edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
Los estilos en la poesía.
Cervantes poeta.
Don Miguel de Cervantes Saavedra, nació en Alcalá de Henares en 1547 y murió en Madrid, en 1616.
Fue la figura máxima de las letras españolas.
También fue paje eclesiástico, soldado en la batalla de Lepanto (1571, donde fue herido en su mano izquierda), prisionero de los turcos en Argel,alcabalero en Andalucía, (una especie de cobrador de impuestos),agente proveedor de la Armada Invencible, protegido del conde de Lemos, que no fue demasiado generoso con él.
Fue un escritor mal comprendido de sus contemporáneos y marido desengañado e infeliz en su hogar.
En su penosa existencia, fue encarcelado varias veces: por deudas y por una oscura cuestión de homicidio. Condenado a vergüenza pública, desterrado, camarero, prisionero, esclavo, escarnecido, fracasado, recaudador, excomulgado, pretendiente de Indias (deseaba ir a las Américas, cosa que le fue denegada), quebrado y presidiario.
Una vez publicada la primera parte del Quijote y lleno de gloria, le vuelven a meter en la cárcel, pero su vida es inmaculada.
No tenía capa para cubrir sus hombros pero sus editores se enriquecen.
Cervantes fue ante todo y sobre todo, un altísimo y genial novelista, que cultivó todos los géneros narrativos, pero en este pequeño ensayo, nos ocuparemos de su condición de escritor de poesía.
Cervantes es un poeta desigual, desde luego, al que le costaba mucho esfuerzo componer versos, frente a la facilidad natural De Lope o la maestría técnica de Quevedo o Góngora.
Dentro de este género, escribió un poema crítico literario, compuesto en tercetos:
Viaje del Parnaso; algunos versos de circunstancias; ocho Entremeses: La guarda cuidadosa, La cueva de salamanca, El juez de los divorcios, El viejo celoso, El rufián viudo, El vizcaíno fingido, El retablo de las maravillas, La elección de los alcaldes de Daganzo y varias comedias: La gran sultana, Los baños de Argel y tragedias: La Numancia, las cuales de acuerdo a la crítica consagrada, “no agregaron nada a su gloria”.
Según Luis Astrana Marín, los principales ataques a Cervantes como escritor, radican en negarle su calidad de poeta.
Cervantes mismo dijo que era más versado en desdichas que en versos; pero también dijo que no hay poeta que no se imagine el mayor del mundo; El editor que le compró sus Ocho comedias, le dijo que “de su prosa se podía esperar mucho, pero que del verso nada”.
Escribió él mismo:
Yo, que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo.
y también:
…que soy un poeta desta hechura,
cisne en las canas, y en la voz un ronco
y negro cuervo…
Esta última, grave exageración,
como también lo fueron las palabras de Menéndez y Pelayo, teniéndole por “el primero entre los españoles”;
¿Dónde quedaban Fray Luis de León, Garcilaso, Lope, etc.?
Pero sí fue excelentísimo y grande, como en el soneto del Rey Felipe II en Sevilla, con aciertos definitivos.
Quizás el vaso de oro de la poesía medida, fuera estrecho molde para espíritu tan libre, para las alas abiertas de su prosa inigualable, incomparabilísima, prodigio y milagro de expresión.
Pero de ningún modo mal poeta. Nadie habló en prosa poética como él de la poesía:
“Hase de usar la Poesía (escribe en La Gitanilla) como de una joya preciosísima, cuyo dueño no la trae cada día, ni la muestra a todas gentes, ni a cada paso, sino cuando convenga y sea razón que la muestre. La poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada y que se contiene en los límites de la discreción más alta. Es amiga de la soledad. Las fuentes la entretienen, los prados la consuelan, los árboles la desenojan, las flores la alegran, y, finalmente, deleita y enseña a cuantos con ella comunican”
Gustaba de la poesía, como oímos de sus labios:
Desde mis tiernos años amé el arte
dulce de la agradable poesía.
