sólo ves ya un cuerpo, una mente, y un alma que,
embriagada de rutina, ha echado a caminar, y se
sumerge, se confunde, se pierde entre el aire, la luz de luna
y el desesperado tronar de los grillos.
Mi alma es ligera e inquieta como la brisa estival
Blanca y brillante como el faro de las estrellas,
Y saudadosa como el clamor de los animales con frac.
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