Y en El viaje del Parnaso:
Palpable vi, más no sé si lo escriba,
que a las cosas que tienen de imposibles
siempre mi musa se ha mostrado esquiva.
Las que tienen vislumbres de posibles,
de dulces de suaves y de ciertas,
explican mis renglones apacibles.
En La galatea, son de un gran poeta: la canción quinta de Elicio y la de Silverio a Blanca; los tercetos de Timbrio a Nisida y las canciones de Orompo (bellísimas), de Manilio y del viejo Arsindo; las estrofas finales de la canción de Lauso (el mismo Miguel); el vituperio y la loanza del Amor por Lenio y Tirsis; las dos canciones de Lauso a Silena y muchas octavas del “Canto de Calíope”
En las Novelas ejemplares, no puede pasar desapercibida, “La buenaventura de Preciosa”, como tampoco las redondillas y quintillas de “La casa de los celos”, “El Gallardo”, “Los baños” “la gran sultana”, “La entretenida” y la rima libre de “El rufián viudo” y la canción “Madre, la mi madre” de “El celoso extremeño”, no tiene par.
En el Quijote” destacan los sonetos “Amadís y el Caballero del Febo” al ingenioso hidalgo:
Amadís de Gaula a Don Quijote de la Mancha
Tú que imitaste la llorosa vida
que tuve, ausente y desdeñado sobre
el gran ribazo de la Peña Pobre,
de alegre a penitencia reducida;
Tú, a quien los ojos dieron la bebida
de abundante licor, aunque salobre,
y alcanzándote la plata, estaño y cobre,
te dio la tierra, en tierra la comida:
Vive seguro de que eternamente,
en tanto, al menos, que en la cuarta esfera
sus caballos aguije el rubio Apolo,
tendrás claro renombre de valiente,
tu patria será en todas la primera,
tu sabio autor, al mundo único y solo. (Cervantes)
“El caballero del Febo” a Don Quijote de la Mancha.
A vuestra espada no igualó la mía,
Febo español, curioso cortesano,
ni a la alta gloria de valor mi mano,
que rayo fue do nace y muere el día.
Imperios desprecié; la monarquía
que me ofreció el Oriente rojo en vano
dejé por ver el rostro soberano
de Claridiana aurora hermosa mía.
Améla por milagro único y raro,
y, ausente en su desgracia, el propio infierno
temió mi brazo, que domó su rabia.
Mas vos godo Quijote, ilustre y claro,
por Dulcinea sois al mundo eterno,
y ella por vos, famosa, honesta y sabia. (Cervantes)
También está esta graciosa décima de cabo roto, de Sancho Panza:
Soy Sancho Panza escude-
del manchego Don Quijo-:
Puse pies en polvoro-,
por vivir a los discre-;
que el tácito Villadie-
toda su razón de esta-
cifró en una retira-,
según siente Celesti-,
libro en mi opinión divi-,
si encubriera más lo huma- (Cervantes)
Creó estructuras poéticas, como ya hemos visto en distintos tipos de rimas, entre las que se encuentran “La canción desesperada” de Crisóstomo, donde inventa el final para tercetos con rima interna.
CANCIÓN DE CRISÓSTOMO (El Quijote, Cap. XIV, Cervantes)
El artificio de esta canción admirable y singular, consiste en componerse cada estrofa (estancia) de 16 versos, todos endecasílabos, que rimando de variadas formas, el penúltimo rima con el primer hemistiquio del último.
Como ejemplo, los cuatro versos finales de cada estancia:
…………………………….
Mezclados en un son de tal manera,
que se confundan los sentidos todos,
pues la pena cruel que en mí se halla, ◄
para contalla pide nuevos modos.
..............▲
………………………………
Los ecos roncos de mi mar inciertos
suenen con tu rigor tan sin segundo,
por privilejio de mis cortos hados ◄
serán llevados por el ancho mundo.
….............▲
………………………………
Y entre tantos tormentos, nunca alcanza
mi vista a ver en sombra a la esperanza,
ni yo desesperado la procuro;
antes por estremarme en mi querella, ◄
estar sin ella eternamente juro.
…………...… ▲
………………………………
¡Zelos! ponedme un hierro en estas manos,
Dame, desdén una torcida soga:
¡Más ay de mí! que con cruel vitoria ◄
vuestra memoria el sufrimiento ahoga.
…………....…… ▲
……………………………
Acelerando el miserable plazo
a que me han conducido sus desdenes,
ofreceré a los vientos cuerpo y alma ◄
sin lauro o palma de futuros bienes.
……….....…… …▲
………………………………
Descubre que el fin mío fue tu fiesta.
Mas gran simpleza es avisarte desto,
pues sé que está tu gloria conocida ◄
en que mi vida llegue al fin tan presto.
…………....… ▲
………………………………
Con otras mil quimeras y mil mostros
Lleven el doloroso contrapunto,
que otra pompa mejor no me parece ◄
que la merece un amador difunto.
…………..…… ▲
………………………………
Canción desesperada no te quejes
cuando mi triste compañía dejes;
antes, pues que la causa do naciste
con mi desdicha aumenta su ventura, ◄
aun en la sepultura no estés triste.
……………........… ▲
(Miguel de Cervantes).
También, en el Quijote, aparecen por primera vez, los “Ovillejos”, tal como los conocemos ahora,
siendo la primera constancia escrita de ellos, sin poder aseverar que fueran de su invención, pero allí están, bellos y eternos.
Ovillejo:
“Combinación métrica que consta de tres versos octosílabos, seguidos cada uno de ellos de un pie quebrado y de una redondilla cuyo último verso se compone de los tres pies quebrados.”
Encontramos por primera vez esta clase de composición en el Quijote de Cervantes,
¿Quién menoscaba mis bienes?
Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
Ausencia.
De ese modo en mi dolencia
Ningún remedio se alcanza.
Pues me matan la esperanza,
Desdenes, celos y ausencia.
¿Quién me causa este dolor?
Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
Fortuna.
¿Y quién consiente mi duelo?
El cielo.
De ese modo yo recelo
Morir deste mal extraño,
Pues se aúnan en mi daño
Amor fortuna y el cielo.
¿Quién mejorará mi suerte?
La muerte.
Y el bien de amor ¿quién le alcanza?
Mudanza.
Y sus males ¿quién los cura?
Locura.
De ese modo no es cordura
Querer curar la pasión,
Cuando los remedios son:
Muerte, mudanza y locura. (Cervantes)
Si bien no fue el poeta mayor de España, seguramente fue su genio mayor.
Su epitafio a el Quijote, rezaba:
Aquí yace el caballero
bien molido y mal andante,
a quien llevó Rocinante
por uno y otro sendero.
Sancho Panza el majadero
yace también junto a él,
escudero el más fiel
que vio el trato de escudero. (Cervantes)
Su epitafio a Dulcinea, fue el siguiente:
Reposa aquí Dulcinea,
aunque de carnes rolliza,
la volvió en polvo y ceniza
la muerte espantable y fea.
Fue de castiza ralea
y tuvo asomos de dama;
del gran Quijote fue llama,
y fue gloria de su aldea. (Cervantes)
Cuando Cervantes murió, vivía de limosnas, sus restos fueron llevados a cara descubierta, por ser religioso de la orden Tercero de San Francisco,
desde la casa mortuoria hasta el convento de las monjas Trinitarias.
Su epitafio, decía así:
Caminante el peregrino
Cervantes aquí se encierra;
su cuerpo cubre la tierra,
no su nombre, que es divino.
En fin, hizo su camino;
pero su fama no es muerta,
ni sus obras prenda cierta
de que pudo a la partida,
desde ésta a la otra vida,
ir, la cara descubierta. (Urbina)
Muchas gracias por su atención;
edelabarra.
Cervantes poeta.
Don Miguel de Cervantes Saavedra, nació en Alcalá de Henares en 1547 y murió en Madrid, en 1616.
Fue la figura máxima de las letras españolas.
También fue paje eclesiástico, soldado en la batalla de Lepanto (1571, donde fue herido en su mano izquierda), prisionero de los turcos en Argel,alcabalero en Andalucía, (una especie de cobrador de impuestos),agente proveedor de la Armada Invencible, protegido del conde de Lemos, que no fue demasiado generoso con él.
Fue un escritor mal comprendido de sus contemporáneos y marido desengañado e infeliz en su hogar.
En su penosa existencia, fue encarcelado varias veces: por deudas y por una oscura cuestión de homicidio. Condenado a vergüenza pública, desterrado, camarero, prisionero, esclavo, escarnecido, fracasado, recaudador, excomulgado, pretendiente de Indias (deseaba ir a las Américas, cosa que le fue denegada), quebrado y presidiario.
Una vez publicada la primera parte del Quijote y lleno de gloria, le vuelven a meter en la cárcel, pero su vida es inmaculada.
No tenía capa para cubrir sus hombros pero sus editores se enriquecen.
Cervantes fue ante todo y sobre todo, un altísimo y genial novelista, que cultivó todos los géneros narrativos, pero en este pequeño ensayo, nos ocuparemos de su condición de escritor de poesía.
Cervantes es un poeta desigual, desde luego, al que le costaba mucho esfuerzo componer versos, frente a la facilidad natural De Lope o la maestría técnica de Quevedo o Góngora.
Dentro de este género, escribió un poema crítico literario, compuesto en tercetos:
Viaje del Parnaso; algunos versos de circunstancias; ocho Entremeses: La guarda cuidadosa, La cueva de salamanca, El juez de los divorcios, El viejo celoso, El rufián viudo, El vizcaíno fingido, El retablo de las maravillas, La elección de los alcaldes de Daganzo y varias comedias: La gran sultana, Los baños de Argel y tragedias: La Numancia, las cuales de acuerdo a la crítica consagrada, “no agregaron nada a su gloria”.
Según Luis Astrana Marín, los principales ataques a Cervantes como escritor, radican en negarle su calidad de poeta.
Cervantes mismo dijo que era más versado en desdichas que en versos; pero también dijo que no hay poeta que no se imagine el mayor del mundo; El editor que le compró sus Ocho comedias, le dijo que “de su prosa se podía esperar mucho, pero que del verso nada”.
Escribió él mismo:
Yo, que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo.
y también:
…que soy un poeta desta hechura,
cisne en las canas, y en la voz un ronco
y negro cuervo…
Esta última, grave exageración,
como también lo fueron las palabras de Menéndez y Pelayo, teniéndole por “el primero entre los españoles”;
¿Dónde quedaban Fray Luis de León, Garcilaso, Lope, etc.?
Pero sí fue excelentísimo y grande, como en el soneto del Rey Felipe II en Sevilla, con aciertos definitivos.
Quizás el vaso de oro de la poesía medida, fuera estrecho molde para espíritu tan libre, para las alas abiertas de su prosa inigualable, incomparabilísima, prodigio y milagro de expresión.
Pero de ningún modo mal poeta. Nadie habló en prosa poética como él de la poesía:
“Hase de usar la Poesía (escribe en La Gitanilla) como de una joya preciosísima, cuyo dueño no la trae cada día, ni la muestra a todas gentes, ni a cada paso, sino cuando convenga y sea razón que la muestre. La poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada y que se contiene en los límites de la discreción más alta. Es amiga de la soledad. Las fuentes la entretienen, los prados la consuelan, los árboles la desenojan, las flores la alegran, y, finalmente, deleita y enseña a cuantos con ella comunican”
Gustaba de la poesía, como oímos de sus labios:
Desde mis tiernos años amé el arte
dulce de la agradable poesía.
Y en El viaje del Parnaso:
Palpable vi, más no sé si lo escriba,
que a las cosas que tienen de imposibles
siempre mi musa se ha mostrado esquiva.
Las que tienen vislumbres de posibles,
de dulces de suaves y de ciertas,
explican mis renglones apacibles.
En La galatea, son de un gran poeta: la canción quinta de Elicio y la de Silverio a Blanca; los tercetos de Timbrio a Nisida y las canciones de Orompo (bellísimas), de Manilio y del viejo Arsindo; las estrofas finales de la canción de Lauso (el mismo Miguel); el vituperio y la loanza del Amor por Lenio y Tirsis; las dos canciones de Lauso a Silena y muchas octavas del “Canto de Calíope”
En las Novelas ejemplares, no puede pasar desapercibida, “La buenaventura de Preciosa”, como tampoco las redondillas y quintillas de “La casa de los celos”, “El Gallardo”, “Los baños” “la gran sultana”, “La entretenida” y la rima libre de “El rufián viudo” y la canción “Madre, la mi madre” de “El celoso extremeño”, no tiene par.
En el Quijote” destacan los sonetos “Amadís y el Caballero del Febo” al ingenioso hidalgo:
Amadís de Gaula a Don Quijote de la Mancha
Tú que imitaste la llorosa vida
que tuve, ausente y desdeñado sobre
el gran ribazo de la Peña Pobre,
de alegre a penitencia reducida;
Tú, a quien los ojos dieron la bebida
de abundante licor, aunque salobre,
y alcanzándote la plata, estaño y cobre,
te dio la tierra, en tierra la comida:
Vive seguro de que eternamente,
en tanto, al menos, que en la cuarta esfera
sus caballos aguije el rubio Apolo,
tendrás claro renombre de valiente,
tu patria será en todas la primera,
tu sabio autor, al mundo único y solo. (Cervantes)
“El caballero del Febo” a Don Quijote de la Mancha.
A vuestra espada no igualó la mía,
Febo español, curioso cortesano,
ni a la alta gloria de valor mi mano,
que rayo fue do nace y muere el día.
Imperios desprecié; la monarquía
que me ofreció el Oriente rojo en vano
dejé por ver el rostro soberano
de Claridiana aurora hermosa mía.
Améla por milagro único y raro,
y, ausente en su desgracia, el propio infierno
temió mi brazo, que domó su rabia.
Mas vos godo Quijote, ilustre y claro,
por Dulcinea sois al mundo eterno,
y ella por vos, famosa, honesta y sabia. (Cervantes)
También está esta graciosa décima de cabo roto, de Sancho Panza:
Soy Sancho Panza escude-
del manchego Don Quijo-:
Puse pies en polvoro-,
por vivir a los discre-;
que el tácito Villadie-
toda su razón de esta-
cifró en una retira-,
según siente Celesti-,
libro en mi opinión divi-,
si encubriera más lo huma- (Cervantes)
Creó estructuras poéticas, como ya hemos visto en distintos tipos de rimas, entre las que se encuentran “La canción desesperada” de Crisóstomo, donde inventa el final para tercetos con rima interna.
CANCIÓN DE CRISÓSTOMO (El Quijote, Cap. XIV, Cervantes)
El artificio de esta canción admirable y singular, consiste en componerse cada estrofa (estancia) de 16 versos, todos endecasílabos, que rimando de variadas formas, el penúltimo rima con el primer hemistiquio del último.
Como ejemplo, los cuatro versos finales de cada estancia:
…………………………….
Mezclados en un son de tal manera,
que se confundan los sentidos todos,
pues la pena cruel que en mí se halla, ◄
para contalla pide nuevos modos.
..............▲
………………………………
Los ecos roncos de mi mar inciertos
suenen con tu rigor tan sin segundo,
por privilejio de mis cortos hados ◄
serán llevados por el ancho mundo.
….............▲
………………………………
Y entre tantos tormentos, nunca alcanza
mi vista a ver en sombra a la esperanza,
ni yo desesperado la procuro;
antes por estremarme en mi querella, ◄
estar sin ella eternamente juro.
…………...… ▲
………………………………
¡Zelos! ponedme un hierro en estas manos,
Dame, desdén una torcida soga:
¡Más ay de mí! que con cruel vitoria ◄
vuestra memoria el sufrimiento ahoga.
…………....…… ▲
……………………………
Acelerando el miserable plazo
a que me han conducido sus desdenes,
ofreceré a los vientos cuerpo y alma ◄
sin lauro o palma de futuros bienes.
……….....…… …▲
………………………………
Descubre que el fin mío fue tu fiesta.
Mas gran simpleza es avisarte desto,
pues sé que está tu gloria conocida ◄
en que mi vida llegue al fin tan presto.
…………....… ▲
………………………………
Con otras mil quimeras y mil mostros
Lleven el doloroso contrapunto,
que otra pompa mejor no me parece ◄
que la merece un amador difunto.
…………..…… ▲
………………………………
Canción desesperada no te quejes
cuando mi triste compañía dejes;
antes, pues que la causa do naciste
con mi desdicha aumenta su ventura, ◄
aun en la sepultura no estés triste.
……………........… ▲
(Miguel de Cervantes).
También, en el Quijote, aparecen por primera vez, los “Ovillejos”, tal como los conocemos ahora,
siendo la primera constancia escrita de ellos, sin poder aseverar que fueran de su invención, pero allí están, bellos y eternos.
Ovillejo:
“Combinación métrica que consta de tres versos octosílabos, seguidos cada uno de ellos de un pie quebrado y de una redondilla cuyo último verso se compone de los tres pies quebrados.”
Encontramos por primera vez esta clase de composición en el Quijote de Cervantes,
¿Quién menoscaba mis bienes?
Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
Ausencia.
De ese modo en mi dolencia
Ningún remedio se alcanza.
Pues me matan la esperanza,
Desdenes, celos y ausencia.
¿Quién me causa este dolor?
Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
Fortuna.
¿Y quién consiente mi duelo?
El cielo.
De ese modo yo recelo
Morir deste mal extraño,
Pues se aúnan en mi daño
Amor fortuna y el cielo.
¿Quién mejorará mi suerte?
La muerte.
Y el bien de amor ¿quién le alcanza?
Mudanza.
Y sus males ¿quién los cura?
Locura.
De ese modo no es cordura
Querer curar la pasión,
Cuando los remedios son:
Muerte, mudanza y locura. (Cervantes)
Si bien no fue el poeta mayor de España, seguramente fue su genio mayor.
Su epitafio a el Quijote, rezaba:
Aquí yace el caballero
bien molido y mal andante,
a quien llevó Rocinante
por uno y otro sendero.
Sancho Panza el majadero
yace también junto a él,
escudero el más fiel
que vio el trato de escudero. (Cervantes)
Su epitafio a Dulcinea, fue el siguiente:
Reposa aquí Dulcinea,
aunque de carnes rolliza,
la volvió en polvo y ceniza
la muerte espantable y fea.
Fue de castiza ralea
y tuvo asomos de dama;
del gran Quijote fue llama,
y fue gloria de su aldea. (Cervantes)
Cuando Cervantes murió, vivía de limosnas, sus restos fueron llevados a cara descubierta, por ser religioso de la orden Tercero de San Francisco,
desde la casa mortuoria hasta el convento de las monjas Trinitarias.
Su epitafio, decía así:
Caminante el peregrino
Cervantes aquí se encierra;
su cuerpo cubre la tierra,
no su nombre, que es divino.
En fin, hizo su camino;
pero su fama no es muerta,
ni sus obras prenda cierta
de que pudo a la partida,
desde ésta a la otra vida,
ir, la cara descubierta. (Urbina)
Muchas gracias por su atención;
edelabarra.
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